Mejor país jugando voleibol: la respuesta depende del criterio que uses
La pregunta sobre qué país es el mejor jugando voleibol no tiene una única respuesta. El voleibol mundial ha sido moldeado por cuatro grandes potencias a lo largo de sus más de ochenta años como deporte olímpico, y cada una domina bajo un criterio distinto. Si hablamos de títulos históricos globales, la Unión Soviética y su heredera Rusia son la máxima potencia. Si hablamos de dominio sostenido en la era moderna, medallas olímpicas, mundiales consecutivos y cultura del deporte en ambas categorías, Brasil es el país más exitoso. Y si atendemos a la clasificación vigente de la FIVB, Polonia manda en hombres e Italia en mujeres.
La Unión Soviética es considerada la mayor selección de voleibol de la historia si se suman las categorías masculina y femenina. Hablamos de 12 medallas olímpicas, siete de ellas de oro, con un dominio absoluto entre 1964 y 1988. El voleibol llegó a la URSS en la década de 1920 y se convirtió rápidamente en uno de los deportes más practicados del país. Las autoridades soviéticas vieron en los deportes de equipo una herramienta de propaganda y cohesión social, invirtiendo en su desarrollo con una sistematicidad sin parangón en el mundo occidental.
La escuela soviética ganó los primeros Campeonatos del Mundo masculinos en 1949 y 1952 y dominó el panorama internacional durante décadas. Introdujo el bloqueo sistemático como elemento táctico fundamental y estableció métodos de entrenamiento que el resto del mundo tardaría décadas en adoptar. Tras la disolución de la URSS, Rusia continuó esa tradición con un oro olímpico en Sydney 2000, el oro masculino en Londres 2012 y una regularidad constante en los grandes torneos internacionales.
Rusia, incluyendo los títulos de la URSS, es el país con más Campeonatos del Mundo masculinos de la historia: seis títulos en 1949, 1952, 1960, 1962, 1978 y 1982. En el femenino la herencia soviética y rusa llega a siete títulos mundiales (1952, 1956, 1960, 1970, 1990, 2006 y 2010), récord absoluto de la competición. En los rankings históricos de todas las épocas, Rusia encabeza tanto la tabla masculina como la femenina sin discusión.
Brasil es la mayor potencia de la era moderna, la referencia del voleibol desde el fin de la URSS en 1991. Acumula 11 medallas olímpicas entre masculino y femenino (5 oros, 3 platas y 3 bronces), diez metales olímpicos en pista, nueve en Campeonatos del Mundo, 18 en la Liga Mundial y 17 en el Grand Prix femenino. Es el país con más medallas olímpicas y mundiales del ciclo moderno y un referente también en voleibol de playa.
El periodo más glorioso del voleibol brasileño va de 2002 a 2016, cuando el técnico Bernardo Rezende, conocido como Bernardinho, comandó la selección masculina durante 16 años. Bajo su mando Brasil logró tres títulos mundiales consecutivos (Argentina 2002, Japón 2006 e Italia 2010), un tri inédito en el voleibol masculino. A eso se suman los oros olímpicos de Barcelona 1992, Atenas 2004 y Río 2016, y nueve Ligas Mundiales entre 2001 y 2010, siete de ellas seguidas.
Esa generación de Giba, Serginho, Maurício, Dante, Anderson, Nalbert, Rodrigão y Murilo está considerada la mayor dinastía del voleibol brasileño. En el femenino, la era dorada llegó entre 2006 y 2014 bajo José Roberto Guimarães, con dos oros olímpicos consecutivos (Pekín 2008 y Londres 2012) y dos Grand Prix. Sheilla, Fabi, Fofão y Jaqueline son los símbolos de aquella época, aunque el título mundial femenino sigue siendo la única laguna del palmarés brasileño.
Lo que define al voleibol brasileño es la continuidad. Mientras otras potencias han tenido épocas de gloria seguidas de travesías del desierto, Brasil ha producido de forma casi ininterrumpida generaciones de jugadores de primer nivel en ambos géneros. La Superliga Brasileña, una de las más competitivas del mundo, es el motor del sistema, con clubes como Sada Cruzeiro en masculino y Dentil Praia Clube u Osasco en femenino compitiendo con éxito también a nivel internacional.
Italia tuvo en los años noventa un dueño absoluto del voleibol masculino. Bajo la dirección técnica del argentino Julio Velasco, la selección construyó una hegemonía basada en una técnica refinadísima, un sistema táctico complejo y una galería de jugadores de primer nivel que brillaron en la mejor liga del mundo, la Serie A. Tres Campeonatos del Mundo consecutivos (1990, 1994 y 1998) y un rosario de títulos europeos y de Liga Mundial consolidaron a aquella "Generación de los Fenómenos" como la mejor selección de la historia para muchos expertos.
Nombres como Andrea Zorzi, Luca Cantagalli, Lorenzo Bernardi y Andrea Giani definieron aquella época, y su legado sigue influyendo en el voleibol italiano actual. Italia suma cuatro títulos mundiales masculinos (1990, 1994, 1998 y 2022), y en el femenino ha vivido una ascensión meteórica con el oro olímpico de París 2024 y el Mundial 2025, ambos inéditos, liderados por Paola Egonu. Una jugadora capaz de alterar cualquier partido con su potencia en ataque.
Polonia es la potencia del siglo XXI en el voleibol masculino. Con dos Campeonatos del Mundo (2014 y 2018), tres títulos contando 1974, una Liga de Naciones, la plata olímpica de París 2024 y una afición fanática que llena pabellones de 15.000 espectadores para ver la PlusLiga, ha construido en poco tiempo una de las culturas del voleibol más vibrantes del mundo. Figuras como Bartosz Kurek, Wilfredo León, naturalizado polaco desde 2016, o Michal Kubiak han devuelto al voleibol europeo a la primera línea.
En el ranking mundial oficial de la FIVB, calculado desde febrero de 2020 con un sistema tipo Elo que pondera cada partido según su importancia (50 puntos para los Juegos Olímpicos, 40 para el Mundial, 35 para la Liga de Naciones), los números actuales son reveladores:
- Ranking masculino FIVB: Polonia lidera con 408 puntos, por delante de Italia (356), Rusia (352), Eslovenia (345) y Estados Unidos (344). Brasil es séptimo con 312.
- Ranking femenino FIVB: Italia manda con 461 puntos, seguida de Brasil (404), Turquía (388), Estados Unidos (364) y Polonia (338).
“Brasil: 3 Mundiales consecutivos (2002, 2006, 2010), tri inédito en voleibol masculino. 11 medallas olímpicas entre ambas categorías.”
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