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como plantar remolacha, Remolachas Detroit creciendo en bancal con raíces asomando sobre el suelo
naturaleza ·#1199 ·Lectura 11 min. · Redactor: Marta Garcia

¿Como plantar remolacha?

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La remolacha germina desde los 8 ºC y tolera heladas ligeras: es una de las hortalizas más resistentes al frío para tu huerto

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Cómo plantar remolacha: el cultivo fácil que llena tu huerto de color

La remolacha, Beta vulgaris en su nombre científico, es una hortaliza de la familia de las quenopodeáceas, emparentada con la acelga y la espinaca. Su historia arranca hace más de 4.000 años en el norte de África, donde la acelga marina (Beta marítima) fue su antepasado directo. Durante siglos solo se comían las hojas, y fue el Imperio Romano quien popularizó el consumo de la raíz. Hoy existen más de 1.400 especies, raíces esféricas y carnosas de color violeta o rojo intenso, y una versatilidad que la hace perfecta para el huerto doméstico. Además de su uso culinario, tiene propiedades medicinales, funciona como colorante natural y es pieza clave en la industria azucarera, algo que arrancó durante las Guerras Napoleónicas cuando Reino Unido dominaba la producción de azúcar de caña.

Entre las variedades más recomendadas para principiantes, la Detroit es la reina: redonda, rústica, de carne roja oscura y uniforme, la más cultivada a nivel mundial. La Chata o Plana de Egipto es más achatada, temprana y de sabor suave, ideal para suelos poco profundos. La Chioggia, de origen italiano, sorprende al cortarla con anillos rojos y blancos concéntricos, perfecta en crudo como decoración. Y la Cylindra, alargada y cilíndrica, da rodajas del mismo tamaño y aprovecha muy bien el espacio. También hay remolachas rosadas, naranjas e incluso marrones para huertos coloridos.

El calendario de siembra es clave, y varía mucho según la zona:

  • Litoral mediterráneo (Valencia, Castellón, Málaga): siembra de febrero a mayo y de agosto a octubre; cosecha de abril a julio y de octubre a febrero.
  • Sureste semiárido (Murcia, Almería, Alicante): siembra de septiembre a marzo; cosecha de noviembre a junio.
  • Interior cálido del sur (Sevilla, Córdoba, Granada): siembra de febrero a abril y de septiembre a octubre.
  • Meseta (Madrid, Toledo, Albacete): siembra escalonada de finales de marzo a mediados de agosto; cosecha de junio a noviembre.
  • Meseta fría (Palencia, Segovia, Cuenca): siembra de mayo a mediados de julio.
  • Valle del Ebro y costa atlántica: siembra de marzo a julio o agosto.
  • Canarias: siembra de septiembre a abril.

La planta tolera temperaturas entre 10 y 24 ºC, germina desde los 8 ºC con un óptimo de 15-25 ºC, y aguanta heladas ligeras. En zonas templadas puedes empezar en semilleros protegidos desde febrero o marzo y pasar al exterior en abril. Los meses más productivos son entre abril y mediados de junio, porque la remolacha necesita mucha luz solar. Una planta joven que pasa varias semanas por debajo de 10 ºC puede espigarse sin formar raíz, así que no conviene adelantar la siembra en climas continentales.

El terreno es el punto más importante antes de sembrar. La remolacha exige suelo suelto, mullido y profundo para que las raíces engrosen sin deformarse. Los suelos arcillosos, pesados, muy secos o compactos dificultan el desarrollo y provocan cosechas pobres. Debe estar libre de malas hierbas, piedras, terrones y restos de cultivos previos, con buen drenaje. El pH ideal está entre 6 y 7,5, con preferencia por suelos neutros a ligeramente alcalinos; por debajo de 6 conviene encalar con antelación.

