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diferencia entre camello y dromedario, Comparación visual entre un dromedario de una joroba en el desierto árabe y un camello bactriano de dos jorobas en la estepa nevada de Mongolia
naturaleza ·#2181 ·Lectura 12 min. · Redactor: Marta Garcia

¿Diferencia entre camello y dromedario?

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La joroba no guarda agua: almacena grasa. Un dromedario acumula unos 36 kg de grasa en su única joroba de ~20 cm de altura.

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Diferencia entre camello y dromedario: una guía clara para no confundirlos jamás

Aunque la mayoría de la gente los usa como sinónimos, el camello bactriano (Camelus bactrianus) y el dromedario (Camelus dromedarius) son dos especies plenamente diferenciadas dentro del género Camelus, la familia Camelidae, el orden Artiodactyla y el suborden Tylopoda. Comparten ancestros, comparten cromosomas, comparten hasta la forma de caminar, pero han tomado caminos evolutivos muy distintos durante los últimos millones de años.


La palabra dromedario es un cultismo que se reserva exclusivamente para el camello arábigo. Proviene del latín tardío dromedarius, derivado a su vez del griego dromas (δρόμας), que significa 'corredor'. La combinación original era dromas kamelos, literalmente camello corredor, un apodo que nace de la velocidad legendaria del animal en las carreras. El término camello, mucho más amplio, es un wanderwort clásico: viaja de lengua en lengua desde el latín camelus, el griego kamēlos y una raíz semítica comparable al hebreo gāmāl o al árabe ǧamal. De hecho, la letra fenicia gamal, origen de la gamma griega y la ce latina, se cree que representaba la imagen de un camello.


La diferencia más visible, la que todo el mundo repite, es el número de jorobas. Pero conviene derribar el mito popular de una vez: la joroba no acumula agua. Es un almacén de grasa. Un dromedario guarda unos 36 kilos de grasa en su única joroba, que mide unos 20 centímetros de altura y está formada por grasa unida por tejido fibroso. En el camello bactriano, las dos jorobas se mantienen erectas y llenas cuando hay alimento disponible, y se caen y vacían cuando escasea; además de reserva energética, esas dos protuberancias ayudan al animal a protegerse del frío extremo. Una tercera especie, el camello salvaje (Camelus ferus), habita en estado silvestre en zonas remotas de Asia y está catalogada como en peligro crítico de extinción.


La distribución geográfica marca una separación casi continental:

  • Dromedario: originario de la península arábiga. Habita regiones semiáridas y áridas del norte de África, Oriente Medio, la península arábiga, zonas desérticas de India y una enorme población asilvestrada en Australia.
  • Camello bactriano: Asia Central. Noroeste de China, estepas de Mongolia, Kazajistán y el centro de Rusia, con hábitat concentrado en el desierto de Gobi y el sur de Mongolia.
  • Camello salvaje (C. ferus): desiertos de Gobi y Gashun Gobi, noroeste de China y Mongolia. Nunca ha sido domesticado.

El pelaje es otro rasgo revelador que se nota a simple vista. El dromedario luce un pelaje corto, uniforme y poco denso, de color marrón, concentrado en hombros, garganta, cuello y joroba: un manto pensado para tolerar y disipar el calor de climas tórridos. El camello bactriano, en cambio, lleva una vestidura gruesa, larga y lanosa, de marrón oscuro a claro, con pelo denso en cabeza, cuello, jorobas, patas y cola que puede alcanzar los 25 centímetros. Aumenta durante el invierno y se muda en verano. Es un abrigo natural contra los inviernos brutales de Asia Central.


La adaptación al clima es, en muchos aspectos, opuesta. El dromedario soporta temperaturas que superan los 50 grados, con piel muy gruesa en las zonas de contacto con la arena ardiente y una eficiencia notable para disipar calor. El bactriano está diseñado para inviernos prolongados con temperaturas por debajo de los 30 e incluso 40 grados bajo cero en el Gobi, regulando el metabolismo en frío y reduciendo pérdidas térmicas para mantener la temperatura corporal estable en condiciones extremadamente variables.


