Kiwi verde vs. kiwi amarillo: todas las diferencias que debes conocer antes de comprar
El kiwi se ha convertido en pocas décadas en una de las frutas más apreciadas del mundo, tanto por sus propiedades nutricionales como por su sabor inconfundible. Las dos variedades más destacadas y presentes en el mercado son el kiwi verde y el kiwi amarillo, también conocido como kiwi dorado. A grandes rasgos se trata de variedades similares de la misma fruta, pero existen diferencias, algunas sutiles y otras notables, que pueden decantar la elección del consumidor hacia una u otra variedad en su visita a la frutería.
En cuanto al origen, la fruta del kiwi es originaria de China, donde crece en los bosques templados y en las colinas del suroeste. En realidad se trata de la baya de una enredadera, y allí era conocida con los nombres de yangtao (melocotón de fresa) y mihoutao (melocotón del mono). A principios del siglo XX fue introducida en Nueva Zelanda, país donde adquirió la denominación de kiwi gracias al ave del mismo nombre, símbolo nacional de las islas, y desde entonces se cultiva en numerosas zonas de clima cálido de todo el mundo.
Desde el punto de vista botánico, el kiwi verde pertenece a la especie Actinidia deliciosa y es el más cultivado a nivel mundial, destacando entre todas sus variedades el tipo Hayward. El kiwi amarillo, por su parte, pertenece a la especie Actinidia chinensis, cuyo cultivo es el segundo en importancia a escala global. Ambas son las variedades más comunes y extendidas durante todo el año en los supermercados.
A simple vista, la mayor diferencia entre las dos frutas es su aspecto físico. Una vez pelado o cortado en rodajas, el kiwi amarillo destaca por un llamativo color dorado casi liso, mientras que el verde presenta un tono verdoso intenso moteado de pequeñas semillas negras. El kiwi verde tiene una forma parecida a la de un huevo o una patata pequeña, mientras que el amarillo presenta una forma más alargada.
En el plano externo, el kiwi verde tiene la piel más rugosa, peluda, dura y oscura, con pelusa, mientras que el amarillo está recubierto por una capa más fina, de color claro y sin pelusa. Todas las partes de la fruta son comestibles, aunque la piel rugosa y dura del verde suele descartarse. Esta ausencia de pelusa en el kiwi dorado facilita el consumo de la fruta con piel, lo que permite aumentar la ingesta de fibra.
Cuando se prueban, el kiwi amarillo destaca por ser más dulce y suave que el verde, sin la acidez característica de este último, y con una pulpa más jugosa. El kiwi verde, en cambio, ofrece una textura más firme y fibrosa y un sabor más ácido y refrescante. Estas diferencias de sabor influyen directamente en su uso culinario.
El kiwi amarillo es perfecto para añadir y decorar platos dulces y postres, como tartas, helados o pasteles, y resulta ideal para comer solo como tentempié o en batidos. El kiwi verde se come solo y es el preferido de las personas a las que les atrae el gusto ácido; es un ingrediente habitual para smoothies, zumos, ensaladas y para servir en multitud de platos salados.
En el plano nutricional, los kiwis son frutas con una alta concentración de nutrientes, entre los que destacan la vitamina C, la fibra dietética y los folatos, además de componentes bioactivos como enzimas, antioxidantes y variados fitoquímicos. La composición de 100 gramos de porción comestible del kiwi incluye:
| Nutriente | Cantidad por 100 g |
|---|---|
| Agua | 83,90 g |
| Energía | 58 kcal |
| Proteínas | 1,06 g |
| Lípidos | 0,44 g |
| Fibra | 3 g |
| Potasio | 198 mg |
| Vitamina C | 92,7 mg |
| Vitamina E | 1,36 mg |
| Folato | 26 µg |
| Betacaroteno | 52 µg |
| Luteína y zeaxantina | 122 µg |
“El kiwi verde contiene más fibra (1,7 g) que el amarillo (1 g), ideal para digestión y estreñimiento”
Dato clave