Cómo hacer el punto de ojal a mano: guía práctica y detallada
El punto de ojal es una de las puntadas más versátiles y antiguas de la costura manual. Se cose a mano y se utiliza tradicionalmente en sastrería, bordado y confección de encajes de aguja. Su función principal es asegurar los bordes de los ojales, reforzarlos y evitar que la tela cortada se deshilache. Está emparentada con la puntada de manta o festón, y ambas se consideran técnicas básicas de la costura manual. Su uso va mucho más allá del ojal: sirve para hacer tallos en bordados de lana, unir apliques a la tela de base, trabajar como puntadas de relleno y formar la base de muchas formas de encaje de aguja, incluido el bordado inglés o calados.
Históricamente, esta puntada está bien representada en artículos de bordado blanco de los siglos XVI y XVII. Apareció en el muestrario de Jane Bostocke, fechado en 1598, que es el muestrario firmado más antiguo conocido hasta la fecha y que actualmente se conserva en el Museo Victoria y Alberto de Londres. Las festones de puntada de ojal, generalmente elevadas o acolchadas por filas de puntadas rectas o de cadena, fueron un borde muy popular en el siglo XIX, como recoge la obra de Isabella Beeton sobre trabajos de aguja.
Antes de que existiera la ojaladora, todos los ojales se cosían de esta manera. La mecánica es sencilla pero precisa: la aguja sale por el borde del corte, el hilo se enrosca en la punta de la aguja formando un pequeño nudo y, al tirar, ese nudo queda asentado justo en el filo del corte. Esa hilera de nudos pegados crea un cordoncillo que recubre el canto y lo protege, blindando el corte del tejido contra el deshilachado. Por eso el punto de ojal se emplea también para rematar el contorno de presillas, corchetes y bordes que sufren roce, y también se le conoce como punto de festón cerrado.
En el bordado, el punto ojal es básicamente el mismo que se hace en el punto festón. La diferencia principal está en la densidad: mientras el festón puede hacerse con distancias variables entre punto y punto, en el punto ojal se borda un punto junto al otro hasta tener la distancia deseada completamente cubierta de puntos. Esa proximidad entre puntadas es lo que genera el cordón compacto que blinda el corte.
El ojal en sí es una abertura para un botón rematada a mano con puntadas apretadas. Se corta la ranura por donde pasará el botón y se forra cada borde con puntadas muy juntas que encapsulan el corte y evitan que la tela se deshilache. Es una técnica que, bien ejecutada, convierte un simple corte en la tela en un acabado elegante y duradero.
A continuación te presento los materiales necesarios para realizar un ojal a mano con garantía de duración:
| MATERIAL | USO / NOTA |
|---|---|
| Prenda y botón definitivo | El ojal se mide con el botón puesto, no en abstracto |
| Entretela fina | Reforzar la zona por dentro, clave para la durabilidad |
| Regla y tiza / marcador lavable | Marcado preciso, nunca a ojo |
| Aguja de coser manual | Adecuada al grosor de la tela |
| Hilo acorde a la tela | Delgado para prendas finas, torzal de seda para paño grueso |
| Descosedor u hoja fina | Abrir la ranura con control |
| Alfileres | Red de seguridad al cortar, evita el accidente clásico |
| Tijeras de tela | Corte limpio de la hendidura |
| Líquido antideshilache (opcional) | Sellar cortes en telas delicadas |
La entretela es lo que separa un ojal que dura años de uno que se abre en un mes. Si la tela cede, el ojal se deforma al primer uso. Como guía y primer refuerzo conviene hacer una hilera de puntadas rectas pequeñas alrededor del óvalo del ojal antes de aplicar el punto de ojal propiamente dicho. También es muy recomendable hacer una prueba en un retazo de la misma tela, con la misma entretela, y comprobar que el botón pasa; se ajusta el largo si hace falta y solo entonces se pasa a la prenda buena.
El marcado se hace colocando el botón donde se desee el ojal y trazando, con rotulador de tiza o rotulador de tela lavable, una línea vertical justo a la derecha del botón y otra vertical justo a la izquierda. Después se traza una línea horizontal que una las dos líneas verticales. A continuación se cose una primera puntada desde la parte superior a la inferior de la línea vertical de la izquierda, y se continúa con una línea continua de puntadas pequeñas por debajo de la línea horizontal, por el lado derecho y por encima de la línea horizontal: ese es el contorno del ojal.
El largo del ojal no es el diámetro del botón a secas: es el diámetro más el grosor del botón, más unos 2 o 3 milímetros de holgura. Un botón gordo necesita un ojal más largo de lo que parece, o simplemente no pasará. Una regla rápida consiste en rodear el botón con una tira de papel, marcar por dónde se cierra y medir esa vuelta dividida entre dos. No escatimes aquí, es el error más común del principiante.
La posición también importa. En camisas y blusas los ojales van horizontales en el canto, salvo en pretinas y aberturas con mucha tensión, donde van verticales. Todos deben marcarse con regla, a la misma distancia del borde y separados de forma pareja. Para que queden todos iguales, se marca el primero y el último con regla y se reparten los del medio a distancias exactas, sin colocarlos a ojo mientras se cose.
“El largo del ojal = diámetro del botón + grosor del botón + 2-3 mm de holgura. Nunca lo midas solo con el diámetro.”
Dato clave