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naturaleza · comportamiento animal
que animal guarda la comida en los cachetes, Hámster dorado con cachetes llenos de semillas en el suelo del bosque
naturaleza ·#140 ·Lectura 7 min. · Redactor: Alicia Zapatero

¿Que animal guarda la comida en los cachetes?

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El abazón del hámster puede estirarse hasta el triple de su tamaño normal, llegando a alcanzar los hombros o las caderas.

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El animal que guarda la comida en los cachetes: el hámster y sus abazones

Cuando alguien pregunta qué animal guarda la comida en los cachetes, la respuesta más directa es el hámster. Pero detrás de esa imagen tan familiar de un pequeño roedor con las mejillas infladas como globos, hay toda una anatomía fascinante que la ciencia denomina abazones.


Un abazón es cada uno de los dos sacos o bolsas que ciertos mamíferos poseen dentro de la boca, diseñados para depositar los alimentos antes de masticarlos. No hablamos de un solo animal: este rasgo aparece en monos, roedores como las tuzas y las tuzas canguro, ardillas, ratas topo y, por supuesto, hámsteres. Es una adaptación evolutiva que se repite en linajes muy diversos.


El tejido que forma el abazón guarda una composición parecida a la del tejido adiposo, y en condiciones normales contiene entre un 10 y un 20 % de las grasas necesarias. Nace en la comisura de la boca y se extiende hasta el cuello, lo que explica por qué un hámster puede verse como una bola uniforme de pelo cuando llena sus mejillas: el saco llega a estirarse hasta el triple de su tamaño normal e incluso alcanza hombros o caderas en algunas especies.


Dentro del abazón no hay glándulas digestivas, así que la comida almacenada no se digiere prematuramente. Un hámster puede mantener sus sacos repletos durante un día entero sin que el alimento se deteriore. Es un almacén seco, limpio, elástico, pensado para transportar y no para cocinar.


En la naturaleza, los hámsteres son animales nocturnos. Recorren túneles bajo tierra, recolectan semillas, frutas, vegetales e incluso insectos, y regresan a su madriguera cargados. Construyen una habitación para el aseo y otra especial para guardar provisiones, siempre deseada a rebosar. Instintivamente saben qué comida es su favorita y cuál conviene evitar.


El hámster común o dorado, el más estudiado por la ciencia, vive en libertad en galerías que él mismo excava y limpia con obsesión higiénica. Al terminar el invierno arranca la temporada de trabajo: debe acumular toda la alimentación posible. En junio deja de recolectar para evitar el calor intenso, y durante meses descansa para esquivar el frío. Si el clima es muy duro, llega a hibernar. Necesita reservas para medio año, para sí mismo y para sus crías.


La dieta equilibrada de un hámster salvaje incluye frutos secos, verduras, frutas, algo de carne y variedad suficiente para cubrir sus necesidades nutricionales. Todo ello cabe en unos cachetes capaces de contener una cantidad que, en ocasiones, supera el tamaño de su propia cabeza.


Para vaciar un abazón, el animal usa las patas delanteras, comprimiendo desde atrás hacia delante. Es un gesto instintivo que cualquier propietario de hámster reconocerá enseguida al ver a su mascota apretándose las mejillas sobre la casita.


En casa, encontrar comida acumulada dentro del hábitat del hámster es un comportamiento completamente natural. No debe preocupar al dueño, salvo que se observen signos de problemas en las bolsas: el animal se muestra nervioso, se rasca las mejillas y deja de comer.


Los abazones pueden sufrir patologías: alimentos afilados y duros provocan infecciones, abscesos y, a veces, prolapso o eversión de la bolsa hacia fuera. Con antibióticos, analgésicos y probable intervención quirúrgica, el animal suele recuperarse con rapidez. Si el contenido se compacta o fermenta por no vaciar la bolsa, llenar el abazón con agua destilada tiende a solucionar la obstrucción.

“Un hámster puede mantener sus abazones llenos durante un día entero sin que la comida se deteriore ni se digiera prematuramente.”

