INICIO
naturaleza · zoología
que animal fue el primero en la tierra, Fondo marino ediacárico con esponjas primitivas filtrando agua sobre rocas
naturaleza ·#127 ·Lectura 10 min. · Redactor: Marta Garcia

¿Que animal fue el primero en la tierra?

Respuesta corta Verificado
Verificada!

Las esponjas marinas ya filtraban agua en los océanos hace más de 541 millones de años, adelantando en ~100 millones de años la aparición animal respecto a los fósiles clásicos del Cámbrico.

01

¿Qué animal fue el primero en la Tierra?

Durante décadas, la pregunta sobre cuál fue el primer animal que pisó la Tierra ha fascinado a paleontólogos, biólogos evolutivos y geólogos por igual. No estamos hablando de un dinosaurio, ni de un pez con aletas, ni de un insecto con antenas. Hablamos de algo mucho más humilde, casi invisible a simple vista: una esponja marina, un organismo blando, sin cabeza, sin boca, sin sistema nervioso, que simplemente filtraba agua en el fondo del océano.


La evidencia científica más sólida y actual apunta a los poríferos, concretamente al grupo de las demosponjas, como el linaje más antiguo del reino Animalia. Un estudio publicado en la revista PNAS por investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha reforzado esa idea con pruebas que van mucho más allá de un hueso fosilizado o una huella en la roca. Lo que encontraron fueron moléculas, compuestos químicos extremadamente estables que quedaron atrapados en sedimentos durante cientos de millones de años.


Estos compuestos se llaman esteranos, derivados de los esteroles, y son esenciales en las membranas celulares de todos los eucariotas: algas, hongos, animales, seres humanos. Los investigadores detectaron esteranos de tipo C30 y C31, con cadenas de 30 y 31 átomos de carbono, en rocas del período Ediacárico, la era anterior al Cámbrico. Algunos de esos esteroles son exclusivos de esponjas marinas actuales, sobre todo de las demosponjas, organismos filtradores que hoy habitan en todos los océanos del planeta.


Para descartar que esos compuestos fueran producto de procesos geológicos puramente químicos, el equipo replicó en laboratorio la producción de esteroles a partir de genes de esponja. Simularon la fosilización de ocho tipos de esteroles sometiendo las muestras a condiciones que imitan cientos de millones de años de transformaciones geológicas. Dos de esas muestras coincidieron exactamente con los restos hallados en las rocas, cerrando así el círculo entre laboratorio, geología y biología molecular.


El geobiólogo Roger Summons, coautor del trabajo, y la investigadora principal Lubna Shawar subrayaron que existen tres líneas de evidencia complementarias: las rocas mismas, los seres vivos actuales y la química recreada en el laboratorio. Todas convergen en la misma conclusión. No se sabe con exactitud cómo eran esos organismos primitivos, pero vivían en el océano, tenían un cuerpo blando y probablemente carecían de un esqueleto de sílice.


El hallazgo no es aislado. En 2009, el mismo grupo del MIT había identificado señales químicas similares en rocas de Omán. Esta vez, el análisis se extendió a regiones de Siberia, Omán y el oeste de la India. Los científicos confirmaron que los esteranos detectados fueron producidos por organismos vivos y constituyen pruebas sólidas de que los antepasados de las demosponjas evolucionaron mucho antes que el resto de grupos animales principales.


Lo cronológicamente más impactante es lo siguiente: si estas esponjas ya habitaban los mares hace más de 541 millones de años, los animales surgieron bastante antes de lo que la evidencia fósil clásica sugería, adelantando la aparición de los primeros seres multicelulares en casi 100 millones de años. Y esos pioneros no parecían animales en absoluto. Sin cerebro, sin boca, sin sistema digestivo, sin esqueleto mineralizado. Solo un cuerpo blando filtrando agua en fondos marinos tranquilos y ricos en nutrientes.


El Museo de Historia Natural de Oxford explica que los primeros animales evolucionaron en el mar hace más de quinientos millones de años y que no existe evidencia directa de su aspecto. Estudiando los animales vivos actuales, es posible deducir rasgos compartidos: tamaño pequeño, cuerpos blandos, una tendencia a permanecer muy quietos o a arrastrarse lentamente por el fondo oceánico. Entre esos primeros seres estuvieron también los placozoos, organismos de apenas unos milímetros con estructura de sándwich, dos capas externas de células y un relleno líquido sostenido por células de fibra estructural.


La evidencia genética refuerza el relato. Los denominados relojes moleculares permiten estimar el ritmo de cambio del código genético contando diferencias en secciones de ADN entre especies distintas. Las investigaciones más recientes sitúan a los primeros animales unos 100 millones de años antes de lo que sugieren los fósiles, es decir, antes del propio período Ediacárico. Ese conflicto aparente entre rocas y relojes moleculares informa sobre el intervalo entre los verdaderos primeros animales y aquellos que ya habían desarrollado rasgos reconocibles.


El contexto ambiental jugó un papel decisivo. El período Ediacárico comenzó hace unos 635 millones de años, y poco antes se produjeron varios episodios de Tierra Bola de Nieve, un enfriamiento global descontrolado que sometió a los organismos a una presión extra para adaptarse. Los niveles de oxígeno oceánico seguían siendo bajos, y las esponjas toleran precisamente esas condiciones de bajo oxígeno, lo que encaja perfectamente con su papel de pioneras. Sus compuestos químicos se conservan en rocas de hasta 700 millones de años de antigüedad.

“El estudio del MIT (PNAS) replicó en laboratorio la fosilización de esteroles de esponja y dos muestras coincidieron exactamente con los biomarcadores hallados en rocas ediacáricas.”

