Cómo hacer zapatillas de punto: la guía completa para tejer tu calzado casero a dos agujas
Las zapatillas de punto son una prenda que ha conquistado un lugar propio entre los proyectos de tejido a mano. No se trata solo de un complemento práctico para el hogar: su combinación de comodidad, calidez y la satisfacción de crear algo con tus propias manos las ha convertido en un clásico del DIY textil. Con una aguja de dos agujas, un ovillo de lana y unas horas de dedicación, puedes fabricar un par de pantuflas que abriguen los pies durante todo el invierno, que regalar a quien quieres o que simplemente disfrutar tejiendo mientras ves una serie en el sofá.
La buena noticia es que no hace falta ser un experto tejedor. En la mayoría de los patrones básicos basta con dominar el punto del derecho, el punto del revés, el montaje inicial y el cierre final. Las técnicas habituales son el punto bobo o musgo (todas las filas del derecho), el punto elástico, las trenzas decorativas, el aumento intercalado y la disminución tejiendo dos puntos juntos. Si sabes montar y cerrar puntos, ya tienes lo esencial para enfrentarte a un par de zapatillas.
Los materiales necesarios son accesibles y económicos. Necesitas agujas del grosor recomendado para el hilo elegido, un ovillo de lana apta para esas agujas, una aguja auxiliar si el patrón incluye trenzas, una aguja lanera para coser y rematar, y unas tijeras. En algunos diseños se añaden botones decorativos, marcadores de punto y una cinta métrica para comprobar la tensión del tejido.
La elección del hilo es un paso clave que condiciona el resultado final. Conviene usar una lana lo suficientemente gruesa para que las zapatillas resulten cómodas, resistentes y con buena definición de punto. Un ejemplo de composición adecuada es una mezcla de:
| Componente | Porcentaje |
|---|---|
| Poliamida | 50% |
| Lana | 25% |
| Acrílico | 25% |
Esta mezcla es apta para agujas de 8 mm. También funciona una lana de grosor 8 ply / DK / worsted, cuya muestra de tensión orientativa es de 20 puntos x 39 pasadas a punto bobo para un cuadrado de 10 x 10 cm.
Antes de empezar, es fundamental hacer la muestra de tensión y respetarla durante todo el trabajo. De ella depende que la zapatilla tenga el tamaño correcto. Si usas una lana más fina y agujas más pequeñas que las indicadas, la prenda quedará inevitablemente más pequeña. Para agrandar una talla, se puede tejer la talla mayor con lana y agujas más gruesas, o imitar la secuencia de aumentos que el patrón marca entre tallas.
Un método muy extendido es tejer la zapatilla en una sola pieza, comenzando por la zona del tobillo. Se montan, según la talla, entre 27 y 32 puntos y se tejen unas 16 pasadas de punto bobo o musgo, que formarán la caña o tobillo. La altura de esta parte es libre: se pueden añadir vueltas extra si se desea una botita que suba más arriba del tobillo. En todas las pasadas es importante pasar el primer punto sin tejer, un detalle que después facilita levantar puntos en los bordes.
A continuación se trabaja la puntera. Se teje hasta alcanzar los puntos centrales de la labor (7, 8 o 9 según la talla) y se tejen sobre ellos entre 12 y 16 pasadas, que formarán la zona superior de la puntera. Al haber ido pasando el primer punto de cada pasada sin tejer, se forman unas pequeñas bolitas en los bordes laterales por las que se inserta la aguja para levantar puntos (7, 8 o 9 a cada lado). Después se tejen todos los puntos resultantes (41, 46 o 50) durante unas 6 pasadas, lo que da altura a la puntera.
La suela se teje de nuevo en el centro de la labor, trabajando en vueltas cortas solo con los puntos centrales. Se teje un número determinado de puntos, se gira la labor, se tejen unos pocos puntos y se tejen juntos los dos puntos que quedan ligeramente separados, girando otra vez la labor. Repitiendo esta operación se van cerrando los laterales y formando la suela. Para redondear el talón se hacen dos disminuciones en un punto intermedio, transformando los puntos centrales en menos, y cuando solo quedan unos 9-12 puntos en la aguja se cierran todos.
Los acabados se hacen cosiendo con la lana sobrante y la aguja lanera, trabajando por el revés de la labor. Se empieza por el talón, asegurando con varias puntadas en el punto inicial y un nudo fuerte, y se continúa cosiendo la costura trasera uniendo una bolita de un lado con la del otro de forma alternada, de modo que la costura apenas se nota. Mantener el paralelismo entre ambos lados es esencial para que la estructura coincida y la zapatilla quede bien formada.
En los patrones con trenzas, el cuerpo se teje como un panel plano combinando punto derecho y punto revés, con dos trenzas decorativas. La primera trenza se hace tejiendo un punto derecho, pasando dos puntos a la aguja auxiliar dejándola detrás de la labor, tejiendo los dos siguientes del derecho y recuperando después los dos de la aguja auxiliar. La segunda trenza se hace con la aguja auxiliar por delante de la labor. El panel se cose luego por el revés, uniendo los bordes del talón y cosiendo entre 8 y 13 cm de trenza según la talla, probándose la zapatilla sobre la marcha.
Para los que empiezan desde cero existe una técnica muy sencilla: tejer una tira larga de cuadrados en punto musgo, alternando colores. Se montan entre 10 y 16 puntos y se teje un cuadrado de unos 5,5 a 9 cm, se cambia de color y se teje el siguiente, hasta completar seis cuadrados. Después se recogen puntos en el lado de un cuadrado y se tejen dos cuadrados más a cada lado. La zapatilla se obtiene doblando la tira y cosiendo borde con borde siguiendo el orden de costuras del diagrama; la diagonal de dos cuadrados equivale al largo de la zapatilla, cuya suela mide entre 16 y 26 cm según la talla.
Para que las zapatillas sean antideslizantes se aplica látex líquido en la suela, por ejemplo con un producto específico cuya boquilla permite repartir puntos simétricos (aproximadamente nueve puntos en la parte frontal y central). Tras aplicarlo hay que dejar secar entre 8 y 10 horas antes de usarlas. Este detalle convierte unas pantuflas de estar por casa en un calzado seguro para suelos lisos.
“Para suelas antideslizantes: aplica látex líquido en 9 puntos simétricos y deja secar entre 8 y 10 horas antes de usarlas.”
Dato clave