Cuando hablamos del primer animal en la Tierra, es importante entender que no existe un único organismo claramente definido que haya aparecido de forma aislada, porque la evolución animal fue un proceso gradual. Lo más probable es que los primeros animales surgieran a partir de colonias de microorganismos similares a protistas, es decir, seres unicelulares o muy simples que comenzaron a vivir en grupos y a compartir funciones especializadas. Con el tiempo, algunas de esas colonias desarrollaron células diferenciadas, tejidos rudimentarios y la capacidad de alimentarse de otras formas de vida, lo que marca el paso hacia los metazoarios.
El término animal se asocia normalmente con organismos multicelulares, heterótrofos y capaces de moverse en alguna etapa de su ciclo de vida. Sin embargo, los primeros representantes de este grupo probablemente no parecían peces, insectos o mamíferos, sino pequeñas colonias gelatinosas, organismos esponjosos o formas muy simples que vivían en aguas poco profundas. La gran dificultad para responder a esta pregunta radica en que los animales blandos, pequeños y sin partes duras dejan muy pocas huellas fósiles, por lo que el registro geológico empieza a mostrar señales claras mucho después de que la vida animal ya hubiera comenzado a diversificarse.
Entre las evidencias más sólidas que tenemos sobre los primeros animales están los fósiles de esponjas. Diversos hallazgos, como microestructuras calcáreas antiguas y restos interpretados como esponjas primitivas, sugieren que organismos similares a estas pudieron existir hace más de dos mil millones de años. Aunque todavía se debate la datación exacta y la interpretación de algunos fósiles, las esponjas son consideradas uno de los grupos animales más antiguos, quizá incluso el primero en ramificarse dentro de la historia evolutiva de los metazoarios.
Esto no significa que existiera una única esponja original que dio origen a todos los demás animales, sino que la rama evolutiva de las esponjas se separó muy pronto del linaje animal. Por eso, si buscamos el primer animal en sentido fósil y biológico, la respuesta más probable apunta a organismos muy simples, posiblemente esponjas primitivas o precursores cercanos a ellas. En cambio, si entendemos animal en un sentido más amplio, incluyendo protistas y colonias precursoras, entonces el origen de los animales podría ser aún más antiguo y difícil de precisar.
En conclusión, el primer animal en la Tierra probablemente no fue un ser complejo, sino un organismo simple, posiblemente una esponja primitiva o un grupo cercano a ella, surgido hace cientos de millones de años antes de que aparecieran los animales con tejidos más complejos. Ya que es un tema muy concreto y la paleontología sigue actualizando sus hallazgos, te recomiendo que busques una respuesta más actualizada.