El punto inglés, también conocido como seed stitch o punto de semillas, es uno de los tejidos más apreciados para elaborar bufandas debido a su textura tridimensional, su resistencia al deshilachado y su capacidad para mantener la forma sin estirarse excesivamente. A diferencia del punto jersey simple, este patrón crea una superficie de pequeñas protuberancias que aportan calidez visual y táctil.
Para comenzar, necesitas elegir un hilo grueso, como lana merino o alpaca, que absorba bien el color y tenga buena memoria de forma. El número de agujas debe ser adecuado al grosor del hilo, generalmente entre 5mm y 6mm para bufandas estándar. La clave del éxito radica en la tensión constante; si la tensión varía, las semillas perderán su definición uniforme.
La estructura básica se trabaja con un patrón de una o dos pasadas, dependiendo de tu nivel de experiencia. En el método más común, alternas un punto derecho y un punto revés en cada pasada, desplazando la posición de los puntos en la siguiente vuelta para crear el efecto escalonado.
Es fundamental mantener las puntas sueltas al inicio para evitar que el borde quede tenso. Si deseas una bufanda ancha, realiza un cálculo adecuado del ancho deseado dividiéndolo entre la densidad de puntos por centímetro obtenida en tu muestra. Recuerda que este punto consume algo más de hilo que el jersey, así que reserva suficientes metros para no quedarte a medias.
Dominar el punto inglés te permitirá crear bufandas que no solo abriguen, sino que también luzcan elegantes y duraderas. Practica con una pequeña muestra primero para ajustar tu tensión antes de lanzarte al proyecto completo.