Cómo plantar queñua: la guía del cultivo andino milenario
La queñua, también conocida como cañihua, cañahua, kañiwa o qañiwa, es una herbácea anual del género Chenopodium que se cultiva en el Altiplano andino desde hace milenios. Su nombre científico, Chenopodium pallidicaule, fue descrito por Paul Aellen en 1929, y etimológicamente combina el griego chen (ganso) y pous (pie), por la forma de sus hojas. El epíteto pallidicaule significa «tallo pálido» en latín. Pertenece a la familia Amaranthaceae y es una especie diploide con un número cromosómico de 2n = 2x = 18.
La planta mide entre 20 y 90 cm de altura, es muy ramificada, con tallos, hojas e inflorescencias cubiertos de vesículas blancas a rosáceas. Sus hojas son anchas, verdes, parecidas a las del amaranto, y sus flores forman pequeñas agrupaciones densas con semillas diminutas, notablemente más pequeñas que las de la quinua. Existen más de 200 variedades de esta especie, y su domesticación a gran escala sigue siendo limitada por la falta de uniformidad en la maduración de los granos.
Se distribuyó ancestralmente en los Andes de Bolivia y Perú. En el sitio arqueológico de La Barca, en el departamento de Oruro, se han hallado evidencias bioarqueológicas del siglo XIII a. C., lo que confirma su antigüedad. Hoy el cultivo se concentra en dos grandes centros cerca del lago Titicaca: La Paz (Bolivia) y Puno (Perú), con cultivos menores en Oruro, Cochabamba, Potosí y valles dispersos de los Andes peruanos. Se cultiva entre los 3600 y 4500 metros sobre el nivel del mar, aunque puede adaptarse a un rango altitudinal que va desde los 1800 hasta los 4500 m s. n. m.
La cañihua está adaptada de manera única a las duras condiciones del Altiplano: elevaciones extremas, heladas, granizadas frecuentes, suelos áridos y salinos con pH de hasta 4.8, precipitaciones entre 500 y 600 mm. Es especialmente resistente a sequías e inundaciones. Para un crecimiento óptimo, se recomiendan condiciones concretas:
| Parámetro | Recomendación |
|---|---|
| Tipo de suelo | Franco-arenoso, bien drenado |
| pH del suelo | Entre 6.0 y 7.5 |
| Temperatura | Entre 5 °C y 20 °C |
| Precipitación anual | Entre 300 y 800 mm |
| Altitud | Entre 1800 y 4500 m s. n. m. |
La selección de semilla es el primer paso del proceso: deben elegirse semillas de alta calidad, sanas y libres de enfermedades. La Fundación PROINPA organiza el manejo del cultivo en tres etapas: preparación del terreno y siembra; labores de cultivo con control de insectos y enfermedades; y cosecha, poscosecha y selección de semilla. Esta secuencia refleja la tradición agronómica del Altiplano.
La preparación del suelo consiste en labrar la tierra hasta obtener una textura fina y asegurar un drenaje adecuado. Dado que la cañihua es sensible al encharcamiento, conviene elegir parcelas con buen escurrimiento del agua, evitando zonas que acumulen humedad prolongada. Aunque la planta tolera suelos salinos y de baja fertilidad propios del Altiplano, un suelo bien preparado mejora notablemente el rendimiento.
La siembra se realiza directamente en el campo, después de la última helada. Las semillas son muy pequeñas, por lo que deben sembrarse a una profundidad aproximada de 1 cm, sin enterrarlas en exceso. Mantener una capa superficial fina y suelta favorece la germinación de estas semillas diminutas.
En cuanto a densidad y espaciamiento, se recomienda dejar una distancia de 30 cm entre las hileras, para facilitar el crecimiento de las plantas y la circulación del aire. Después se realiza el raleo o desbrote de plántulas para mantener una distancia entre plantas de unos 10 cm, asegurando espacio suficiente para su desarrollo y evitando la competencia por luz, agua y nutrientes.
El riego requiere un aporte moderado, con riegos cada 10 a 14 días. Al tratarse de un cultivo adaptado a ambientes semiáridos, conviene no excederse en el agua y mantener el suelo ligeramente húmedo. Esto favorece plantas robustas y reduce el riesgo de enfermedades fúngicas asociadas al exceso de humedad.
La fertilización recomendada es la aplicación de fertilizante rico en nitrógeno cada dos semanas, lo que acompaña el fuerte crecimiento vegetativo y la alta ramificación de la planta. La poda no es necesaria; la principal labor de mantenimiento es el control regular de malas hierbas, que compiten con un cultivo de porte bajo y crecimiento inicial lento.
“Su contenido proteico va del 14% al 19%, rivalizando con la soja en aminoácidos esenciales. La NASA la usó en 2017.”
Dato clave