La palabra cómo, con tilde diacrítica, se utiliza fundamentalmente cuando la oración tiene un valor interrogativo o exclamativo. Esto ocurre tanto en preguntas directas como indirectas. En una pregunta directa, el acento marca la entonación ascendente de la duda, por ejemplo, ¿Cómo te llamas?. En las preguntas indirectas, aunque no se usen signos de interrogación, la tilde persiste para indicar que se mantiene el valor inquisitivo, como en Sé cómo llegar a tu casa. Asimismo, en oraciones exclamativas, cómo expresa admiración o sorpresa, tal y como en ¡Cómo has crecido!. Es crucial recordar que la tilde es obligatoria siempre que la palabra lleve el peso prosódico de la pregunta o la exclamation, distinguiéndola claramente de su homófono tónico.
La forma como, sin tilde, cumple funciones muy distintas en la gramática española. Principalmente, actúa como comparación o manera, equivalente a del modo que o tal cual. Por ejemplo, en Hazlo como te enseñé, indica la forma de realizar la acción. También funciona como conjunción que introduce oraciones de consecuencia o modo, y a veces incluso como interjección para expresar asombro menor o duda leve, aunque este último uso es menos formal. Un error común es omitir la tilde en preguntas indirectas; sin embargo, si puedes sustituir cómo por de qué manera y mantiene el sentido interrogativo, necesitas la tilde. La clave está en identificar si buscas una información (tilde) o describes una forma/modo (sin tilde).
En resumen, la distinción radica en la función sintáctica: usa cómo con tilde cuando preguntes o exclames, y como sin tilde cuando compares, concedas o indiques una manera. Dominar esta regla mejora significativamente la precisión escrita en cualquier contexto formal o académico.