La abonación de fondo es fundamental: aplica 2-3 kg/m² de compost maduro antes de sembrar, o siembra donde ya se abonó bien el cultivo anterior (tras tomates o calabacines, que dejan materia orgánica descompuesta). Nunca uses estiércol fresco, provoca raíces deformes y atrae plagas. Puedes mezclar humus de lombriz y cenizas de madera, e incluso preparar un abono líquido de potasio casero hirviendo cáscaras de plátano y diluyendo el líquido para regar. Un dato clave es el boro: su carencia produce zonas negras y corchosas en el interior de la raíz, más frecuente en suelos calizos o tras sequía. Si se confirma la carencia, aplica un abono con boro a la dosis de la etiqueta, porque en exceso es tóxico.

“No aclarar las plantitas es la causa nº1 de remolachas pequeñas: deja una sola planta cada 8-10 cm en el segundo aclareo”

Dato clave
como plantar remolacha, Remolachas cosechadas cortadas mostrando anillos Chioggia sobre mesa de madera
Imagen

Remolachas cosechadas cortadas mostrando anillos Chioggia sobre mesa de madera

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Variedades, calendario de siembra y preparación del terreno

La remolacha prefiere pleno sol, necesita entre 6 y 8 horas de luz directa para que las raíces se formen grandes y dulces. Tolerar semisombra ligera no es problema, una zona con sol parte del día funciona bien. La siembra se hace casi siempre de forma directa en el suelo o bancal, porque así las raíces se desarrollan mejor y se evitan deformaciones. Existe la opción de semillero y trasplante, e incluso plantines con cepellón, pero no ofrecen ventaja real: la raíz es delicada y cualquier daño en un trasplante brusco puede costar caro. Si aun así quieres trasplantar, hazlo cuando la planta tenga 3-4 hojas, con sustrato muy suelto y sin doblar la raíz.

Un detalle que sorprende a muchos: lo que parece una semilla es en realidad un glomérulo, un pequeño fruto corchoso con 2 a 4 semillas verdaderas dentro, de cada punto nacen varias plantitas juntas. Existen variedades monogermen (una sola semilla por glomérulo), más habituales en remolacha azucarera que en la de mesa. Antes de sembrar, pon los glomérulos en remojo de 2 a 12-24 horas (hasta dos días) en agua sin cloro. La cubierta es dura, y así nacen antes y de forma más pareja, normalmente en 7-15 días. El remojo no es obligatorio si la tierra tiene buena humedad, pero siempre ayuda.

El proceso de siembra directa sigue estos pasos:

  1. Cava el suelo unos 20-25 cm, retira piedras y terrones.
  2. Abre surcos de 1 a 3 cm de profundidad, separados entre sí de 20 a 50 cm (lo habitual, 25-30 cm).
  3. Deposita los glomérulos dejando espacio: uno cada 5-8 cm, o separados 10-20 cm si quieres piezas grandes. Una o dos juntas, las siguientes separadas, nunca seguidas a lo largo del surco.
  4. Cubre desmoronando los bordes del surco para que caiga tierra fina sobre las semillas. Deben quedar poco enterradas: 1 cm es suficiente, hasta 4 cm en suelos secos para encontrar humedad.
  5. Presiona ligeramente la tierra para asegurar contacto semilla-suelo y retención de humedad.
  6. Si la tierra tiende a apelmazarse, echa un poco de turba, fibra de coco, compost o humus de lombriz sobre el surco.
  7. Riega con regadera o manguera de lluvia fina, agua en pequeñas gotas para no arrastrar las semillas. Mantén la superficie húmeda para que no se forme costra.

El aclareo es la operación que de verdad exige este cultivo. Cuando las plantitas tienen 2-3 hojas, deja una sola planta en cada punto, eligiendo la más vigorosa y cortando las demás con tijeras para no dañar la raíz supervivente. Semanas después, segundo aclareo: plantas a 8-10 cm de distancia. Las plantas retiradas se comen como brotes tiernos en ensalada. No aclarar es la causa más común de que las remolachas no engorden, junto con falta de sol, suelo compactado y exceso de nitrógeno (produce mucha hoja y poca raíz).

