Consejos para el calor: cómo sobrellevar las altas temperaturas con salud
Las olas de calor son cada vez más frecuentes y afectar a la salud de toda la población, especialmente a niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas. Seguir una serie de consejos para el calor puede marcar la diferencia entre pasar el verano con comodidad y sufrir un golpe de calor o deshidratación. El primer y más importante consejo es la hidratación constante. No se trata solo de beber agua cuando sientes sed, sino de beber antes de sentir esa necesidad. Se recomienda consumir al menos 2 litros de agua al día, aumentando la cantidad si hay actividad física o temperaturas superiores a 35 °C. Evita las bebidas con cafeína en exceso, ya que tienen efecto diurético y aceleran la deshidratación. La alimentación también juega un papel clave. Prioriza frutas y verduras de temporada ricas en agua: sandía, pepino, melón, fresas o tomates. Come en raciones pequeñas y frecuentes en lugar de comidas copiosas, y evita los platos muy grasos, fritos o con exceso de especias, ya que obligan al cuerpo a trabajar más para digerirlos y aumentan la sensación de calor. En cuanto a la ropa, elige prendas de colores claros, tejidos transpirables como el algodón o el lino, y cortes holgados que permitan la circulación del aire. Evita el poliéster y los colores oscuros, que absorben la radiación solar. Un sombrero de ala ancha y gafas de sol con protección UV completan el conjunto. Los horarios son fundamentales. Lo ideal es evitar la exposición solar directa entre las 12:00 y las 17:00, cuando la radiación es más intensa. Si necesitas salir, usa protector solar de factor mínimo 30 (o 50 en pieles claras) y aplícalo cada dos horas. Realiza las actividades al aire libre por la mañana temprano o al atardecer. En el interior de la vivienda, baja las persianas y cierra las ventanas por la tarde para evitar que entre el aire caliente. Por la noche, abre ventanas y crea corrientes de aire cruzado. Un ventilador puede ayudar, pero no sustituye al aire acondicionado. Si dispones de aire acondicionado, mantenlo a 24-26 °C para no crear un choque térmico excesivo al salir. No subestimes la actividad física: sigue siendo importante moverse, pero hazlo en horarios frescos y en espacios con sombra o climatizados. Caminar por la mañana temprano o nadar en piscina son excelentes opciones. Evita el ejercicio intenso al mediodía. Un consejo que muchos olvidan: las duchas de agua templada (no helada) ayudan a regular la temperatura corporal sin provocar vasoconstricción. Frota las muñecas, el cuello y las sienes con un paño húmedo para refrescar rápidamente. Humedece toallas o camisetas y guárdalas en el congelador para usarlas como compresas frías. Por último, nunca dejes a niños, ancianos ni mascotas en un vehículo estacionado, incluso con las ventanas entreabiertas. La temperatura interior puede superar los 60 °C en pocos minutos y resultar mortal. Y si convives con personas vulnerables, revisa que tomen su medicación y beban líquidos con regularidad.
Evita la exposición solar directa entre las 12:00 y las 17:00. Usa protector solar SPF 30-50 y aplícalo cada 2 horas.
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