Guía definitiva para sembrar lavanda en maceta
La lavanda es una planta perenne conocida por su aroma inconfundible y su belleza, pero también por ser algo exigente en cuanto a las condiciones de cultivo. Para tener éxito al sembrar lavanda en maceta, el primer paso crucial es seleccionar la variedad correcta. No todas las especies prosperan igual bien en contenedor; se recomienda optar por variedades compactas o nanas, como la Lavandula angustifolia (lavanda inglesa) o híbridos resistentes al frío si tu clima lo requiere, ya que tienen raíces menos extensas y soportan mejor la contención de la maceta. Una vez elegida la planta, el sustrato es el factor determinante. La lavanda odia los suelos encharcados, por lo que debes utilizar una mezcla drenante. Lo ideal es combinar tierra de jardín con perlitas o arena gruesa en proporciones que aseguren un flujo de aire constante en las raíces. Nunca uses sustratos densos o retentores de humedad excesiva, como el turba pura, sin haberle añadido materiales que mejoren el drenaje, ya que la asfixia radicular es la causa número uno de la muerte de esta planta en maceta.
“Coloca la maceta en un lugar que reciba al menos seis horas de sol directo diario, ya que la falta de luz solar provoca que la lavanda se estile y pierda aroma.”
Dato clave