Cómo mejorar la diarrea: consejos prácticos y tratamiento
La diarrea es uno de los trastornos gastrointestinales más frecuentes y, aunque en la mayoría de los casos es autolimitada, puede provocar una deshidratación significativa, especialmente en niños, ancianos y personas con el sistema inmune debilitado. El primer y más importante paso para mejorarla es reponer líquidos y electrolitos. Bebe agua a sorbos pequeños y frecuentes, o mejor aún, utiliza sueros orales de rehidratación (suero GLS, Pedialyte o similares) que contienen la proporción adecuada de sodio, potasio y glucosa para una absorción óptima en el intestino delgado. Evita durante los primeros días las bebidas con cafeína, alcohol y azúcares artificiales, ya que pueden aumentar la motilidad intestinal y empeorar la pérdida de líquidos. El agua de coco es una alternativa natural rica en potasio, aunque no sustituye al suero oral en episodios intensos. En cuanto a la alimentación, se recomienda seguir una dieta blanda y baja en residuos, conocida como dieta BRAT: plátano maduro, arroz blanco, puré de manzana y tostada de pan blanco. Estos alimentos son fáciles de digerir y ayudan a aportar volumen al intestino sin irritarlo. Añade gradualmente proteínas magras como pollo hervido o pescado al vapor, y vegetales cocidos como calabacín o zanahoria. Debes evitar los alimentos grasos, fritos, lácteos enteros (la lactosa puede empeorar los síntomas), legumbres, verduras crudas, frutas con pulpa y productos ultra procesados. El consumo de fibra soluble, como la del arroz o la manzana cocida, ayuda a fijar el contenido intestinal, mientras que la fibra soluble debe evitarse inicialmente. Existen suplementos y medicamentos de venta libre que pueden ayudar: el loperamida reduce la motilidad intestinal y la frecuencia de las deposiciones (no apto para niños pequeños ni en diarrea con fiebre alta o sangre), mientras que los probióticos (Lactobacillus rhamnosus GG, Saccharomyces boulardii) han demostrado en múltiples estudios clínicos reducir la duración de la diarrea infecciosa en 12 a 24 horas. Los adsorbentes como el carmín de almagato o el subsalicilato de bismuto pueden aliviar los síntomas, aunque su eficacia es moderada. No uses antidiarreicos si la causa es bacteriana con fiebre, ya que retener el patógeno en el intestino puede prolongar la infección. La higiene es fundamental: lávate las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos antes de comer y después de ir al baño. Si la diarrea es por contagio viral o bacteriano, evita compartir toallas, cubiertos y prepara alimentos en superficies desinfectadas para no propagar el patógeno a otros miembros del hogar. En el caso de niños pequeños, la hidratación es aún más crítica. Ofrece pequeñas cantidades de suero oral (5-10 ml cada 5 minutos) y continúa con la lactancia materna o la biberonada habitual, ya que suspenderla puede empeorar el cuadro. Si el niño deja de orinar, llora sin lágrimas o presenta ojos hundidos, acude a urgencias de inmediato. Por último, recuerda que la diarrea es un mecanismo de defensa del organismo para eliminar patógenos. El objetivo no es detenerla bruscamente, sino aliviar los síntomas manteniendo la hidratación y permitiendo que el intestino se recupere de forma natural en 2 a 5 días en la mayoría de los casos.
Acude a urgencias si hay sangre en las heces, fiebre >39 °C, más de 6 deposiciones diarias durante 48 h o signos de deshidratación severa.
Dato clave