El Yorkshire Terrier es una raza pequeña pero con un carácter valiente y exigente en cuanto a sus cuidados. Al ser un cachorro, necesita una dieta específica para cachorros de razas pequeñas, rica en proteínas de alta calidad y calcio adecuado para el desarrollo óseo sin sobrecargar sus articulaciones. Es fundamental dividir sus comidas en tres o cuatro tomas diarias hasta que cumpla los seis meses, reduciendo gradualmente a dos. El agua debe estar siempre fresca y disponible.
En cuanto a la higiene dental, debes empezar desde ya a cepillarle los dientes, ya que los Yorkshire son propensos a problemas gings y sarro. Utiliza una pasta dental para perros y hazlo de forma suave para que lo asocie con algo positivo. Además, sus ojos son sensibles y pueden presentar lagrimal excesivo, por lo que limpiar la zona con gasas húmedas o soluciones específicas ayudará a mantener su mirada brillante y sin manchas marrones en el pelaje.
El pelaje del Yorkshire es su rasgo más distintivo y requiere una rutina de cuidado estricta pero cariñosa. Debes cepillarle el pelo a diario durante al menos diez minutos usando un peine de púas finas para evitar nudos, especialmente detrás de las orejas y en el vientre. El baño debería realizarse una vez a la semana con champús suaves específicos para perros con pelo largo, ya que el lavado excesivo reseca la piel.
La socialización es otro pilar fundamental. Los Yorkshire son perros territoriales y a veces nerviosos con desconocidos. Exponer a tu cachorro a diferentes ruidos, personas y otros animales de forma controlada y positiva durante sus primeras semanas de vida marcará su carácter para el resto de su vida. No olvides también cuidar sus orejas, limpiándolas regularmente para evitar infecciones por hongos o bacterias, comunes en razas con mucho pelo.
Tener un Yorkshire Terrier es una responsabilidad que requiere constancia, paciencia y mucho cariño. Si sigues estos consejos básicos de alimentación, higiene y socialización, tu pequeño compañero estará sano y feliz.