Cómo plantar kiwis: la guía definitiva para tu huerto o jardín
El kiwi no es un árbol, tampoco un arbusto. Es una liana leñosa trepadora del género Actinidia, familia Actinidiaceae, que nace en el sur de China y que a principios del siglo XX se seleccionó y comercializó antes de perfeccionarse su cultivo en Nueva Zelanda e Italia. Entender esto cambia por completo la forma de planificar la plantación, porque estamos ante una enredadera de gran vigor que puede alcanzar siete u ocho metros de crecimiento anual sin control, y que se convierte en una masa enredada difícil de manejar si no se la conduce bien desde el principio.
Bajo el nombre comercial de kiwi se agrupan varias especies distintas, y elegir bien la variedad es el primer paso:
| Especie / Variedad | Características | Ideal para |
|---|---|---|
| Actinidia deliciosa ('Hayward') | Kiwi verde clásico, piel marrón y peluda. Domina el mercado mundial y español. | Clima templado con inviernos fríos |
| Actinidia chinensis | Pulpa amarilla, piel casi lampiña, más dulce y menos ácido. Marcas gold. | Zonas algo más cálidas, floración temprana |
| Actinidia arguta (kiwiño/baby kiwi) | Fruto pequeño, piel lisa, se come entero. Mejor resistencia al frío invernal. | Zonas de montaña, climas fríos |
Ahora viene el dato que explica la mitad de los fracasos en huertos domésticos: una planta de kiwi sola no da fruta nunca. El kiwi es una especie dioica, con pies macho y pies hembra separados. Las flores masculinas producen polen pero no tienen ovario funcional; las femeninas tienen ovario y estambres estériles. Sin un macho compatible cerca, la hembra florece, cuaja mal o no cuaja, y lo poco que salga será pequeño y deforme. La proporción habitual es de un macho por cada seis u ocho hembras, colocado a barlovento y a menos de diez metros de las hembras que debe polinizar.
La compatibilidad entre macho y hembra importa mucho, porque cada macho tiene que solapar su floración con la de la hembra. Para 'Hayward' se usan clásicamente los machos 'Tomuri' y 'Matua', este último de floración algo más temprana. Para los kiwis amarillos hay polinizadores propios, ya que su floración se adelanta y un 'Tomuri' llega tarde. Si solo hay sitio para una planta, existe la opción de comprar un ejemplar hembra injertado con una púa macho en una rama, o plantar los dos pies juntos en el mismo hoyo. También existen variedades autofértiles, muy interesantes para espacios pequeños, patios o huertos donde no cabe un sistema completo macho-hembra.
Un detalle práctico que muchos desconocen: el número de semillas de cada fruto determina su tamaño. Un kiwi comercial de calidad tiene entre mil y mil cuatrocientas semillas. Si los frutos salen pequeños año tras año y la planta está bien nutrida, el problema casi siempre es de polinización, no de abono. Las abejas trabajan mal la flor de kiwi porque no tiene néctar, así que favorece plantar romero, lavanda o caléndula cerca para atraer polinizadores.
El kiwi necesita un clima templado y equilibrado, con inviernos fríos pero no extremos. La temperatura ideal se sitúa entre 10 y 25 °C, y la planta soporta heladas suaves de hasta -7 °C, e incluso una adulta en reposo aguanta -10 °C. El problema real aparece en primavera: cuando la yema ya se ha hinchado, -1 °C o -2 °C bastan para arrasar la cosecha del año. Por eso, en zonas de interior peninsular con riesgo de heladas de abril, el kiwi es un cultivo comprometido.
También necesita entre 600 y 900 horas frío por debajo de 7 °C para desborrar de forma uniforme. En la costa mediterránea templada rara vez se acumulan y la brotación se vuelve irregular, lo que arruina la floración. Y el viento: las hojas son enormes y de peciolo largo, se desgarran con facilidad. Conviene proteger el cultivo de los vientos dominantes colocando cortavientos, y plantar a resguardo de la vertiente norte.
“Suelo calcífugo: pH 5,5-6,5. Si tu tierra tiene más del 4-5% de caliza activa, el kiwi no prospera por mucho que lo abones.”
Dato clave