Cómo plantar keikis de orquídeas: guía práctica para multiplicar tu colección
Los keikis son pequeñas plantas hijas que nacen directamente de la propia orquídea, generalmente en los nudos de la vara floral, aunque en contadas ocasiones aparecen también en la base de la planta madre. El término viene de Hawái, donde los nativos usan la palabra "keiki" para referirse a un bebé. En jardinería se adoptó ese nombre para designar al hijuelo que la orquídea genera por sí sola, sin intervención de insectos polinizadores. Es, en esencia, un clon perfecto, una réplica exacta de la planta madre.
Se trata de reproducción asexual pura. La orquídea, al no recibir polinización y no poder multiplicarse sexualmente, recurre a este mecanismo como último recurso para perpetuarse. Este dato es revelador: algunos cultivadores estresan la planta hasta casi la muerte, por ejemplo mediante deshidratación severa, para forzar la aparición del keiki. No es una técnica recomendable. Es preferible tener una orquídea sana y esperar con paciencia a que el keiki surja de forma fortuita. Con paciencia, la planta se propagará sin necesidad de maltratarla.
Frecuencia según especie:
| Especie | Frecuencia de keikis | Notas |
|---|---|---|
| Dendrobium | Regular, incluso masiva | Muy fáciles de reconocer |
| Epidendrum | Regular | Aparición frecuente en nudos |
| Phalaenopsis | Rareza | Suele aparecer al final de la floración |
Los keikis aparecen habitualmente durante o al final de la floración, sobre las varas florales. Para identificarlos, hay que observar cómo comienzan a nacer raíces aéreas en un nudo de la vara floral. A esas raíces les seguirá el crecimiento de hojas, iguales a las de la planta madre. Lejos de interrumpir su desarrollo, lo ideal es dejar que el keiki crezca considerablemente antes de trasplantarlo. Quitarlo demasiado pronto disminuye significativamente sus posibilidades de supervivencia.
La regla clásica para saber cuándo separar y plantar un keiki es la llamada "regla del tres": esperar a que el keiki tenga al menos tres hojas, acompañadas de tres raíces que midan un mínimo de tres centímetros. Otras fuentes consideran que por "crecer considerablemente" se entiende que las raíces aéreas tengan entre 3 y 4 centímetros. Aun así, la recomendación más prudente es esperar un poco más, hasta que las raíces alcancen los cinco centímetros. Por esperar no le va a pasar nada a la planta, y se optimizan las probabilidades de que el enraizado salga bien. En la paciencia está la clave.
El momento óptimo para plantar un keiki es cuando la planta se encuentra en su fase de crecimiento activo, aunque en la práctica puede plantarse en cualquier momento del año. Una vez alcanzado el tamaño deseado, hay que separar el keiki de la planta madre con mucho cuidado. Para ello se utiliza un cuchillo esterilizado, aplicando un poco de alcohol antes de cortar para desinfectarlo y evitar infecciones. Se corta el tallo floral por debajo del keiki, o el tallo del keiki a unos pocos centímetros de la base de la orquídea madre. La herramienta debe estar siempre limpia y esterilizada.
Antes de plantar conviene preparar todo el material necesario: una maceta, tierra o sustrato específico para orquídeas, musgo de sphagnum, un cuchillo esterilizado y alcohol. Es importante lavar bien la maceta para asegurarse de que esté limpia y libre de bacterias, y que disponga de un buen drenaje para evitar el exceso de agua, que resulta perjudicial para la planta.
“El sustrato para keikis epifitas es corteza de árbol + musgo sphagnum, nunca tierra convencional.”
Dato clave