Dato clave
que animal fue el primero en la tierra, Científico examinando una muestra rocosa ediacárica en laboratorio
Imagen

Científico examinando una muestra rocosa ediacárica en laboratorio

02

De biomarcadores a linajes: cómo se descubrió al pionero animal

No existe unanimidad absoluta en la comunidad científica sobre este tema. El debate sigue abierto. Algunas teorías sostienen que el ancestro común de todos los animales complejos se parecía a una esponja, la demosponja. Otras afirman que se asemejaba más a las medusas peine, los ctenóforos. Un estudio publicado en la revista Nature defendió la idea de que fueron los ctenóforos el primer linaje que se separó en el árbol animal, seguidos por las esponjas y, después, por la diversificación del resto de animales, incluido el linaje humano. Frente a esa alternativa, el elevado consenso sigue situando a las esponjas marinas como candidatas primordiales, y el trabajo del MIT se presenta como una confirmación robusta de esa posición.


Los fósiles del Ediacárico añaden una capa más de complejidad al relato. Organismos como Charnia, preservados en lechos como los de Terranova, Canadá, muestran cuerpos blandos cuya clasificación ha sido muy discutida durante décadas. ¿Fueron plantas, hongos o animales? Investigaciones recientes aportan evidencia de que Charnia fue realmente un animal, gracias a un patrón de crecimiento propio de organismos animales: los individuos jóvenes añaden ramas en el extremo del cuerpo y después dejan de hacerlo para engordar las ramas existentes, en lugar del patrón propio de una planta. El período toma su nombre de las colinas de Ediacara, en el sur de Australia, y sus moldes aplanados han aparecido en rocas de todo el mundo.


Tras la aparición de estos primeros animales llegó la llamada explosión cámbrica, hace unos 540 millones de años, un estallido evolutivo en el que aparecieron ejemplos de todos los planes corporales reconocidos hoy: caparazones, ojos, patas, comportamientos mucho más sofisticados. Un ascenso del nivel del mar lavó calcio, fosfato y otros químicos esenciales hacia el océano, permitiendo por primera vez construir esqueletos y conchas. Eso desató una carrera armamentística entre depredadores y presas que cambió la vida marina para siempre.


Nada de eso habría sido posible sin los humildes pioneros del Ediacárico. Esponjas sin cerebro, sin sistema nervioso, sin esqueleto, que filtraban agua en fondos marinos tranquilos y ricos en nutrientes. Su organización multicelular y su capacidad para metabolizar, reproducirse y responder al entorno las sitúan firmemente dentro del reino animal. Poseen una organización celular con roles especializados y constituyen el eslabón que conecta las formas de vida más simples con la explosión de biodiversidad del período Cámbrico. Su resistencia a lo largo del tiempo les ha otorgado un linaje ininterrumpido que todavía puede observarse en los arrecifes de coral actuales, donde especies vivas están emparentadas con las esponjas más antiguas del planeta.


La metodología del descubrimiento abre una forma completamente nueva de leer la historia de la vida. No en huesos, sino en moléculas. Geología, biología molecular y química orgánica trabajando juntas para reconstruir un pasado que ningún fósil convencional puede narrar. El equipo planea extender el análisis a otros registros geológicos del planeta, buscando posibles antepasados aún más antiguos y una huella química global del origen animal.


Y hay una consecuencia que trasciende la paleontología. Esta técnica de detección de vida mediante biomarcadores puede convertirse en una herramienta para buscar vida en otros planetas. El hallazgo de un esterano en una roca marciana sería uno de los indicios más claros de que no estamos solos en el universo. La búsqueda del primer animal en la Tierra, en cierto modo, nos prepara para la búsqueda del primer organismo en Marte.


La tabla siguiente resume los datos clave del estudio y su contexto temporal:

AspectoDato
Primer animal propuestoEsponja marina (demoesponja, porífero)
Evidencia principalEsteranos C30 y C31 en rocas ediacáricas
Antigüedad estimadaMás de 541 millones de años
Adelanto vs. fósil clásico≈ 100 millones de años antes
PublicaciónPNAS, equipo MIT (Summons, Shawar)
Teoría alternativaCtenóforos como primer linaje (Nature)
Rasgos del pionero animalCuerpo blando, sin cerebro, sin boca, sin esqueleto
Explosión cámbrica posterior≈ 540 millones de años, esqueletos y conchas

Conclusión:

¿que animal fue el primero en la tierra?

La pregunta por el primer animal de la Tierra no se responde con un hueso, ni con un cráneo, ni con una huella fosilizada. Se responde con moléculas, con cadenas de carbono atrapadas en rocas que llevan medio billón de años bajo tierra, y con esponjas blandas que no parecían animales pero lo eran. Si mañana un esterano aparece en una roca marciana, la historia se repetirá: la vida dejó rastro antes de dejarnos verla.

Fuentes: 1º Dw.com,2º Muyinteresante.okdiario.com,3º Eldespertador.com.mx,4º Oumnh.ox.ac.uk,5º Todosloshechos.es
IMAGEN1-AUTOR:Nexuscurioso | Licencia: Todos los derechos reservados | Url: ---
IMAGEN2-AUTOR:Nexuscurioso | Licencia: Todos los derechos reservados | Url: ---
Redacción: Marta Garcia · Actualizado en: 19/10/2026
Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta Valoración para Respuesta
4.5 / 5 · 58 valoraciones Valorar

¿Tienes algo que aportar? Envíanos tu respuesta

Más preguntas de naturaleza