La principal diferencia entre estos dos tipos de aceite radica en su índice de viscosidad, determinado por la norma SAE. El número que sigue a la W (Winter) indica el comportamiento del lubricante a baja temperatura, mientras que el segundo número representa la viscosidad a 100°C, es decir, cuando el motor o la transmisión están a su temperatura de operación máxima.
En el caso del 75W80, el prefijo 75 significa que ofrece un mejor fluído inicial en climas fríos comparado con el 80W. Esto permite una lubricación más rápida al encender la transmisión en invierno, reduciendo el desgaste de los engranajes y la caja de cambios. Sin embargo, su viscosidad a caliente es 80, lo que significa que su película de lubricante es ligeramente más delgada que la de un aceite de mayor índice numérico.
Por otro lado, el aceite 80W90 posee una viscosidad a alta temperatura de 90. Esto implica que mantiene una capa de lubricante más gruesa y resistente cuando la transmisión trabaja bajo esfuerzo extremo o en climas muy cálidos. Esta mayor resistencia al cizallamiento protege mejor los dientes de las engranajes en condiciones de carga pesada, como en camiones o vehículos todo terreno con diferenciales bloqueables.
Es crucial no mezclar estos aceites sin consultar el manual del fabricante, ya que aunque ambos suelen compartir la misma base sintética o mineral y aditivos de extrema presión (EP), sus especificaciones químicas pueden variar. Utilizar un 75W80 donde se exige un 80W90 podría resultar en una película lubricante insuficiente a altas temperaturas, provocando sobrecalentamiento y desgaste prematuro.
La elección entre 75W80 y 80W90 debe basarse estrictamente en las especificaciones del fabricante del vehículo y las condiciones operativas habituales. Mientras que el 75W80 es ideal para un uso mixto con arranques fríos, el 80W90 brilla en aplicaciones de alta carga térmica. Ante la duda, priorizar siempre la recomendación oficial para evitar daños costosos en la transmisión.