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como hacer punto bajo crochet, Manos tejiendo punto bajo con ganchillo de 5mm e hilo algodón beige sobre mesa de madera
manualidades ·#13226 ·Lectura 11 min. · Redactor: Laura Hernandez

¿Como hacer punto bajo crochet?

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El punto bajo se representa con (+) o (x) en patrones gráficos, y su altura es nivel 1 en la escala de puntos básicos.

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Cómo hacer punto bajo en crochet: la guía definitiva para principiantes

El punto bajo es la piedra angular del crochet, ese primer nudo que se convierte en tejido y que abre la puerta a todo lo demás. También llamado medio punto, punto raso, punto prieto, punto seco o crochet simple, es el punto más pequeño y compacto del ganchillo. En inglés lo encontrarás como single crochet (sc) en Estados Unidos y como double crochet (dc) en Gran Bretaña, así que si sigues patrones internacionales, ya sabes a qué te refieres.


A diferencia del tejido a dos agujas, el crochet se trabaja con una sola aguja de gancho y un hilo, creando lazos y nudos que van formando la tela. Esa única aguja hace que el punto bajo sea la primera puntada imprescindible: es la más usada en la construcción de patrones junto con la vareta o punto alto, y su dominio es el primer paso que cualquier persona que empieza a tejer debe dar.


Antes de coger la aguja, conviene reunir los materiales adecuados. Un hilo de grosor medio, idealmente en grosor DK o Sport, funciona muy bien para aprender sin frustrarse. La aguja de crochet debe ir acorde al grosor del hilo, por ejemplo entre 4 y 7 mm. Además necesitas tijeras, aguja lanera para rematar hilos sueltos y, muy recomendado al principio, marcadores de puntos. Para quienes son muy principiantes, se aconseja un hilo de color claro y liso: permite ver bien la estructura de los puntos y facilita identificar dónde introducir la aguja, algo mucho más difícil con tonos oscuros como el negro.


El paso a paso clásico del punto bajo arranca con un nudo corredizo o nudo de inicio. A partir de ese nudo se teje una cadeneta de base, la fila sobre la que vas a trabajar. Se inserta el ganchillo en la segunda cadena contando desde la aguja, porque la primera cadena hace la función de la altura de la fila, actúa como el punto bajo vertical que se forma al tejer.


Con un bucle en la aguja, se introduce el ganchillo en el punto siguiente de la base, se toma hebra (se hace la lazada) y se saca, quedando así dos bucles en la aguja. Se toma hebra de nuevo y se pasa por los dos bucles a la vez, de modo que queda un solo bucle. Ese es un punto bajo completo. Repites el gesto cadena tras cadena, y ya tienes una hilera.


En los patrones gráficos el punto bajo se representa habitualmente con un signo más (+), con una equis (x) o, en diagramas menos detallados, con una línea vertical. Cada hilera o vuelta de punto bajo comienza con una cadena de subida, cuya altura equivale a la del propio punto bajo, lo que permite continuar el tejido de forma pareja y con bordes rectos.


Dentro de la escala de alturas de los puntos básicos, el punto bajo ocupa el nivel 1. Lo puedes ver así:

PuntoAlturaUso típico
Punto deslizado0Unir piezas y remates
Punto bajo1Amigurumis, bolsos, prendas tupidas
Medio punto alto2Cuellos, mantas, gorros
Punto alto (vareta)3Ropa ligera, chales
Doble y triple punto alto4-5Detalles decorativos, tejidos calados


El punto bajo produce un tejido denso, tupido y resistente, sin huecos. Por eso es el punto por excelencia para amigurumis y el más usado en trapillo. También es ideal para bolsos, cestas, posavasos, calzado, medias, calcetines, mantas y cualquier prenda que requiera una textura bien cerrada. Se le compara con el punto jersey de dos agujas, aunque queda algo más tupido que este, lo que lo hace perfecto cuando necesitas solidez.


Antes de lanzarte a un proyecto grande, conviene practicar cada punto por separado, hacer pequeñas muestras para dominar la tensión y la forma del nudo, y apoyarte en vídeos o gráficos si aprendes mejor de forma visual. Una vez dominado el punto bajo, un buen primer proyecto real es un posavasos de crochet tejido íntegramente con esta puntada, que puede terminarse en una tarde y te da la satisfacción de ver el resultado completo.


La clave está en no obsesionarse con la perfección desde el principio. El crochet es un oficio artesanal que se construye con repetición, con horas de práctica donde los dedos van aprendiendo a tensar el hilo, a girar la muñeca, a reconocer el punto por la textura. Al principio todo parece torpe, y eso es completamente normal.


El error más habitual de las principiantes es tensar demasiado los puntos. Al querer hacerlo todo bien y con las manos no acostumbradas, los puntos quedan excesivamente apretados, el tejido se deforma y terminan dolendo las manos. La solución es tener paciencia, no exigir la perfección desde el principio y practicar mucho. Los primeros proyectos van a quedar irregulares, y eso está bien, porque forman parte del aprendizaje.


Otro fallo muy común es saltarse puntos sin darse cuenta, sobre todo al final de una vuelta, lo que hace que el tejido se estreche poco a poco y el proyecto no quede de la medida deseada. La solución es contar los puntos al final de cada vuelta para asegurar que siempre hay el mismo número. Al principio parece tedioso, pero se convierte en un hábito rápido y ahorra muchos disgustos a largo plazo.

