Perú, Mejor País Gastronómico del Mundo: La Historia Detrás del Reconocimiento
Perú ostenta un título que muy pocas naciones pueden presumir de repetir: ha sido coronado como Mejor Destino Culinario del Mundo por los World Travel Awards en numerosas ocasiones, incluyendo 2013, 2014, 2015, 2016, 2017, 2018, 2021, 2022 y 2023. Ese palmarés habla por sí solo, no se trata de un golpe de suerte, sino de una constancia que pocos países han logrado sostener. Lima, su capital, fue declarada Capital Gastronómica de Sudamérica y la ciudad concentra una densidad de restaurantes premiados que asombra incluso a críticos europeos.
El reconocimiento no nace del vacío. Perú posee una herencia culinaria construida durante más de cinco milenios, con raíces indígenas profundas (la cocina andina, amazónica y costeña conviven en un mismo territorio), a las que se sumaron aportes españoles, africanos, chinos, japoneses y árabes tras siglos de inmigración. Esa mezcla, que en otros países se diluye, en Perú se potencia: el ceviche de origen precolombino se marida con la técnica japonesa del corte fino, el lomo saltado es un plato criollo con ADN cantonés, y la causa limeña guarda secretos de la agricultura inca. Es una cocina que no copia, integra.
Los ingredientes peruanos son parte del argumento. La quinua, la kiwicha, el maíz morado, el ají amarillo, el rocoto, la papa (con más de 3.000 variedades catalogadas) y el mar peruano, uno de los más ricos del planeta gracias a la corriente de Humboldt, dan una despensa que ningún otro país reproduce igual. El ceviche, considerado plato bandera, depende de esa sardina fresca, de ese limón ácido y de ese ají que crecen a metros de la costa.
El escenario gastronómico peruano tiene nombres propios que el mundo reconoce: Gastón Acurio con su restaurante Astrid & Gastón, Virgilio Martínez con Central (restaurante que ha aparecido en la lista The World's 50 Best Restaurants y trabaja con ecosistemas peruanos, del mar a más de 4.000 metros), Mitsuharu Tsumura con Maido y su fusión nikkei, o Pedro Miguel Schiaffino con Malabar, dedicado a la cocina amazónica. Todos ellos han llevado la identidad peruana a mesas de Sao Paulo, Londres, Nueva York y Tokio.
Los World Travel Awards, organizados por World Travel Academy, votan entre profesionales del turismo, chefs, periodistas y viajeros frecuentes. Que Perú gane repetidamente este premio significa que quienes más viajan por comida lo señalan como referencia. No es un ranking de ventas ni de número de restaurantes, es un veredicto de calidad percibida por expertos.
La cocina peruana se organiza en regiones con identidad propia: la costa (ceviche, anticuchos, causa, chupe de camarones), los Andes (pachamanca, patasca, cuy, trucha al olivo), la Amazonía (juane, tacacho con cecina, patarashca) y la cocina criolla que mezcla todo. Esa diversidad interna es lo que hace que un viajero no repita plato dos días seguidos en un viaje de dos semanas.
El ají de gallina, el seco de carne, la papa a la huancaína, el tamalito y el picarones cierran una carta que abarca desde lo festivo hasta lo cotidiano. Y detrás de cada receta hay una familia, un mercado como el de Surquillo en Lima o el de Huancayo en los Andes, y una técnica que se pasa de madres a hijos sin escribirse en libros.
Perú no inventó una moda gastronómica, construyó un sistema. Hay escuelas de cocina, ferias, rutas turísticas culinarias (la Ruta del Ceviche, la Ruta del Pisco Sour), y una legislación que protege denominaciones. El Estado peruano ha invertido en promoción internacional a través de PROMPERÚ, que lleva años exportando el relato gastronómico a ferias como Fitur, Anuga o Taste of London.
El pisco, bebida bandera, acompaña esa identidad. El Pisco Sour, inventado en Lima y disputado con Chile, se sirve en bares de Europa con la misma etiqueta que un whisky escocés. Es parte del paquete: no solo comida, también cultura líquida.
Sin embargo, el reconocimiento tiene sus debates. Críticos señalan que la cocina peruana premiada es una cocina de alta restauración limeña, y que la cocina popular, la de los mercados y las cocinas de casa, no siempre llega a esos premios. Es un matiz válido, pero no invalida el título: la base de esa alta cocina es la popular, es la papa nativa del campesino andino, el pescado del pescador de Chorrillos.
“Perú cuenta con más de 3.000 variedades de papa catalogadas, la mayor diversidad del planeta”
Dato clave