Cuando se pregunta qué animal causa más muertes al año, la respuesta más respaldada por la Organización Mundial de la Salud y por múltiples estudios epidemiológicos es el mosquito. No mata directamente con picadura, sino porque transmite enfermedades graves como paludismo, dengue, chikungunya, zika, fiebre amarilla, encefalitis y filariasis.
El Anopheles es especialmente peligroso por el paludismo, que sigue causando cientos de miles de muertes cada año, sobre todo en África subsahariana. El Aedes aegypti y el Aedes albopictus propagan dengue, zika y chikungunya, enfermedades que han aumentado con la expansión urbana, el cambio climático y los viajes internacionales. Por eso, aunque un mosquito parezca inofensivo, su impacto global en mortalidad humana lo coloca muy por encima de animales depredadores como leones, tiburones o serpientes.
Si se excluyen los vectores de enfermedades, el análisis cambia. En ese caso, las serpientes suelen ocupar el primer lugar entre los animales que matan por ataque directo o veneno, con estimaciones de decenas de miles de muertes anuales, aunque muchas cifras varían según la región y el acceso a antiveneno.
También hay que considerar a los peces y anfibios, los hormigas en casos raros de picaduras graves, las abejas por reacciones alérgicas, los hienas, perros por rabia en zonas sin vacunación, y los caracoles gigantes como transmisores de una parasitosis neurológica. Sin embargo, ninguno se acerca a la carga global de mortalidad asociada a los mosquitos, que combina alta población, contacto constante con humanos y capacidad de propagar patógenos mortales.
En conclusión, el mosquito es el animal que más muertes causa al año a nivel mundial, principalmente porque transmite enfermedades letales. Si se analiza solo el ataque directo o el veneno, las serpientes suelen quedar entre los animales más mortales, pero su cifra total sigue siendo muy inferior a la del impacto sanitario de los mosquitos.