Punto Ladrillo Crochet: Cómo Tejer el Brick Stitch Paso a Paso
El punto ladrillo, conocido en inglés como brick stitch, es una de las puntadas más bonitas y versátiles que se pueden tejer a crochet o ganchillo. Su estructura crea un efecto visual de bloques desplazados, muy similar al de un muro de ladrillos reales, lo que lo convierte en un punto especialmente decorativo y moderno. Además de su atractivo estético, es un punto fácil de memorizar, por lo que resulta perfecto para proyectos en los que se busca textura sin complicarse demasiado. Su aspecto geométrico le da un toque contemporáneo a cualquier pieza tejida.
Existen varias variantes de esta puntada, pero todas comparten la misma filosofía: alternar filas de puntos básicos con desplazamientos que imitan la trabazón de los ladrillos de una pared. Algunas versiones se tejen con puntos altos y espacios de cadeneta, otras combinan punto bajo y punto alto trabajando solo en el bucle frontal, y otras se basan exclusivamente en punto bajo y en el llamado punto spike o punto púa, que se trabaja hundiéndose en filas anteriores. Cada variante ofrece un acabado distinto, con su propia textura y densidad.
La versión más sencilla, ideal para principiantes, se construye sobre una base de múltiples de tres cadenetas más dos cadenetas de subida. Por ejemplo, puedes empezar con catorce, diecisiete o veinte puntos. Se emplean abreviaturas sencillas: cad para cadeneta, pa para punto alto y esp para espacio. La primera fila consiste en hacer la cadeneta base, subir con dos o tres cadenetas y tejer un punto alto en la cuarta cadeneta desde el ganchillo, continuando después con un punto alto en cada punto hasta completar la fila. Es un arranque directo que no requiere más explicación.
La segunda fila introduce el primer desplazamiento. Se sube con dos o tres cadenetas, se hacen dos puntos altos juntos en el mismo punto, se saltan dos puntos y en el siguiente se tejen tres puntos altos en el mismo punto. Se repite la secuencia de saltar dos puntos y tejer tres puntos altos en el siguiente hasta el final, terminando con dos o tres puntos altos según se necesite para ajustar el borde. Con esto ya se tiene la base tipo bloques, el esqueleto del muro.
La tercera fila es la que produce el auténtico efecto ladrillo. Se sube con dos o tres cadenetas, se gira el tejido y se trabaja sobre los espacios, no sobre los puntos. En cada hueco se tejen tres puntos altos juntos, repitiendo la operación en cada espacio, y al final se hace un punto alto o dos para ajustar el borde. A partir de aquí, la repetición es muy simple: se repite siempre la fila tres, lo que hace que el punto sea muy fácil de memorizar.
El efecto característico se consigue agrupando los puntos en bloques de tres, trabajando en los espacios y desplazando cada fila respecto a la anterior. El resultado es un tejido con textura estructurada y a la vez flexible. Conviene tener en cuenta que este punto no es compacto ni voluminoso: no se comporta como un punto bajo cerrado ni como un punto puff, sino que es un punto estructural y decorativo, lo que le da un aire ligero muy agradecido al tejerlo.
Entre los errores más habituales al tejerlo están no identificar bien los espacios, tejer sobre los puntos en lugar de sobre los huecos, saltar mal los grupos y producir bordes irregulares. Para evitarlos se recomienda:
- Contar los grupos y no los puntos individuales.
- Mantener una tensión uniforme en toda la labor.
- Marcar el primer hueco con un marcador de puntos.
- Utilizar un hilo de color claro, que facilita ver la estructura de los huecos.
Una segunda variante, muy popular, se teje con punto bajo y punto spike en dos colores. En este caso el patrón es un múltiplo de seis puntos, añadiendo uno para la cadena base. Se usan dos colores, denominados color A y color B, y las abreviaturas son ch para cadeneta, sc para punto bajo y spike-sc para el punto bajo trabajado en una fila inferior indicada. El contraste de colores es lo que le da vida al efecto mortero entre ladrillos.
En esta versión se parte de una cadena múltiplo de seis más uno con el color A. La fila uno se teje en punto bajo empezando en la tercera cadeneta desde el ganchillo. Las filas dos a siete se tejen con el color B, comenzando cada fila con una cadeneta que cuenta como primer punto y tejiendo punto bajo en cada punto. En la fila ocho se cambia al color A y se alternan cinco puntos bajos con un punto spike trabajado siete filas más abajo, repitiendo hasta que quedan seis puntos, que se cierran en punto bajo normal.
El punto spike se ejecuta introduciendo el ganchillo en el punto situado siete filas por debajo y tirando del hilo hasta la altura del trabajo, formando un bucle alto, para después hacer la lazada y pasar la hebra por los dos bucles de la aguja. Este punto es el que crea las "juntas" o separaciones de color que recuerdan al mortero entre ladrillos. Las filas nueve a quince vuelven a punto bajo, alternando colores, y la fila dieciséis desplaza los spikes para escalonar los ladrillos, repitiendo después las filas dos a diecisiete hasta alcanzar el tamaño deseado.
| Fila | Color | Punto principal |
|---|---|---|
| 1 | A | Punto bajo |
| 2-7 | B | Punto bajo |
| 8 | A | Sc + Spike (7 filas abajo) |
| 9-15 | B/A | Punto bajo alternando |
| 16 | A | Spikes desplazados (escalonado) |
“El punto spike se hunde 7 filas hacia abajo, saca un bucle alto y se cierra pasando por los dos bucles. Crea el efecto "mortero" entre ladrillos.”
Dato clave