RasgoDromedarioCamello bactriano
Jorobas12
PelajeCorto, uniformeLargo, lanoso (hasta 25 cm)
Clima idealHasta 50 °CHasta −40 °C
OrigenPenínsula arábigaAsia Central (Bactria)
Nombre científicoCamelus dromedariusCamelus bactrianus

En cuanto al tamaño y la estructura, el dromedario es más esbelto, alto y de extremidades largas y delgadas, lo que le da una clara ventaja en velocidad: los machos adultos miden entre 2,2 y 3,6 metros a la altura de los hombros, pesan entre 400 y 690 kilos, y alcanzan los 40 kilómetros por hora. Las hembras miden entre 1,7 y 1,9 metros y pesan entre 300 y 540 kilos. El camello bactriano es más robusto, musculado, con patas más cortas y gruesas, algo más bajo (entre 1,8 y 2,3 metros a la joroba), menos rápido pero mucho más fuerte: es el animal ideal para transporte de carga pesada en rutas como la antigua Ruta de la Seda.


Las proporciones y el peso varían: el bactriano se cita con un rango de 300 a 1000 kilos, mientras que el dromedario se sitúa en torno a 400-600 kilos en machos y 300-540 en hembras. Las patas más alargadas del dromedario alejan más el cuerpo del calor que irradia el suelo, una ventaja directa en desiertos cálidos. El bactriano, más compacto, es menos apto para llevar personas pero excelente para subir por terrenos montañosos o con nieve. En general, el camello es menos resistente a largas travesías y a pasar varios días sin comer ni beber que el dromedario.

“El 90% de los Camelus del mundo son dromedarios (~35 millones). Los camellos bactrianos apenas suman 2 millones de ejemplares.”

Dato clave
diferencia entre camello y dromedario, Dromedario bebiendo hasta 150 litros de agua en el desierto del Sáhara durante el atardecer
Imagen

Dromedario bebiendo hasta 150 litros de agua en el desierto del Sáhara durante el atardecer

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Taxonomía, morfología, hábitat y curiosidades que separan a ambas especies

El temperamento también marca diferencias notables. El camello bactriano es notablemente más tranquilo, y resulta extraño observar en él reacciones agresivas. El dromedario, por el contrario, es conocido por sus reacciones agresivas cuando es molestado: si se ve amenazado por un depredador o se siente acorralado, puede descargar patadas con las extremidades traseras o lanzar saliva. En condiciones normales, ambos son animales diurnos con su pico de actividad durante el día, y pueden vivir solitarios o formando grupos; los dromedarios organizan manadas de unos veinte individuos lideradas por un macho dominante.


Anatómicamente comparten rasgos propios de los camélidos que los distinguen del resto de ungulados: cabeza pequeña en proporción al cuerpo, cuello muy largo y curvado, pecho estrecho y abdomen elevado. No tienen pezuñas verdaderas, sino un pie con dos dedos, uñas y una almohadilla blanda, resistente y correosa sobre la que recae la mayor parte del peso, superficie que aumenta al correr para distribuir la carga. Rodillas y tobillos presentan callosidades que resisten el ardor de la arena al sentarse, y las pestañas dobles, largas y gruesas, protegen los ojos del polvo. Caminan de forma singular: las dos extremidades de un mismo lado se mueven simultáneamente, al contrario que caballos o vacas, que alternan diagonales.


Son herbívoros extraordinariamente tolerantes. Ingeren vegetación dura, salada, amarga, con espinas e incluso venenosa, gracias a los tejidos resistentes de su boca. Están adaptados a sobrevivir con niveles muy bajos de agua, sujetos a grandes períodos de deshidratación seguidos de rehidrataciones rápidas, y reducen la pérdida de líquido con más eficiencia que otros rumiantes. Un dromedario sediento puede beber entre 100 y 150 litros de agua en apenas quince minutos y tolera la pérdida de más del 30 por ciento de su contenido total de agua. Ambos pueden deshidratarse hasta cerca del 40 por ciento, y cuando empiezan a deshidratarse las jorobas se empequeñecen, se vuelven flexibles y pueden desplazarse hacia un costado, recuperando la verticalidad al reponer fuerzas.


Entre adaptaciones internas comunes destacan la orina muy concentrada para ahorrar agua y los eritrocitos ovalados, que resisten la deshidratación severa. La esperanza de vida ronda entre los 40 y los 50 años. Los machos poseen un órgano en el cuello llamado doula, un gran saco inflable que sobresale de la boca durante el celo para imponer dominancia y atraer hembras. Las hembras no presentan signos clásicos del ciclo estral: la ovulación es inducida por un estímulo externo antes o durante el apareamiento, una estrategia que maximiza el ahorro energético en entornos hostiles.


