Cómo plantar verdolaga: todo lo que necesitas saber para cultivarla en casa
La verdolaga (Portulaca oleracea) es una planta suculenta de la familia Portulacaceae que muchos conocen como purslane, lengua de gato, xukul o hierba de los pájaros. Originaria de Oriente Medio, el sur de Europa, India y Asia, hoy se ha naturalizado en prácticamente todo el mundo. Su porte rastrero, con tallos rojizos carnosos y hojas verdes en forma de cuchara, le da un aspecto muy reconocible, alcanzando entre 10 y 40 centímetros de longitud. Se consume en muchos países como parte de guisos, ensaladas, ceviches y salteados, mientras que en otras regiones se la ve simplemente como una maleza que invade rincones del jardín.
Si te interesa cultivarla, la buena noticia es que su dificultad es sencilla. Perfecta para huertos urbanos, macetas y rincones soleados. Y desde el punto de vista nutricional, la verdolaga se considera un verdadero superalimento: es una de las verduras más ricas en ácidos grasos omega-3 que existen, con unos 400 mg por taza de planta fresca, algo que la convierte en aliada de la salud cardiovascular y cerebral. Además aporta vitaminas A, B1, B2, B3, C y E, betacarotenos en cantidad muy superior a la zanahoria, potasio (más que las espinacas), calcio, magnesio, hierro y fósforo. Contiene aminoácidos, bioflavonoides como la liquiritina, antioxidantes como el glutatión, betalaínas de sus pigmentos, e incluso neurohormonas como dopamina y l-noradrenalina en la planta fresca. Se le atribuyen propiedades antiinflamatorias, diuréticas, vasoconstrictoras y antihipotensoras, y ha sido usada tradicionalmente para tratar heridas, quemaduras y problemas digestivos.
El momento ideal para sembrar es en primavera o a principios de verano, una vez pasadas las heladas. En climas templados también se cultiva en otoño-invierno, de octubre a marzo. La planta necesita temperaturas óptimas entre 20 °C y 30 °C, soporta hasta 35 °C en verano, pero hay que protegerla de las heladas sin excepción.
Para la siembra directa por semilla, no necesitas semillero. Prepara la superficie del sustrato presionándolo levemente y esparce las semillas sobre él. Aquí existe un pequeño debate: algunas guías recomiendan cubrirlas con una capa muy ligera de tierra, sembrando a media profundidad (entre 0,5 y 2 cm), mientras que otras señalan que las semillas necesitan luz para germinar y no deben cubrirse del todo. Tras la siembra, acolcha la superficie con fibra de coco u hojas secas para mantener la humedad, y riega ligeramente cada tercer día. La germinación tarda entre 7 y 15 días cuando la temperatura oscila entre 21 °C y 32 °C. Un truco que algunos expertos recomiendan: colocar las bandejas o macetas con las semillas en la nevera durante 15 días y luego trasladarlas a un sitio cálido y soleado para estimular la germinación.
Si prefieres el método por esquejes, es el más fácil y rápido de todos. La verdolaga enraíza con una facilidad asombrosa. Solo necesitas un par de tallos (cortados de un jardín o comprados en el mercado), unas tijeras y un vaso de agua. Recorta los tallos en diagonal, retira las ramitas y hojas de los primeros 2 a 5 centímetros desde la base, y colócalos en medio vaso de agua en un lugar iluminado, cerca de una ventana, de modo que el agua cubra la parte del tallo libre de hojas, que es donde saldrán las raíces. En apenas 5 a 7 días los esquejes habrán desarrollado raíces. Después haz agujeros de unos 3 centímetros de profundidad en la tierra, introduce los esquejes enraizados y presiona el sustrato alrededor para que queden firmes. También es posible clavar un trozo de tallo directamente en tierra húmeda, sin más.
“Cosecha entre 40 y 60 días tras la siembra, cortando antes de la floración para hojas más tiernas”
Dato clave