Punto Pluma en Encaje de Bolillos: De la Onda a la Trenza Final
El encaje de bolillos es un arte textil con siglos de historia detrás. Nació en Italia y Dalmacia durante el siglo XV, y se expandió con rapidez por toda Europa, llegando hasta Inglaterra y Rusia. En la Europa occidental se convirtió en un oficio urbano, mientras que en la Europa del Este adoptó un carácter campesino. Dentro de esta técnica, el punto pluma, también conocido como hoja de pluma u onda de pluma, es uno de los puntos decorativos más utilizados. Lo verás en picados de puntillas, pañuelos, marcapáginas y aplicaciones de todo tipo. Aprender a ejecutarlo correctamente es, sin exagerar, una de las bases del bolillero.
Para trabajar el punto pluma necesitas un cojín firme, llamado mundillo, sobre el que se fija un patrón de papel picado. A ese patrón se le clavan agujas o alfileres para sujetar la labor mientras avanza. Los hilos van enrollados en bobinas de madera o hueso denominadas bolillos, que sirven para manejar y entrelazar las hebras creando un trabajo abierto de lazadas. A medida que progresa el tejido, se van clavando más alfileres en la almohadilla siguiendo el dibujo del picado.
Antes de empezar cualquier labor que incluya el punto pluma hay que atencionar o doblar los bolillos. El procedimiento es sencillo: se llena de hilo un bolillo, se vacía la mitad sobre el otro bolillo, se juntan los bolillos de dos en dos para evitar nudos al comenzar, se colocan sobre los alfileres según el dibujo de la labor y se empieza a trabajar con el punto que corresponda según la plantilla.
El punto pluma casi nunca se trabaja solo. En los picados suele acompañarse de otros puntos básicos que conviene dominar previamente. Aquí tienes una tabla con los más habituales:
| Punto | Función en la labor |
|---|---|
| Pie de 3 pares de bolillos | Arranque inicial de la labor |
| Torchón simple o doble | Vuelta-cruce, alfiler, vuelta-cruce; da cuerpo a la trama |
| Araña o milano | Transición entre secciones, da textura abierta |
| Medio punto o punto de red (gasilla, punto de tul) | Trama ligera, alimenta zig-zags y rombos |
| Trenza de 4 cabos (2 pares de bolillos) | Remate de contornos, refuerza bordes expuestos |
| Punto de lienzo | Trama cerrada, pañuelos grandes |
| Punto de la Virgen | Acabado decorativo en piezas elaboradas |
Un ejemplo práctico y muy accesible para iniciarse es una puntilla de 64 bolillos que combina pie de 3 pares, torchón simple o doble, araña o milano, medio punto o punto de red, pluma y trenza de 4 cabos. En este esquema, de izquierda a derecha, el pie de 3 pares ocupa las dos líneas de puntos paralelas verticales de la izquierda. A continuación la trama romboidal se teje a torchones, que dan paso a una araña o milano.
En esa misma puntilla, tanto los torchones como la araña o milano se alimentan y alimentan al camino en zig-zag tejido a medio punto o punto de red. Después vienen cuatro rombos en punto de red, alimentados por la izquierda por los bolillos procedentes del zig-zag y por la derecha por los procedentes de la pluma. Una vez hechos, devuelven los bolillos a las formas de las que procedían, cerrando el ciclo.
La pluma de esa puntilla se remata con una trenza de 4 cabos hecha con 2 pares de bolillos, para reforzar el extremo más expuesto de la labor. Ese borde queda al aire y con los lavados y el roce puede dañarse o desgastarse con facilidad. La trenza se ejecuta comenzando con cruce-vuelta-cruce y tensando, y continuando después con vuelta-cruce, tensar, vuelta-cruce, tensar. Punto muy usado para seguir contornos.
Otra versión del punto pluma es la puntilla de hoja de pluma de 4 cm de anchura, que puede hacerse con 16 pares (32 bolillos). Se recomienda añadir un par más en la onda de pluma y dos pares en el pie, quedando en 38 bolillos (19 pares). Se emplea hilo de algodón del número 50 de bobina. Los puntos utilizados son onda de pluma, medio punto o gasilla, milano o araña y torchón. En el diseño original el guipur se sustituye por milano para que la puntilla sea más fácil de ejecutar.
El punto pluma también se presta a piezas mayores. Un pañuelo cuadrado de 26 x 26 cm tejido con hilo de algodón del número 70 de bobina y 130 bolillos (65 pares) combina punto de lienzo, hoja de pluma, torchón, medio punto o gasilla, milano o araña y punto de la Virgen. Este pañuelo se empieza por una esquina, lo que exige paciencia y una lectura muy atenta del picado.
En labores con ondas de pluma en las esquinas, como ese pañuelo, la ejecución no tiene mayor dificultad si se hace el remate de la onda de pluma tensando bien los hilos. Se aconseja añadir dos pares de bolillos extra para trabajar las cuatro ondas de las esquinas y conseguir un mejor acabado. Con hilos muy finos la labor resulta más laboriosa porque los hilos tienden a romperse durante la ejecución, por lo que la tensión cuidadosa es clave.
Un problema frecuente al ejecutar el punto pluma es saber leer el picado. Muchas veces se tiene un patrón en las manos y no se sabe qué puntos representan los diferentes esquemas. Para interpretarlos existen galerías de imágenes con picados tipo, cada uno correspondiente a una técnica determinada y etiquetado con el nombre del punto. Eso permite localizar la onda de pluma dentro del dibujo y buscar videotutoriales específicos de ese punto.
“Para rematar una onda de pluma con ganchillo: engancha un hilo, pasa el otro bolillo por el arco, aprieta, haz dos nudos simples y corta a un par de milímetros.”
Dato clave