La walusa, también conocida popularmente como coco chino, es una hortaliza originaria de China que se ha vuelto muy popular en los últimos años por su facilidad de cultivo y su versatilidad en la cocina. Para sembrarla con éxito, lo más recomendable es optar por la propagación por esqueje o tallo, ya que es el método más rápido y seguro si tienes acceso a una planta madura. Debes seleccionar una hoja grande y sana de la base de la planta original, cortándola con un cuchillo afilado justo donde se une al rizoma, asegurándote de que el corte sea limpio para evitar infecciones. A continuación, puedes sumergir el tallo en un vaso con agua limpia o colocarlo directamente en una maceta con sustrato húmedo, cubriendo ligeramente la base del tallo. Si eliges el método de agua, espera a que echen raíces blancas antes de trasplantar a tierra; si es directo a tierra, mantén el sustrato siempre húmedo pero encharcado, ya que esta planta detesta el exceso de agua que pudre las raíces. La luz solar es un factor crítico: la walusa necesita al menos 6 horas de sol directo al día para producir hojas grandes y crujientes. Colócala en una terraza o balcón soleado, protegiéndola de las heladas fuertes del invierno, ya que prefiere temperaturas templadas a cálidas. Un error común es regar de más, recuerda que es una planta con rizoma subterráneo que almacena agua, por lo que el riego debe ser moderado y constante.
Si no dispones de un tallo para hacer esqueje, también es posible sembrar walusa desde la semilla, aunque este proceso requiere más paciencia. Las semillas son pequeñas y planas; deben sembrarse en sustrato ligero y bien drenado, cubriéndolas apenas con una capa muy fina de tierra, ya que necesitan luz para germinar correctamente. La temperatura ideal para la germinación oscila entre 20 y 25 grados centígrados, por lo que en climas fríos es preferible iniciar la siembra en interior bajo una campana de calor o cerca de una ventana soleada. Una vez que las plántulas desarrollen sus primeras dos o tres hojas verdaderas, podrás trasplantarlas a su maceta definitiva, dejando suficiente espacio entre plantas para permitir el crecimiento del rizoma. En cuanto a la fertilización, la walusa responde bien a los fertilizantes orgánicos ricos en nitrógeno, como el humus de lombriz o el compost maduro, que se pueden aplicar cada dos semanas durante la primavera y el verano. Es importante tener en cuenta que la planta es susceptible a ciertas plagas como la oruga perdiguera, que puede dañar los tallos jóvenes, por lo que se recomienda revisar las plantas periódicamente y usar barreras físicas o insecticidas biológicos si es necesario. La cosecha se inicia cuando las hojas alcanzan un tamaño considerable, y al cortar las hojas exteriores, la planta continuará produciendo nuevas hojas desde el centro, permitiendo una cosecha continua durante varios meses.
En resumen, sembrar walusa es un proceso gratificante para el huerto urbano, siendo la opción por tallo la más accesible para principiantes y la siembra por semilla ideal para quien busca el desafío completo. Manteniendo un equilibrio entre riego moderado y exposición solar abundante, podrás disfrutar de esta deliciosa hortaliza durante todo el año en climas templados.