Cómo plantar remolacha: el cultivo fácil que llena tu huerto de color
La remolacha, Beta vulgaris en su nombre científico, es una hortaliza de la familia de las quenopodeáceas, emparentada con la acelga y la espinaca. Su historia arranca hace más de 4.000 años en el norte de África, donde la acelga marina (Beta marítima) fue su antepasado directo. Durante siglos solo se comían las hojas, y fue el Imperio Romano quien popularizó el consumo de la raíz. Hoy existen más de 1.400 especies, raíces esféricas y carnosas de color violeta o rojo intenso, y una versatilidad que la hace perfecta para el huerto doméstico. Además de su uso culinario, tiene propiedades medicinales, funciona como colorante natural y es pieza clave en la industria azucarera, algo que arrancó durante las Guerras Napoleónicas cuando Reino Unido dominaba la producción de azúcar de caña.
Entre las variedades más recomendadas para principiantes, la Detroit es la reina: redonda, rústica, de carne roja oscura y uniforme, la más cultivada a nivel mundial. La Chata o Plana de Egipto es más achatada, temprana y de sabor suave, ideal para suelos poco profundos. La Chioggia, de origen italiano, sorprende al cortarla con anillos rojos y blancos concéntricos, perfecta en crudo como decoración. Y la Cylindra, alargada y cilíndrica, da rodajas del mismo tamaño y aprovecha muy bien el espacio. También hay remolachas rosadas, naranjas e incluso marrones para huertos coloridos.
El calendario de siembra es clave, y varía mucho según la zona:
- Litoral mediterráneo (Valencia, Castellón, Málaga): siembra de febrero a mayo y de agosto a octubre; cosecha de abril a julio y de octubre a febrero.
- Sureste semiárido (Murcia, Almería, Alicante): siembra de septiembre a marzo; cosecha de noviembre a junio.
- Interior cálido del sur (Sevilla, Córdoba, Granada): siembra de febrero a abril y de septiembre a octubre.
- Meseta (Madrid, Toledo, Albacete): siembra escalonada de finales de marzo a mediados de agosto; cosecha de junio a noviembre.
- Meseta fría (Palencia, Segovia, Cuenca): siembra de mayo a mediados de julio.
- Valle del Ebro y costa atlántica: siembra de marzo a julio o agosto.
- Canarias: siembra de septiembre a abril.
La planta tolera temperaturas entre 10 y 24 ºC, germina desde los 8 ºC con un óptimo de 15-25 ºC, y aguanta heladas ligeras. En zonas templadas puedes empezar en semilleros protegidos desde febrero o marzo y pasar al exterior en abril. Los meses más productivos son entre abril y mediados de junio, porque la remolacha necesita mucha luz solar. Una planta joven que pasa varias semanas por debajo de 10 ºC puede espigarse sin formar raíz, así que no conviene adelantar la siembra en climas continentales.
El terreno es el punto más importante antes de sembrar. La remolacha exige suelo suelto, mullido y profundo para que las raíces engrosen sin deformarse. Los suelos arcillosos, pesados, muy secos o compactos dificultan el desarrollo y provocan cosechas pobres. Debe estar libre de malas hierbas, piedras, terrones y restos de cultivos previos, con buen drenaje. El pH ideal está entre 6 y 7,5, con preferencia por suelos neutros a ligeramente alcalinos; por debajo de 6 conviene encalar con antelación.
La abonación de fondo es fundamental: aplica 2-3 kg/m² de compost maduro antes de sembrar, o siembra donde ya se abonó bien el cultivo anterior (tras tomates o calabacines, que dejan materia orgánica descompuesta). Nunca uses estiércol fresco, provoca raíces deformes y atrae plagas. Puedes mezclar humus de lombriz y cenizas de madera, e incluso preparar un abono líquido de potasio casero hirviendo cáscaras de plátano y diluyendo el líquido para regar. Un dato clave es el boro: su carencia produce zonas negras y corchosas en el interior de la raíz, más frecuente en suelos calizos o tras sequía. Si se confirma la carencia, aplica un abono con boro a la dosis de la etiqueta, porque en exceso es tóxico.
“No aclarar las plantitas es la causa nº1 de remolachas pequeñas: deja una sola planta cada 8-10 cm en el segundo aclareo”
Dato clave