Mejor forma de obtener vitamina D: sol, alimentos y suplementos
La vitamina D es una vitamina liposoluble que nuestro organismo sintetiza principalmente en la piel cuando esta se expone a la radiación ultravioleta B (UVB) del sol. A diferencia de otras vitaminas, no existe un alimento único que la contenga en cantidades suficientes para cubrir las necesidades diarias de forma exclusiva, por lo que la estrategia más eficaz combina varias fuentes de forma equilibrada. La exposición solar moderada sigue siendo el método más natural y económico. Concretamente, exponer antebrazos y rostro al sol durante 10 a 25 minutos al día, entre las 10:00 y las 16:00, es suficiente para la mayoría de personas de piel clara en latitudes medias. Sin embargo, este tiempo se multiplica hasta 3-4 veces en pieles morenas o negras, y disminuye con el uso de protector solar de alto factor, que bloquea gran parte de la síntesis cutánea. Cuando el sol no es suficiente —en invierno en el hemisferio norte, en personas que trabajan en interiores, o en regiones polares—, los alimentos ricos en vitamina D ganan peso. Las mejores fuentes naturales son los pescados grasos: salmón, atún, caballa, sardinas y aceite de hígado de bacalao. Un filete de salmón a la plancha (150 g) aporta aproximadamente 9-10 µg, lo que cubre el 100 % de la ingesta diaria recomendada para un adulto. Otros alimentos que contribuyen de forma notable son las yemas de huevo (cada yema aporta unos 1-2 µg), los champiñones expuestos a luz ultravioleta, el hígado de buey y los productos fortificados como leche, cereales de desayuno, zumos de naranja y margarinas enriquecidas, muy comunes en países nórdicos y anglosajones. Para quienes no pueden cubrir sus necesidades con sol y dieta, los suplementos de vitamina D3 (colecalciferol) son la opción más estudiada y eficaz. La D3 es superior a la D2 (ergocalciferol) porque se metaboliza con mayor eficiencia en el hígado. La dosis habitual recomendada por organismos como la OMS, la Endocrine Society o el NHS oscila entre 600 y 2000 UI (15-50 µg) al día para adultos sanos, aunque personas con déficit diagnosticado pueden requerir cargas de hasta 50 000 UI semanales bajo supervisión médica durante 8 semanas. Es importante recordar que la vitamina D actúa como prohormona reguladora: interviene en la absorción de calcio y fósforo, la función muscular, la respuesta inmunitaria y la regulación del ánimo. Un déficit sostenido se asocia con osteoporosis, fatiga crónica, depresión estacional y mayor susceptibilidad a infecciones respiratorias.
| Fuente | Cantidad de D (µg) | Porción |
|---|---|---|
| Salmón cocinado | 9-10 | 150 g |
| Atún en lata | 3-4 | 100 g |
| Yema de huevo | 1-2 | 1 unidad |
| Aceite hígado bacalao | 10-25 | 1 cucharadita |
| Leche fortificada | 1-1,5 | 240 ml |
La suplementación con D3 (colecalciferol) a 1000-2000 UI/día junto a una comida con grasa es la opción más eficaz para compensar la baja insolación invernal.
Dato clave