Es fundamental establecer con claridad que, hasta la fecha actual y según los registros históricos oficiales, no han transcurrido seis años desde el inicio de la pandemia por COVID-19. La primera aparición confirmada del virus SARS-CoV-2 en humanos se sitúa a finales de 2019, con la emergencia sanitaria global declarándose en los primeros meses de 2020. Por lo tanto, si nos encontramos en el año 2024 o 2025, estamos aproximándonos al cuarto o quinto aniversario respectivamente, pero aún no se ha alcanzado el sexto.
La percepción de que han pasado más años puede deberse a la magnitud del impacto social, económico y psicológico que la crisis sanitaria tuvo sobre la vida cotidiana mundial. Los cierres perimetrales, las restricciones de movimiento y los cambios en las dinámicas laborales crearon una distorsión temporal para muchas personas. Sin embargo, desde el punto de vista cronológico estricto, la cifra de seis años es incorrecta si nos referimos al tiempo transcurrido desde el primer caso identificado hasta hoy.
En conclusión, aunque la memoria colectiva puede hacer que el tiempo parezca haberse estirado durante la crisis sanitaria, los datos objetivos confirman que la cifra de seis años es una inexactitud cronológica. La historia reciente nos recuerda la importancia de basar nuestras percepciones en hechos verificables para comprender mejor la evolución de los eventos globales.