Cómo fotografiar el eclipse total de sol en agosto: guía práctica con móvil y cámara
El eclipse total de sol de agosto es uno de los fenómenos astronómicos más espectaculares que se pueden fotografiar, pero también de los más desafiantes. La diferencia de luminosidad entre la corona solar y el cielo circundante supera los 10 millones de veces, lo que obliga a un trabajo metódico en cada una de las fases. Antes de plantearte cómo disparar, la regla número uno es la seguridad ocular y del sensor: nunca mires a través del visor óptico ni del objetivo sin protección adecuada, porque la luz concentrada puede dañar tu retina o quemar el sensor de tu cámara. Utiliza siempre filtros solares de calidad (tipo Baader o película mylar certificada ISO 12312-2) montados en el objetivo, y retíralos únicamente durante los segundos de totalidad, cuando la luna cubre por completo el disco solar.
Si fotografíes con una cámara réflex o mirrorless, te recomiendo usar un teleobjetivo entre 400 y 1000 mm para que la luna ocupe un tamaño digno en el encuadre. Un 400 mm te dará un disco de unos 15-20 píxeles en un sensor APS-C, que es justo el mínimo para apreciar la corona. Si puedes, un 600 o 700 mm f/4 te permitirá abrir más diafragma y captar la estructura de la corona con menos ruido. Dispara en RAW siempre, porque la flexibilidad en posprocesado será enorme al trabajar con rangos dinámicos extremos.
En cuanto a los ajustes durante las fases parciales (primer contacto a tercer contacto), trabaja en modo manual completo: ISO 100-200, diafragma cerrado (f/8-f/11) para maximizar la nitidez, y velocidad de obturación ajustada al histograma. Con el filtro solar puesto, el sol se ve como un disco gris claro; ve subiendo o bajando la velocidad hasta que el disco no se sature. Una velocidad típica con filtro y f/8 es de 1/250 a 1/500 s, pero varía según nubosidad.
El momento crítico es la totalidad, que en España durará entre 2 y 4 minutos dependiendo de la localidad. Retira el filtro solar y cámbia los parámetros de golpe: ISO 400-800, f/4-f/5.6, velocidad 1/100 a 1/250 s. La corona, los perlas de Baily y el efecto de anillo de diamante ocurren en fracciones de segundo, así que activa el ráfaga continua máxima y no pares de disparar desde el último destello antes de la totalidad hasta que reaparezca el primer rayo. No intentes enfocar de nuevo: con un teleobjetivo a 400 mm+ el enfoque debe quedar fijado en infinito con un pequeño recorte hacia delante (hípербуfo) y ya.
Para la corona solar en sí, dispara toda una secuencia de exposiciones distintas (bracketing): 1/250, 1/125, 1/60, 1/30 y hasta 1/15 s a ISO 400. Así tendrás tomas donde la corona se ve completa sin quemar el cielo adyacente. En posprocesado podrás hacer una exposición múltiple o un HDR para unir lo mejor de cada toma.
Si fotografíes con móvil, las opciones son más limitadas pero totalmente viables. Bloquea la exposición (toque largo en pantalla) y baja el brillo al mínimo. Mantén la aplicación en modo manual (Pro/ProCam/Droid FS) si tu teléfono lo permite: ISO 50-100, apertura f/2.2 (la que tenga), y velocidad lo más corta posible con filtro solar. Para la totalidad, sube a ISO 200-400 y velocidad 1/30-1/60. Nunca apuntes el móvil al sol sin filtro: un objetivo de 28 mm sin protección puede quemar el sensor en milisegundos. Si tu móvil no tiene modo manual, al menos usa la app nativa con bloqueo de AE/AF y dispara ráfaga.
Un consejo de composición que eleva mucho la imagen: no solo fotografíes la corona aislada. Incluye elementos del paisaje: un árbol en primer plano, el perfil de una torre, un grupo de personas mirando al cielo, o el propio horizonte con nubes. Dispara en 16:9 o mejor en formato panorámico si tu cámara lo permite, para que la corona no se vea
Regla de oro: 400 mm de focal = disco solar de ~15 px en APS-C. Si tu sensor es full frame, 600 mm te da un disco de ~20 px, suficiente para ver la corona con detalle.
Dato clave