Comer y alimentarse: dos verbos que no son lo mismo
La mayoría de las personas usa comer y alimentarse como si fueran la misma palabra, pero describen acciones muy distintas. Comer es el acto de llevar algo a la boca: es un impulso, una respuesta automática al hambre, un gesto que busca saciar sin importar la calidad de lo que se ingiere. Alimentarse, en cambio, implica que aquello que entra en el cuerpo contenga proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales y agua, es decir, que aporte un valor nutricional real.
Un ejemplo muy gráfico lo deja claro. Imagina que vas al campo, arrancas un trocito de césped verde y lo ingieres. En ese momento estás comiendo, sí, el acto se ha cumplido. Pero no te estás alimentando, porque el césped no aporta ningún nutriente aprovechable al organismo. La boca recibe, el cuerpo no recibe.
Otro ejemplo cotidiano: llegas a casa hambriento después de una jornada de trabajo estresante o de clases intensas. Lo primero que quieres es llevar algo a la boca y optas por una rebanada de pizza, una hamburguesa, un hot dog o unas galletas azucaradas. Eso es comer, y definitivamente no es una buena alimentación. Si en esa misma situación eliges una ensalada fresca, una porción de pollo a la plancha, una fruta y un vaso de agua natural, entonces sí te estás alimentando. La diferencia no está en el hambre, que es idéntica en ambos casos, sino en la elección consciente de lo que introduces en tu cuerpo.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) explica en sus investigaciones que la alimentación debe ser suficiente en cantidad para cubrir las necesidades energéticas y nutricionales del organismo según edad, sexo, talla, peso y actividad física. Además debe ser completa: contener todos los nutrientes que integran los tejidos humanos. Los alimentos básicos suelen ser baratos y aportan mayoritariamente carbohidratos, algo de proteínas o grasas, micronutrientes en especial vitaminas del complejo B, y fibra dietética. Por ello, comer no necesariamente quiere decir alimentarse.
Desde las ciencias de la salud, ambas acciones son Actividades Básicas de la Vida Diaria (AVD), pero están claramente diferenciadas. La AOTA, al definir la actividad de la vida diaria, deja claro que comer y alimentarse son dos conceptos separados, ambos englobados dentro de la categoría de AVD Básicas, algo que los especialistas en nutrición y dietética conocen de sobra.
Un ejemplo que invita a la reflexión es el de comernos un bollo industrial. El bollo no está vacío como lo estaba el césped del primer ejemplo: algún nutriente se puede extraer entre la maraña de grasas y aceites procesados. La pregunta es si realmente te estás alimentando o te estás maltratando. Esa reflexión personal cada uno debe hacérsela.
Comer es la acción de ingerir comida para quitar la sensación de hambre, sin importar si es saludable o no. Alimentarse es ingerir alimentos para darle nutrientes al organismo. Para alimentarse es necesario comer, así que las dos acciones están ligadas: la alimentación utiliza el comer como vehículo, pero le añade la intención nutricional.
Hoy muchas personas piensan que lo importante es comer sin importar qué, y así lo aplican incluso con los niños, dándoles solo lo que ellos quieren porque lo esencial es que coman. Por las prisas del día a día, algunas personas comen en automático, sin pensar lo que consumen, y el hambre se convierte en la excusa perfecta para comer cualquier cosa y disfrutarla.
| Aspecto | Comer | Alimentarse |
|---|---|---|
| Definición | Ingerir algo, con o sin nutrientes | Ingerir alimentos con valor nutricional |
| Motor | Hambre, impulso, costumbre | Necesidad fisiológica consciente |
| Intención | Saciar, placenter | Nutrir, sostener la salud |
| Ejemplo claro | Masticar césped | Ensalada + proteína + fruta + agua |
Quien lleva un estilo de vida donde se come sin conciencia de lo que se le da al organismo verá que, tarde o temprano, aparecen problemas de salud por deficiencias nutricionales, y esto pasa a cualquier edad: en niños preescolares, en adolescentes, en adultos y en adultos mayores. Pasar del modo automático a una forma de comer más consciente es el primer paso para cerrar la brecha entre comer y alimentarse.
“El desayuno debe cubrir el 25% de las necesidades nutricionales diarias, según la FAO.”
Dato clave