Cómo plantar melones: guía práctica para huerto y balcón
El melón (Cucumis melo) es una planta herbácea de tallos rastreros que pertenece a la familia de las Cucurbitáceas, la misma de la sandía, el pepino y el calabacín. Originario de Asia y África, hoy se cultiva en casi todas las regiones templadas y cálidas del planeta. Y si hay algo que un melón de cosecha propia tiene frente al comercial es eso: el azúcar se concentra en los últimos días en la mata, algo que jamás ocurre cuando se recoge verde para el transporte.
Con más del 90% de agua, pocas calorías y un buen aporte de vitamina A, C, B6, potasio, calcio, magnesio y antioxidantes, el melón es una fruta saciante, refrescante y perfecta para dietas saludables. Su crecimiento es rastrero, con tallos pilosos y hojas palmadas que recuerdan a una mano extendida, y las flores amarillas unisexuales necesitan insectos polinizadores para cuajar el fruto.
La familia de variedades es enorme, y elegir bien condiciona la experiencia. Aquí van las más habituales:
| Variedad | Características | Ciclo |
|---|---|---|
| Piel de sapo (Pionet) | Piel verde con manchas, carne blanca crujiente y muy dulce, buena conservación | Largo |
| Tendral | Piel verde oscura rugosa, clásico melón de invierno, larga conservación | Muy tardío |
| Amarillo canario | Piel amarilla lisa, carne blanca, muy popular en Canarias | Medio |
| Cantalupo / Charentais | Pequeño, carne naranja aromática, se desprende del rabillo al madurar | Precoz |
| Galia | Piel reticulada amarilla, carne verde clara, muy aromático | Precoz |
| Muskmelon / Rochet | Forma alargada, carne dulce, ideal para maceta y entutorado | Medio |
| Hilo carrete | Variedad local de huertos familiares, se mantiene por tradición | Variable |
Una regla sencilla: si tu verano es corto, como en la meseta fría o la cornisa atlántica, elige cantalupos y Galia, porque un piel de sapo o un tendral pueden no madurar antes del otoño. Y si tienes poco espacio, un muskmelon o un cantalupo cultivados en vertical sobre una malla, un arco o un soporte te dan cosecha en apenas 1 m² por planta. Los melones grandes como el piel de sapo prefieren huertos amplios, sin duda.
Antes de meter la semilla en la tierra, el emplazamiento manda. Necesitas al menos 6 horas diarias de sol directo, protección del viento, temperatura cálida y espacio para que las guías se extiendan. No es la planta ideal para jardines pequeños, salvo variedades enanas o el muskmelon con entutorado. Si no tienes terreno, un arco metálico o de madera te permite cultivar en vertical y aprovechar cada centímetro.
El suelo es tan importante como el sol. Busca tierra profunda, suelta y con buen drenaje, preferentemente arenosa o franco-arenosa. Si es arcillosa, añade arena de río y materia orgánica; si tira a ácida, un toque de cal ayuda. El pH óptimo ronda entre 6,5 y 7,2, admitiéndose un margen de 6 a 7,5, porque por debajo de 6 las flores caen y la planta apenas se desarrolla. Y algo que conviene tener muy presente: evita cualquier zona encharcable, el exceso de humedad llama a los hongos y a la podredumbre radicular.
Preparar el terreno es un ritual gratificante. Labra en profundidad, retira piedras y malas hierbas, y forma caballones o zanjas de 40 a 50 cm de profundidad por 30 cm de ancho, separadas al menos un metro entre sí. Ese espacio deja respirar las raíces y mejora el drenaje. En el fondo va una capa de unos 3 cm de estiércol bien descompuesto, compost de vaca o caballo, cubriendo un 90% con compost y el resto con la tierra extraída. Como abonado de fondo, 3-4 kg de compost bien hecho por metro cuadrado, incorporado unas semanas antes de plantar, marcan una gran diferencia.
“Poda clave: corta la punta del tallo a los 5-6 hojas para forzar brazos laterales, que son los que dan frutos.”
Dato clave