Dato clave
que animal guarda la comida en los cachetes, Ardilla roja con mejillas llenas de bellotas sobre un tronco en otoño
Imagen

Ardilla roja con mejillas llenas de bellotas sobre un tronco en otoño

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Abazones, sacos bucales y estrategias de almacenamiento: mucho más que un hámster simpático

El hámster es el rostro más popular de esta adaptación, pero la lista de animales que guardan comida en los cachetes es bastante más amplia de lo que la mayoría imagina. La anatomía de estas especies juega un papel decisivo: mejillas elásticas, mandíbulas adaptadas y olfato agudo trabajan como un equipo diseñado para la escasez.


AnimalFamiliaAlimento típico
HámsterRodentia (Cricetidae)Semillas, frutas, vegetales, insectos
ArdillaSciuridaeNueces, semillas, frutos
Rata topoBathyergidaeRaíces y tubérculos
Tuza canguroGeomyidaePlantas, raíces, grano
Ciertos monosCercopithecidaeFrutas, hojas, pequeños frutos

Las ardillas son, junto a los hámsteres, los ejemplos más conocidos. Pertenecen a la familia Sciuridae y son expertas recolectando nueces, semillas y frutas que almacenan en sus mejillas elásticas para llevarlas a escondites. Durante el otoño acumulan cantidades enormes, una reserva que les ayuda a sobrevivir al invierno. Poseen una memoria espacial excepcional: recuerdan la ubicación de miles de nueces usando pistas visuales y olfativas.


Las ratas topo, pertenecientes a Bathyergidae, son roedores subterráneos que viven en colonias. Usan sus cachetes para transportar raíces y tubérculos, su principal fuente de alimento, lo que les permite alimentarse sin salir de la madriguera y reducir el riesgo de depredación. Las tuzas canguro, citadas en la propia definición del abazón, emplean sus sacos bucales con el mismo fin.


Algunos monos también poseen abazones. En ellos, estos sacos sirven para acumular fruta antes de masticarla en un lugar más seguro, lejos de competidores y depredadores. Es la misma solución que el hámster aplica a las semillas, resuelta por la evolución en linajes separados por decenas de millones de años.


El proceso de almacenamiento sigue un esquema común: primero la recolección, guiada por olfato y vista; después el guardado en los cachetes; por último el traslado al escondite. Algunos animales mastican y digieren en el momento, otros prefieren llevar todo a la madriguera para consumo posterior, evitando siempre alimentos que se deterioren rápido.


Almacenar comida en los cachetes es una estrategia adaptativa que maximiza las oportunidades de alimentación en entornos donde los recursos son limitados. En desiertos, regiones frías o hábitats con alimentos estacionales, la capacidad de acumular provisiones marca la diferencia entre la vida y la muerte.


La competencia entre especies por los mismos recursos y el cambio climático están alterando los patrones de disponibilidad de comida, obligando a varias especies a adaptar sus estrategias de recolección y almacenamiento. No es un rasgo fijo: evoluciona, se ajusta, se pierde en algunas líneas y se conserva en otras.


Estas soluciones fisiológicas demuestran la diversidad de respuestas que la naturaleza ha desarrollado para resolver el problema de la escasez. Un pequeño roedor con las mejillas infladas es, en realidad, un ingeniero de la supervivencia evolutiva.

Conclusión:

¿que animal guarda la comida en los cachetes?

Si alguna vez has visto a tu hámster apretándose las mejillas sobre la casita, recuerda que detrás de ese gesto hay millones de años de evolución comprimidos en dos sacos elásticos: la forma más elegante que encontró la naturaleza para llevar la cena a casa sin soltarla.

Fuentes: 1º 1º Wikipedia.es, 2º 2º Infomascota.com, 3º 3º Ecobiologia.com, 4º 4º Cuidarhamster.com, 5º 5º Revistaelcandelabro.blog
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Redacción: Alicia Zapatero · Actualizado en: 19/10/2026
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