En el dromedario el apareamiento se produce anualmente y alcanza su punto álgido en la estación de lluvias; las hembras paren una sola cría tras una gestación de quince meses. El dromedario tiene setenta y cuatro cromosomas diploides, con un cariotipo muy similar al del bactriano: cinco pares de cromosomas metacéntricos y submetacéntricos, treinta y un pares de acrocéntricos, y el cromosoma X como el más grande del grupo metacéntrico.


La hibridación entre ambas especies es posible y produce descendencia fértil. Los híbridos, conocidos como tulus o bukhts, presentan mayor tamaño y fuerza que sus padres, con una joroba larga y ligeramente torcida o dos jorobas, una pequeña y otra grande. Esta práctica comenzó en el primer milenio antes de Cristo y se extendió durante unos mil años en regiones simpátricas como el norte de Punjab, Persia y Afganistán. Un análisis de 1994 del gen mitocondrial del citocromo b mostró un 10,3 por ciento de divergencia en sus secuencias, lo que las mantiene taxonómicamente como especies separadas.


Desde el punto de vista evolutivo, ambas descienden de ancestros norteamericanos ya extintos, el más antiguo y pequeño conocido es Protylopus, del Eoceno superior. Durante la transición del Plioceno al Pleistoceno se produjo la radiación del género Camelus, que migró por el estrecho de Bering y se dispersó por Asia, Europa oriental y África. Los estudios filogenéticos de 2007 demostraron que las tribus Camelini (las tres especies de Camelus) y Lamini (alpaca, guanaco, llama y vicuña) divergieron hace unos 25 millones de años, a principios del Mioceno. El dromedario moderno probablemente evolucionó en las regiones más cálidas de Asia occidental a partir del camello bactriano; el feto del dromedario tiene dos jorobas y el macho adulto conserva una joroba anterior vestigial, apoyo directo de esa hipótesis.


La domesticación del dromedario se produjo probablemente en la península arábiga hace unos cuatro mil años, o en Somalia, donde las pinturas de Laas Geel lo sitúan entre hace cinco y nueve mil años. Aristóteles, en el siglo IV a. C., fue el primero en describir ambas especies en su Historia de los animales. Carl Linnaeus asignó el nombre binomial Camelus dromedarius en 1758. En Australia, la introducción del dromedario se produjo en el siglo XIX con ejemplares procedentes de Lanzarote y Fuerteventura; tras la motorización de los años veinte, la población asilvestrada se naturalizó y en 2010 el gobierno australiano la estimaba en un millón de cabezas.


Las poblaciones actuales son muy desiguales: alrededor del 90 por ciento de los Camelus del mundo son dromedarios, con unos 35 millones de ejemplares en una cincuentena de países. Los camellos bactrianos apenas llegan a los dos millones, concentrados en el Gobi y el sur de Mongolia. Del camello salvaje solo quedan poco más de un millar de ejemplares, la mayoría en la Reserva Natural Nacional de Lop Nur, China. Y existe una regla mnemotécnica muy útil: dromedario empieza con D y tiene una sola joroba; camello bactriano empieza con B y tiene dos. Si alguna vez has visto un Camelus de cerca, lo más probable es que fuera un dromedario: los camellos de Lawrence de Arabia, los que acompañan a los Reyes Magos y los del Corán son, en realidad, dromedarios.

Conclusión:

¿diferencia entre camello y dromedario?

Si alguna vez te han dicho que un camello y un dromedario son lo mismo, ya sabes que no: son parientes muy cercanos, sí, pero con jorobas, pelajes, climas y temperamentos diseñados para entornos casi opuestos. Uno corre a 40 por hora bajo 50 grados de sol; el otro carga peso entre nieve a 40 grados bajo cero. Y lo más curioso es que, si has visto uno de estos animales en persona, casi seguro era un dromedario. El camello bactriano vive lejos, en las estepas de Asia Central, y el camello salvaje apenas sobrevive en unos pocos miles de ejemplares en China.

Fuentes: 1º Ecologiaverde.elperiodico.com, 2º Diferenciador.com, 3º Wikipedia.org, 4º Azulalcian.com, 5º NationalGeographic.com.es
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Redacción: Marta Garcia · Actualizado en: 25/10/2026
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