Diferencia entre juez y magistrado en la carrera judicial española
La Constitución Española, en su artículo 117.1, establece que la justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley. Esta fórmula constitucional sitúa a ambas figuras como parte del mismo poder del Estado, el Poder Judicial, y deja claro que ni juez ni magistrado son profesiones distintas, sino categorías dentro de una misma carrera, la Carrera Judicial.
La confusión entre ambos términos es habitual entre los ciudadanos e incluso entre personas vinculadas a procesos legales o a la administración pública. Comprender la distinción ayuda a entender la estructura y el funcionamiento de los tribunales y las instancias en las que se resuelven los conflictos.
En el sistema judicial español existen tres categorías dentro de la carrera judicial:
- Juez: primera categoría, el primer escalón profesional.
- Magistrado: categoría superior, con mayor experiencia y funciones ampliadas.
- Magistrado del Tribunal Supremo: nivel más alto de toda la carrera judicial.
La diferencia entre un juez y un magistrado radica principalmente en la categoría, la experiencia acumulada y las funciones dentro del Poder Judicial. Puede entenderse como la que existe entre un profesional que comienza su andadura y uno que ya lleva años de ejercicio, asumiendo mayor responsabilidad y complejidad en sus casos.
Para ser juez es preciso ser licenciado o graduado en Derecho y superar una oposición nacional de gran dureza, popularmente descrita como una oposición de 350 temas memorizados. Tras aprobarla, los elegidos pasan por la Escuela Judicial de Barcelona, durante un periodo aproximado de dos años de formación inicial. Superada esta fase, el profesional adquiere la categoría de juez y es destinado a un juzgado unipersonal: órganos de primera instancia, instrucción, juzgados mixtos o juzgados de lo penal, donde actúa de manera individual y toma sus decisiones en solitario.
El juez de ingreso es el nivel más bajo del escalafón. Su rol es de enorme importancia, pues muchas decisiones judiciales cotidianas que afectan directamente a los ciudadanos se resuelven en estos órganos. Este juez recién incorporado actúa en solitario, suele destinarse a ciudades medianas o pequeñas con cargas de trabajo muy elevadas, y cuenta con la retribución más básica, menor antigüedad y menor capacidad de influencia dentro del sistema.
El ascenso de juez a magistrado se produce en el transcurso de la vida profesional. Antiguamente debían transcurrir tres años en la categoría de juez; con la congelación de la carrera judicial, el plazo efectivo se sitúa entre cuatro y siete años. El ascenso se produce por antigüedad, por pruebas selectivas exclusivas para jueces, por concurso de méritos (cursos de especialización, publicaciones jurídicas, experiencia académica) o por concurso-oposición para plazas vacantes.
La ley prevé además el acceso directo como magistrado o magistrado del Tribunal Supremo sin pasar por las categorías inferiores, a través de los concursos denominados cuarto y quinto turno. El cuarto turno reserva una cuarta parte de las plazas para juristas de reconocida competencia, como profesores de Derecho o abogados. El quinto turno, reservado solo al Tribunal Supremo, cubre una de cada cinco vacantes con juristas de prestigio con más de quince años de experiencia.
“En la toga: escudo plateado sin puñetas = juez. Escudo dorado con puñetas = magistrado. Tratamiento: señoría / ilustrísima señoría / excelencia.”
Dato clave