El punto orillo, también conocido como puntada escondida, es una de las técnicas más útiles en el mundo del bordado y la costura. Su principal objetivo es ocultar los bordes doblados de una tela, logrando un acabado limpio, profesional y estético que no se aprecia a simple vista, pero que aporta gran solidez y durabilidad a cualquier prenda o proyecto manual.
Para comenzar, necesitas preparar tu material con cuidado. Primero, toma la pieza de tela y haz el doblez que deseas esconder, asegurándote de que quede bien almidonado y con una buena plancha para que no se mueva al coser. A continuación, toma una aguja bordadora o de costura fina con un hilo del mismo color que la tela o ligeramente más claro si quieres un efecto sutil. Hilo encerado es ideal para facilitar el paso a través de las capas de tela sin enredarse. La clave del éxito reside en la tensión: no debes apretar demasiado, ya que esto podría arrugar la tela, pero tampoco dejarlo flojo, o el borde se abrirá.
El proceso técnico comienza dejando una cola de hilo de unos tres centímetros y empezando a coser por el lado del revés. Pincha la puntada justo en el doblez, atravesando ambas capas de tela (el dobladillo y el cuerpo principal) con una distancia mínima, apenas milímetros. Luego, mueve la aguja hacia abajo, pero no atravieses todo el grosor; solo pincha ligeramente las fibras del borde del dobladillo para asegurar la puntada anterior. Después, desliza la aguja bajo unas dos o tres puntadas de costura existentes (si hay una línea de máquina previa) o simplemente bajo las fibras de la tela si es un borde natural.
Continúa este movimiento rítmico: pincha en el doblez, baja la aguja y atrapa apenas la fibra del borde superior. Es fundamental mantener una distancia constante entre puntada y puntada, aproximadamente del grosor del dedo meñique, para que el hilo quede perfectamente oculto dentro de la tela. Si se ve algún hilo suelto, no lo cortes inmediatamente; espera a tener varias puntadas hechas para asegurar bien el nudo final. Este método crea una cadena invisible que mantiene el dobladillo firme sin necesidad de un pespunte visible.
Dominar el punto orillo es una habilidad que transforma la calidad percibida de cualquier proyecto textil. Aunque al principio pueda parecer lento, con práctica se convierte en un movimiento fluido y satisfactorio. Recuerda que la paciencia es clave; cada puntada cuenta para lograr ese acabado impecable que distingue la artesanía profesional. Una vez dominado esta técnica, podrás aplicar tus prentas a cortinas, cojines, vestidos o cualquier pieza de ropa, asegurándote de que duren años sin deshilacharse ni perder su forma original.