Guía completa para elegir el mejor producto para aclarar el agua de la piscina
Antes de adquirir cualquier producto, es fundamental entender la causa de la turbidez, ya que el tratamiento correcto depende del origen del problema. El agua de la piscina puede volverse turbia por la presencia de partículas en suspensión como tierra, polvo o arena fina, por un exceso de algas verdes que suelen aparecer en forma de puntitos flotantes, o por la proliferación de cianobacterias, que son algas azules de difícil eliminación. Si el agua está ligeramente enturbada por partículas físicas, el mejor producto es un floculante, que agrupa las partículas para que se decanten al fondo y puedan ser aspiradas. Sin embargo, si el problema es biológico, como la presencia de algas o bacterias, el floculante no será suficiente y deberás recurrir a un tratamiento de choque con cloro o oxígeno activo. La elección entre cloro y oxígeno activo depende de tu tolerancia al olor y a la irritación en los ojos; el cloro es más económico y potente, pero tiene un olor característico, mientras que el oxígeno activo es más suave pero requiere una dosificación muy precisa. Además, es crucial mantener el pH entre 7.2 y 7.6, ya que fuera de este rango, el desinfectante pierde eficacia y las algas proliferan con mayor facilidad. Un análisis previo del agua te permitirá identificar si el problema es físico o biológico y elegir así el producto más adecuado sin desperdiciar dinero.
“Tras aplicar un floculante, es obligatorio aspirar el fondo a descarga para eliminar las partículas aglomeradas.”
Dato clave