Cómo hacer punto revés con dos agujas
El punto revés es el segundo pilar del tejido a dos agujas. Si el punto derecho es la base visible de una prenda, el punto revés es su sombra: la textura, la estructura, ese bultito que le da cuerpo y volumen a cualquier labor. Sin él no existirían la mayoría de los patrones, texturas ni tejidos avanzados que vemos en bufandas, jerséis o mantas.
Lo primero que necesitas es tener tus agujas montadas con puntos, una fila previa de punto derecho, lana de grosor medio y agujas rectas de 5 a 6 mm de diámetro. Para practicar, mejor agujas grandes e hilo grueso; cuando tengas soltura, ya puedes usar cualquier tamaño.
Ahora el paso que marca la diferencia: coloca el hilo por delante del tejido, hacia tu lado, entre tú y las agujas. Sí, hacia ti. En el punto derecho el hilo va detrás, aquí va delante. Si te olvidas y lo pones por detrás, verás que el punto de la aguja izquierda se abre como dos puntos en vez de uno. Ese es tu indicador claro de error, y lo detectas al instante mirando.
Con el hilo bien colocado hacia delante, introduce la aguja derecha (la de trabajo) en el primer punto de la aguja izquierda. Entras por la parte delantera del bucle y avanzas de atrás hacia delante, de derecha a izquierda. Las agujas forman una X grande, con la aguja de trabajo por delante. Aquí hay un truco: es preferible insertar la aguja por detrás del punto, así el bucle se abre con más suavidad y no te peleas con la lana.
El siguiente movimiento es pasar el hilo alrededor de la aguja derecha, en sentido antihorario. Usa el pulgar y el índice para sujetar las agujas en su sitio mientras la otra mano agarra el hilo de trabajo y lo rodea con suavidad. Un detalle que se olvida mucho: envuelve el hilo solo alrededor de la aguja de trabajo, nunca alrededor de ambas. Y el hilo debe seguir estando en la parte delantera una vez envuelto.
Ahora sacas el nuevo punto. Mantén el índice izquierdo sobre el primer punto para que el hilo no se resbale. Baja lentamente la aguja de trabajo hasta que la punta quede en la base del punto, mueve esa punta hacia la parte trasera y tira ligeramente hacia atrás, arrastrando el nuevo bucle. El punto se desliza hacia la aguja de trabajo. En la aguja derecha lo verás como un punto derecho con un bulto pequeño en la base. Eso es señal de que lo has hecho bien.
Deja caer el punto antiguo de la aguja izquierda. El nuevo punto ya está en la aguja derecha. Antes de continuar con el siguiente punto, tira del hilo de trabajo para mantener todo tenso y asegurar lo recién hecho. Siempre con el hilo hacia delante, y la aguja derecha entrando por la parte delantera del siguiente punto.
Repite este ciclo en toda la fila. Al terminar tendrás una fila completa de punto revés. En los patrones verás la abreviatura pr, que significa exactamente esto: tejer del revés. No es un término nuevo, es el mismo movimiento repetido con constancia.
Un truco muy práctico para no perderte: mira tu tejido antes de seguir. Si ves formas de V, estás del lado del punto derecho; si ves ondulaciones o bultitos, estás del lado del revés. Así sabes qué punto toca tejer sin necesidad de contar filas. Es una lectura visual que se aprende en un par de sesiones.
Para una práctica guiada sencilla, monta 20 puntos. Teje 1 fila de punto derecho, luego 1 fila de punto revés, y repite esas dos filas varias veces. Con este ejercicio entrenas ambos movimientos, aprendes a reconocer cada punto en la labor y empiezas a sentir el ritmo del tejido sin presión.
Si te sientes perdido en algún paso, vuelve al principio: hilo delante, aguja por delante del bucle, envuelve antihorario, saca hacia atrás. Cuatro movimientos. Los memorizas en media tarde y luego salen casi solos.
“Truco visual: si ves 'V' en tu labor, es punto derecho; si ves ondulaciones o bultos, es punto revés. Lee tu tejido antes de seguir.”
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