Cómo hacer punto puff paso a paso: guía completa para tejer la bolita más esponjosa del crochet
El punto puff es uno de los puntos de crochet más vistosos y esponjosos que existen. Consiste esencialmente en tejer varios puntos medios altos sin terminar dentro de un mismo punto base, para después cerrarlos todos juntos con una sola lazada. A ese pequeño grupo de hebras montadas sobre el ganchillo se le conoce también con otros nombres según la región o la fuente: punto garbanzo, punto bodoque, punto avellana, punto cluster, punto racimo o punto mota. En muchos textos se le confunde con el punto piña o el punto popcorn, porque la técnica de base es prácticamente idéntica, aunque el aspecto final del puff es más redondeado y mullido, como una bolita de lana en relieve.
Para tejerlo solo necesitas materiales muy básicos. Un hilo o lana con cuerpo, ya que las lanas suaves y con volumen realzan mucho más el relieve que un hilo fino y plano. Un ganchillo acorde al grosor del hilo, sin usar uno demasiado pequeño que apriete la labor ni demasiado grande que la afloje. Y si el patrón alterna puffs con otros puntos, unos marcadores que ayuden a no perder la cuenta entre tantas lazadas. Las técnicas previas que conviene dominar son el nudo deslizado, la cadeneta, el punto bajo y el punto medio alto.
El paso fundamental comienza así:
- Haz una lazada sobre el ganchillo.
- Introduce la aguja en el punto de la vuelta anterior que hará de base.
- Vuelve a echar hebra y saca una lazada alta, estirando el hilo hasta alcanzar aproximadamente la altura de un punto alto.
- Esa primera hebra queda montada sobre la aguja sin cerrarse. Ese es el gesto que hay que repetir.
La repetición es el corazón del punto. Se repite la operación tres o cuatro veces más, según el tamaño que se quiera conseguir, de modo que en la aguja quedan acumulados varios bucles. En la versión estándar de cuatro lazadas, al terminar el ciclo hay nueve bucles sobre el ganchillo, porque cada entrada aporta tres hebras.
| Repeticiones | Bucles en aguja | Resultado |
|---|---|---|
| 3 lazadas | 7 bucles | Puff pequeño y plano |
| 4 lazadas | 9 bucles | Puff estándar, bolita redonda |
| 5 lazadas | 11 bucles | Puff grande, volumen máximo |
Con menos repeticiones el puff queda más plano, y con más repeticiones gana volumen y tamaño, ya que la relación es directa: a más hebras, mayor bolita.
El secreto mejor guardado del punto puff es mantener todas las lazadas a la misma altura. Si una hebra queda corta y otra larga, la bolita sale torcida, apretada de un lado y floja del otro. Al principio cuesta aflojar la tensión para que el hilo se deslice con soltura, pero es cuestión de practicar hasta que las hebras salgan parejas. Un puff con lazadas largas y uniformes es la diferencia entre una bolita redonda y una protuberancia irregular.
Una vez acumuladas todas las hebras, se cierra el punto echando hebra una última vez y pasando el hilo por todos los bucles de la aguja de una sola vez. En ese momento se forma la bolita. Es importante cerrar con una tensión media, sin apretar en exceso: si se tira fuerte, el puff se achata y pierde su aspecto acolchado, mientras que un cierre suave deja que las hebras se acomoden y formen el relieve característico.
Después del cierre conviene fijar el puff con una cadeneta. Este paso no debe saltarse porque es el que traba la bolita, la mantiene firme en su lugar y evita que se afloje con el uso. En algunas variantes se añade una cadeneta extra al cerrar puffs pequeños de tres lazadas, mientras que en puffs de cuatro o cinco muchas tejedoras prefieren cerrar sin ella. La cadeneta de fijación es especialmente clave en piezas que van a lavarse o estirarse, como cuellos, gorros y mantas.
Para que el tejido no quede apelmazado, entre puff y puff se tejen uno o más puntos bajos, o el punto que indique el patrón, de forma que el relieve "respire". El punto puff terminado adquiere su apariencia definitiva precisamente al tejer el siguiente punto bajo: cuanto más alto sea el punto que lo acompaña, más plano quedará el puff, y cuanto más corto, más sobresaldrá. El bulto puede presionarse hacia un lado u otro de la labor, por lo que el relieve puede quedar en la cara frontal o en la trasera según se desee.
“La cadeneta de fijación tras cerrar el puff es obligatoria en gorros, cuellos y mantas: traba la bolita y evita que se afloje con el uso.”
Dato clave