Cómo sembrar tomates: guía práctica de principio a fin
El tomate, Solanum lycopersicum, pertenece a la familia de las solanáceas, la misma del pimiento, la berenjena y la patata. Se cultiva en todo el mundo porque su fruto se come fresco, cocinado, en salsas, conservas y una cantidad enorme de platos. Es una planta anual: su ciclo completo, desde la siembra hasta el final de la cosecha, dura entre cuatro y seis meses. Para el cultivador aficionado es muy accesible si se respetan unas pocas condiciones básicas, época adecuada, calor y luz. Se necesitan entre seis y ocho horas de sol directo al día, un suelo profundo con abundante materia orgánica, riego regular y un tutor que sostenga la planta.
La temperatura marca el calendario del cultivo. La óptima se sitúa entre 20 y 28 °C durante el día. Por debajo de 10 °C la planta se detiene, y una helada la mata directamente. Las noches no deberían descender demasiado. La humedad relativa recomendada va del 65 % al 85 %: excesiva favorece hongos, muy baja afecta a la fecundación del polen. Por eso el tomate se siembra en semillero protegido a finales de invierno y se trasplanta al exterior cuando ya no hay riesgo de heladas y el suelo supera los 12-14 °C, lo que en la práctica significa entre finales de febrero y mediados de junio según la zona climática.
| Zona | Semillero | Trasplante |
|---|---|---|
| Costa mediterránea, sureste, Guadalquivir | Enero-febrero | Finales feb. - abril |
| Meseta y valle del Ebro | Febrero-marzo | Abril-mayo |
| Costa atlántica | Marzo | Mayo |
| Castilla y León, montaña, interior atlántico | Marzo-abril | Mediados mayo - mediados junio |
| Canarias (costa) | Casi todo el año | |
Antes de sembrar conviene elegir bien el tipo de planta. Los indeterminados (enredadera) crecen de forma continua, superan los dos metros, producen durante toda la temporada y necesitan tutor alto y poda. Los determinados (mata baja) alcanzan 60-90 cm, se detienen a cierta altura, dan la cosecha concentrada en poco tiempo, apenas se podan y van bien en espacios reducidos o maceta. Variedades muy citadas: Marmande (acostillado de ensalada, muy adaptable), Muchamiel (alicantina que aguanta el calor del litoral), Rosa de Barbastro (frutos rosados grandes, exige verano largo), Corazón de buey (carnoso, pocas semillas, ideal en crudo), Roma y tipo pera para salsa, y los cherry, muy vigorosos, los más seguros en maceta y en verano corto.
El semillero es el método recomendado para avanzar el cultivo entre cuatro y ocho semanas respecto a la siembra directa. Se llenan alveolos, macetitas o bandejas con sustrato fino y ligero, nunca tierra del jardín. Una mezcla útil es turba, fibra de coco, humus de lombriz con vermiculita y perlita. Es imprescindible que el recipiente tenga agujeros de drenaje. Se colocan una o dos semillas por alveolo a 0,5-1 cm de profundidad, se cubren con una capa fina y se riega con pulverizador, manteniendo húmedo pero nunca encharcado.
La germinación tarda entre cinco y doce días a 20-28 °C. Por debajo de 15 °C se ralentiza mucho. En cuanto asoman las plántulas deben recibir toda la luz posible: la falta de luz produce plántulas ahiladas, estiradas, finas, pálidas y débiles. Si siembras demasiado pronto sin iluminación artificial, el ahilamiento es casi seguro. Cuando la planta tiene dos hojas verdaderas se repica a una maceta de 8-10 cm enterrando parte del tallo, dejando solo la plántula más fuerte por alveolo.
Antes de llevarlas al huerto hay que endurecerlas: durante una o dos semanas se sacan al exterior de día y se recogen por la noche. Desde la siembra al trasplante pasan entre seis y ocho semanas, y la planta está lista con tres a seis hojas verdaderas y sin riesgo de heladas. Si compras plantón, elige plantas de 15-20 cm, tallo grueso, verde intenso, sin flores abiertas y sin pulgón en el envés.
El trasplante tiene un truco característico: el tomate echa raíces a lo largo del tallo enterrado, así que conviene plantarlo más hondo, hasta justo por encima de las primeras hojas verdaderas. Esto fomenta raíces adicionales y fortalece la planta. Una plántula ahilada se puede tumbar en una zanja poco profunda dejando solo la punta fuera. Se hace un hoyo mayor que el cepellón, se cubre el fondo con humus de lombriz u abono orgánico, se entierra la planta y se da un riego de asiento generoso. Distancia: 40-60 cm entre plantas y 80-120 cm entre filas, más espacio para indeterminadas, 50-60 cm para mata baja.
“Una tomatera adulta en plena producción necesita entre 2 y 4 litros de agua al día, siempre al pie y sin mojar las hojas.”
Dato clave