Guía definitiva para cultivar fresas desde semillas
Sembrar fresas desde semillas es un proceso gratificante pero que requiere paciencia y precisión, ya que a diferencia de las variedades de flor, las fresas florecen y dan frutos en su primer año de vida, aunque la cosecha principal suele llegar al segundo. El primer paso crítico es la estratificación a frío, un proceso necesario porque las semillas de fresa poseen una dormancia natural que impide su germinación si no experimentan temperaturas bajas durante un período específico. Para lograr esto, se deben mezclar las semillas con turba o vermiculita húmeda y colocarlas en un recipiente hermético dentro del compartimento de verduras de la nevera durante entre cuarenta y ochenta días. Es fundamental mantener la humedad constante pero sin encharcamiento para evitar el moho, revisando periódicamente las semillas. Una vez transcurrido este tiempo, las semillas estarán listas para la siembra, habiendo superado su periodo de letargo biológico y preparándose para iniciar el desarrollo radicular.
“Las semillas de fresa son muy pequeñas y necesitan luz para germinar, por lo que no deben enterrarse profundamente.”
Dato clave