Cuando aparece un agujero en el jardín, en una cuneta o en el campo, muchas personas piensan de inmediato en un topo, pero la verdad es que varios animales hacen agujeros en la tierra y cada uno lo hace con un propósito distinto: buscar alimento, protegerse del calor, criar crías, huir de depredadores o construir un refugio para el invierno. El topo es uno de los más conocidos porque no excava para vivir de forma permanente, sino para cazar insectos, lombrices y larvas; sus túneles suelen ser estrechos, redondos y con montones de tierra suelta o tosquillos que asoman a la superficie. El tejón, en cambio, suele tener un madriguera principal, llamada oscurillo, que puede estar bajo una zarzuela, una piedra, una ermita o un viejo tronco, y sus excavaciones suelen ser más amplias, con entradas redondeadas y montones de tierra más grandes. Las marmotas también son muy activas en primavera y verano, y sus madrigueras pueden tener varios metros de profundidad, con túneles laterales y salidas secundarias; en zonas de montaña o praderas, sus agujeros son difíciles de pasar por alto. Los conejos y las liebres, aunque la liebre prefiere el reforme, el conejo puede construir madrigueras con varias entradas y túneles interconectados, normalmente bajo matorrales o en taludes estables. Los erizos también excavan pequeñas madrigueras, muchas veces aprovechando hojarasca o vegetación seca, y sus agujeros son más modestos, con entradas pequeñas y suelo desplazado en forma de montículo compacto. Por último, los jabalíes no hacen túneles largos, pero pueden remover la tierra con las pezuñas y los colmillos buscando raíces, tubérculos e insectos, dejando surcos rasgados y hoyos irregulares que a veces se confunden con daños por maquinaria.
Para saber que animal hace agujeros en la tierra, conviene observar el tamaño, la forma, la profundidad, la dirección de los túneles y el tipo de tierra desplazada. Un agujero de topo suele tener entre 4 y 6 centímetros de diámetro, con paredes lisas y una red de túneles que puede extenderse por debajo del césped. Si la tierra suelta forma montículos alargados o tosquillos, es muy probable que se trate de un topo. En cambio, si el agujero es más grande, con tierra más compacta y restos de vegetación en el borde, puede corresponder a tejón, marmota o erizo. Las marmotas dejan entradas ovaladas, a menudo con tierra nueva y restos de pasto en la salida, y suelen ser visibles en claros, laderas o zonas de hierba alta. Los conejos dejan túneles más anchos, a veces con tierra suelta y huecos múltiples, y es frecuente encontrarlos bajo muros bajos, zarzales o setos. Los jabalíes, en lugar de agujeros clásicos, dejan rastros de rastrillado: surcos paralelos, tierra removida en franjas y huellas con pezuñas. También hay que considerar a los murciélagos, que a veces excavan bajo árboles o en taludes, aunque no siempre dejan señales evidentes, y a los castores, que no hacen agujeros en el suelo sino que construyen represas y madrigueras junto a ríos, con nidos de barro y ramas. En zonas urbanas o periurbanas, los perros y los gatos pueden excavar buscando frescor o jugueteando, pero sus agujeros suelen ser poco profundos y con tierra fresca en el borde. Si el problema aparece en céspedes, macizos o huertos, la mejor estrategia no es solo tapar el agujero, sino identificar el animal para decidir si conviene disuadirlo con refugios alternativos, mallas, barreras bajas, control de insectos o, en su caso, gestión legal de la fauna.
En resumen, no hay un único animal que haga agujeros en la tierra, sino varias especies con hábitos de excavación diferentes. Si necesitas identificar el responsable, compara el tamaño del hueco, la forma de la tierra desplazada y los rastros cercanos: topos, tejones, marmotas, conejos, erizos, jabalíes o incluso mascotas domésticas pueden dejar señales muy distintas entre sí. Si el caso es concreto en tu zona y buscas una solución práctica, te recomiendo que busques una respuesta mas actualizada, porque las especies presentes y las medidas permitidas para disuadirlos pueden variar según el municipio y la temporada.