El riego es delicado: suelo húmedo pero nunca encharcado. En primavera y verano, 2-3 riegos por semana; en otoño e invierno, solo cuando el suelo se seque. El exceso pudre la raíz, el déficit la agrieta, endurece y vuelve fibrosa. Un riego abundante tras sequía la raja, y los anillos blanquecinos internos se marcan con calor y riegos irregulares. Solo en los primeros días se necesita mucha agua; cuando aparecen brotes, controla el riego. Evita mojar las hojas, la mejor opción es riego por goteo. Mantén la tierra suelta con escardas frecuentes en las primeras semanas, la remolacha joven crece despacio y compite mal con malezas. Un acolchado ligero entre líneas mantiene el suelo fresco, ahorra agua y frena la hierba. Es normal que la parte superior de la raíz asome; si el sol la castiga, arrima un poco de tierra.

En asociaciones, se lleva bien con lechugas, cebollas, ajos, coles, escarolas, apio, pepinos, puerros, nabos y judías de mata. Evita leguminosas como guisantes y frijoles, y nunca la siembres junto a acelgas ni espinacas, ni después de ellas: misma familia, mismos nutrientes, mismas plagas (minador, cercospora). Deja 3 años antes de volver a sembrar amarantáceas en el mismo sitio.

Las plagas más habituales incluyen pulgón negro (colonias en el envés, se combate con agua a presión o jabón potásico), minador de la hoja (galerías y manchas, retira hojas afectadas o usa malla antiinsectos), pulguilla (agujeros en hojas jóvenes, riego regular y malla fina), cercospora (manchas grisáceas con borde rojizo, rotación y marco amplio), oídio (polvo blanco, ventilación y azufre), mildiu, moscas específicas, caracoles y babosas (trampas de cerveza) y pájaros que adoran las hojas tiernas (mallas). Vigilancia regular y actuación temprana son las mejores armas.

La cosecha llega entre 60 y 90 días en condiciones óptimas, o de tres a cinco meses según variedad. Raíces de 5 a 8 cm de diámetro (tamaño de una pelota de tenis), peso entre 80 y 200 g. La señal de madurez es que el bulbo sobresalga ligeramente del suelo. Afloja la tierra con una horca, agarra por la base de las hojas y tira con cuidado. Las que crecen demasiado se vuelven leñosas y fibrosas. Corta las hojas a 2-3 cm de la raíz sin herir la punta (si sangra, pierde color al cocer). En nevera aguantan 2-3 semanas; para meses, en cajas con arena ligeramente húmeda en lugar fresco y oscuro.

El aprovechamiento es integral: hojas como acelgas, salteadas, hervidas, crudas en ensalada, perfectas para borsch y sopas tradicionales. Raíces crudas, cocidas, en zumos, como colorante. Y sí, se cultiva bien en macetas de 25-30 cm de profundidad con 2 litros de sustrato por planta, variedades redondas o achatadas como Detroit o Plana de Egipto, 2-3 glomérulos por maceta, sin necesidad de surcos. Errores a evitar: no preparar bien el terreno, siembra demasiado profunda o superficial, no aclarar, regar irregular o encharcar, sembrar junto a cultivos de la misma familia.

Conclusión:

¿como plantar remolacha?

Con una Detroit en la mano y un surco bien preparado, ya tienes medio camino recorrido. La remolacha es generosa: poco mantenimiento, tolerancia al frío, raíces que se comen crudas o cocidas y hojas que van a la sartén como si fueran acelgas. Si el primer aclareo te da pena, piensa en la ensalada de brotes tiernos que te va a salir gratis. Y el próximo otoño, con las cajas de arena húmeda bajo la escalera, tendrás color rojo todo el invierno sin abrir un solo bote del supermercado.

Fuentes: 1º Jardineriaon.com, 2º Sembrar100.com, 3º HuertoIberico.com, 4º MundoHuerto.com
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Redacción: Marta Garcia · Actualizado en: 23/10/2026
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