“El punto bajo base permite empezar sin cadenetas de inicio: ideal para tiras y para contar puntos al principio de la labor.”

Dato clave
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Materiales de crochet para principiantes: ganchillo, hilo beige, tijeras, marcadores y muestra

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Paso a paso, variantes y trucos para dominar el punto bajo de ganchillo

En el caso contrario también es fácil meter el ganchillo dos veces en el mismo punto o hacer un punto extra en la cadeneta de subida, lo que ensancha el tejido vuelta a vuelta y deforma el proyecto. Para evitarlo hay que fijarse siempre en dónde se introduce el ganchillo antes de tirar del hilo y volver a contar al final de cada vuelta. Con práctica, el ojo aprende a identificar los puntos sin esfuerzo, y ese conteo deja de ser un castigo para convertirse en una comprobación rápida.


Los marcadores de punto son un gran aliado para no perderse, especialmente al final de la vuelta, donde se acumulan los errores. Los hilos claros ayudan a ver mejor la estructura de los puntos. Con el tiempo es probable que dejen de necesitarse, pero al principio son la mejor ayuda, y no hay que avergonzarse de usarlos: los profesionales también los emplean en proyectos complejos.


Existe una variante muy útil que muchos tutoriales olvidan: el punto bajo base, que permite empezar las labores de ganchillo sin necesidad de hacer las típicas cadenetas de comienzo. Se hacen dos cadenetas, se introduce el ganchillo por el eslabón trasero de la primera cadeneta, se toma hebra y se saca; se toma hebra de nuevo y se pasa solo por el primer bucle, formando una cadenita equivalente a la cadena de inicio, y luego se saca la hebra por los dos bucles para cerrar el primer punto bajo. Después se introduce el ganchillo por las dos hebras de esa cadenita formada y se repite la operación. Este método hace mucho más fácil contar los puntos al principio de la labor y queda genial para sacar tiras de una labor, como la tira trasera de una sandalia de ganchillo.


El punto bajo también admite variaciones esenciales como los aumentos y las disminuciones, necesarios para dar forma a amigurumis y prendas. Un aumento se hace tejiendo dos puntos bajos en el mismo punto de base, y una disminución se hace cerrando dos puntos juntos. Con esas dos simples operaciones puedes pasar de un círculo plano a un cono, de un cono a un cilindro, y modelar la cabeza de un muñeco, el cuerpo de un animal, la forma de una bolsa.


Para conseguir orillas rectas y parejas hay dos caminos: empezar cada hilera con una cadena de subida, la opción más clásica, o usar métodos alternativos de borde que evitan ese punto extra en los laterales. Ambos son válidos, elige el que te resulte más cómodo visualmente y mantén la constancia, porque cambiar de método a mitad de proyecto genera irregularidades.


Si te animas a aprender en vídeo, busca tutoriales donde se muestre el punto bajo en cámara lenta y con hilo grueso, idealmente de algodón en grosor DK. Ver la aguja entrar, tomar la lazada, sacar el bucle y pasar por los dos bucles en un mismo gesto te da una comprensión kinestésica que la lectura sola no transmite. Practica con un trozo pequeño de tejido y deséchalo sin miedo, es parte del proceso.


Un detalle que ayuda mucho: la tensión del hilo entre los dedos cambia por completo el resultado. Si el hilo queda muy tenso, los puntos se cierran y la aguja apenas entra; si queda muy suelto, el tejido se abre y pierde forma. Los primeros intentos siempre quedan en un extremo u otro, así que no te juzgues. Con semanas de práctica tu mano encuentra su propio punto medio, y ese punto medio es lo que hace que el tejido quede regular.


Cuando domines el punto bajo con sus trucos, sus nombres, sus símbolos y sus variantes, tendrás la herramienta que abre la puerta a cualquier proyecto de crochet, desde el más simple hasta el más complejo. Es la base sobre la que se construye toda la creatividad en el tejido a ganchillo, y dominarlo te permite leer patrones, seguir tutoriales y, sobre todo, tejer con soltura lo que imagines.


El punto bajo, al ser tan compacto, es también la puntada que más fibra consume por centímetro comparado con el punto alto, así que tenlo en cuenta al calcular hilos para un proyecto: un amigurumi pequeño con punto bajo gasta más hilo que una manta grande con punto alto. Planificar el metraje desde el principio evita quedarte sin material a mitad de la labor.


Por último, si eres persona diestra o zurda, adapta la dirección del ganchillo a tu mano dominante. La mayoría de tutoriales están grabados para diestros, y los zurdos a veces necesitan invertirlo mentalmente. No hay una técnica única, la ergonomía es tuya, así que busca la posición de aguja que te resulte cómoda antes de tejer un proyecto largo, porque una postura incómoda multiplicará el dolor de manos.

Conclusión:

¿como hacer punto bajo crochet?

Aprender el punto bajo es, literalmente, coger la aguja y repetir un mismo gesto hasta que las manos lo recuerdan solas. No hay truco mágico ni atajo, solo práctica paciente, contar puntos al final de cada vuelta y dejar que los primeros proyectos queden imperfectos. Con esa base tienes todo lo que necesitas para leer cualquier patrón y tejer desde un posavasos hasta un amigurumi, así que coge ese hilo de color claro, el ganchillo de 5 mm, y empieza hoy mismo.

Fuentes: 1º 33cadenetas.com, 2º maguilutejido.com, 3º patronesparacrochet.com, 4º patronarte.com
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Redacción: Laura Hernandez · Actualizado en: 09/10/2026

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