Cómo plantar kiwis: distancias entre plantas y marco de plantación completo
El kiwi (Actinidia deliciosa) es una liana trepadora de crecimiento muy vigoroso, originaria de China, que fue en Nueva Zelanda donde tomó su nombre comercial y desde donde se difundió al mundo. Para cultivarla con éxito necesitas clima templado, suelo profundo y bien drenado, y sobre todo una estructura de soporte sólida capaz de aguantar el peso de ramas cargadas de frutos. La distancia entre plantas es uno de los factores más determinantes del resultado: plantar demasiado juntas provoca competencia por luz, nutrientes y agua, mala ventilación, más enfermedades y cosecha de menor calidad.
El marco de plantación profesional más habitual es el siguiente:
| Cultivo | Entre plantas | Entre filas | Densidad (plantas/ha) |
|---|---|---|---|
| Profesional estándar | 5 - 6 m | 4 - 5 m | 350 - 400 |
| Emparrado en T | 3 - 5 m | 4 - 5 m | según variedad |
| Huerto familiar / jardín | Mínimo 3 m | 4 - 5 m (calles) | según espacio |
| Tiras o hileras (tradicional) | 3 - 5 m dentro de la tira | 4 - 5 m entre calles | — |
La separación responde al gran desarrollo de la parte aérea del kiwi y a la necesidad de que la estructura de emparrado, normalmente postes en T de unos 3 metros de altura unidos por tres o más alambres, pueda ser cubierta por completo por los brazos de cada planta sin solaparse en exceso con las vecinas. Las variedades de vegetación más densa y vigorosa exigen los marcos más amplios; las de porte más contenido admiten separaciones en el extremo inferior de ese rango.
En la agricultura tradicional se usa la plantación en tiras o hileras: las calles se separan entre sí unos 4 o 5 metros, y dentro de cada tira los kiwis van a una distancia de entre 3 y 5 metros según la variedad. Cada planta se coloca pegada a un poste que sirve como guía de tutorado desde el primer día, de modo que la distancia entre plantas coincide prácticamente con la separación entre postes de la estructura.
Para el huerto familiar o el jardín, la recomendación mínima es dejar al menos 3 metros entre una planta y otra. Por debajo de esa distancia la enredadera leñosa no dispone de espacio suficiente para desarrollar su tronco principal y sus dos brazos laterales, que son los que deben cubrir por completo la distancia de los alambres. En espacios pequeños es preferible reducir el número de plantas a respetar esa distancia mínima.
El suelo ideal es profundo, suelto, bien drenado y ligeramente ácido, con pH entre 5,5 y 7, abundante en materia orgánica y sin encharcamiento. La exposición debe ser soleada, tolerando cierta semisombra, al abrigo de vientos fuertes y con humedad ambiente alta. En zonas muy secas y calurosas su cultivo es desaconsejable. Si no conoces tu suelo, conviene realizar un análisis para ajustar pH y abonado.
La época de plantación se sitúa en el periodo de reposo vegetativo: entre noviembre y febrero en clima templado, o en primavera y otoño según la ubicación. En primavera espera a que pase el riesgo de heladas tardías, especialmente graves porque el kiwi florece en ramas del año anterior y una helada puede arruinar la cosecha entera. En otoño planta lo bastante pronto para que las raíces se establezcan antes del invierno.
Antes de plantar hay que preparar el terreno siguiendo un orden concreto:
- Nivelar el terreno y eliminar malas hierbas.
- Cavar la tierra a una profundidad mínima de 45 cm si está dura, para mejorar su estructura.
- Aportar un abonado de fondo con alto contenido de materia orgánica bien fermentada (estiércol de vaca bien fermentado es el más aconsejado), que crea una estructura esponjosa y facilita la asimilación de abonados posteriores.
- Instalar la estructura de tutorado: postes de hormigón en forma de T, unidos por alambres de acero tensado resistentes.
- Montar el sistema de riego, preferentemente por goteo, por la alta demanda hídrica del cultivo.
- Y solo entonces, plantar las hembras y los machos.
La plantación en sí se hace cavando un hoyo de unos 50 × 50 × 50 cm, que se llena con tierra mezclada con compost. Es fundamental no enterrar el cuello de la planta: en plantas de maceta, la parte superior del cepellón debe quedar solo un poco más hundida que la superficie del suelo; en plantas a raíz desnuda, fíjate en el cambio de color del tallo, que marca hasta dónde debe quedar enterrada. Se colocan cada planta pegada a su poste y se riega abundantemente.
El riego es crítico: el kiwi es un cultivo muy exigente en agua, con alta demanda hídrica especialmente en primavera y verano, cuando aparecen y engordan los frutos. En verano puede requerir entre 4 y 6 mm de agua por día, con riego por goteo programado en franjas horarias frescas, manteniendo el suelo húmedo pero nunca encharcado.
“Proporción de polinización: 1 pie macho cada 5-8 hembras. En jardín, mínimo 2 hembras por macho, separados 3-4,5 m.”
Dato clave