Cómo hacer punto inglés para bufanda a dos agujas
El punto inglés es uno de los puntos de tejido a dos agujas más populares y apreciados para la confección de bufandas, mantas, cuellos, gorros y chalecos. Su principal atractivo reside en la textura en relieve que produce, un aspecto mullido, gordito y abrigoso que lo convierte en una elección ideal para labores de invierno. A diferencia del punto liso o punto de media tradicional, el punto inglés crea una especie de «doble punto» que hace que el tejido resulte esponjoso, con mucho volumen y notablemente elástico, de modo que la prenda cede bastante al estirarse y recupera su forma sin deformarse.
Una de las grandes ventajas del punto inglés para tejer una bufanda es que se trata de un punto completamente reversible: el dibujo es idéntico por ambos lados de la pieza, lo que permite que la bufanda quede igual de bonita por la cara y por la cruz, algo muy práctico al llevarla enrollada al cuello. Esta reversibilidad, unida a su grosor natural, hace que no sea necesario forrar ni rematar la prenda con técnicas adicionales. Es decir, una vez terminada la pieza, ya está lista para lucir.
Para empezar a tejer una bufanda en punto inglés hay que reunir unos materiales básicos. Conviene tener a mano lana o hilo adecuado para la labor, un par de agujas de tejer (se recomiendan agujas de unos 6 mm para conseguir un tejido suelto y esponjoso, aunque conviene ajustar el grosor a la lana elegida), unas tijeras y una aguja lanera o de tapicería para esconder los extremos de hilo al terminar. Con lana de grosor medio y agujas de 6 mm se suelen montar unos 35 puntos para una bufanda estándar, ampliando el número si se desea una bufanda más ancha.
El montaje de puntos es el primer paso y conviene hacerlo con cuidado. Es muy importante no montar los puntos de forma apretada, ya que el punto inglés tiende a recogerse en su parte inferior y un montaje tenso hará que la bufanda quede estrecha y con mala caída. En cuanto al número de puntos, si la bufanda es una pieza única se recomienda montar un número impar de puntos, añadiendo dos puntos de orillo, uno en cada extremo, para que el dibujo final quede simétrico. Si se van a coser laterales, lo habitual es montar un número par más los dos puntos de orillo.
Antes de lanzarse a tejer la bufanda completa es muy aconsejable hacer una muestra de tensión. Como el punto inglés es muy elástico y cede mucho, la muestra permite calcular cuántos puntos entran en diez centímetros y ajustar el ancho real de la bufanda. Además, con algunos hilos los puntos pueden quedar demasiado flojos; en ese caso se recomienda tejer con una aguja más fina de la que se usaría habitualmente para ese grosor de lana. Esta pequeña prueba evita sorpresas al final del proyecto.
Hay que tener en cuenta que el punto inglés consume bastante más hilo del habitual en un proyecto de dos agujas. La razón es que, para lograr ese efecto mullido y esponjoso, los puntos se tejen de forma doble, acumulando vueltas. Por ello, para una bufanda de tamaño normal se suelen necesitar entre tres y cuatro ovillos de lana de grosor medio, cantidad que variará según el largo y el ancho que se quiera dar a la prenda. Es un detalle práctico que conviene calcular antes de comprar la lana, para no quedarse corto a mitad del proyecto.
La vuelta inicial o vuelta de base del punto inglés es la que coloca los puntos en la posición correcta para el dibujo. Se teje una secuencia alternando un punto del derecho y un punto del revés a lo largo de toda la fila, empezando y terminando con un punto de orillo. Esta vuelta de preparación es la base sobre la que se construirán todas las siguientes, y es la que determina que el relieve quede bien alineado. Es una pasada sencilla, casi mecánica, que sienta las bases de todo el patrón.
En las vueltas siguientes se trabaja la secuencia de derecho y revés como se presentan, pero con una diferencia fundamental respecto al punto elástico 1×1 normal: los puntos del derecho se tejen pinchando la aguja en el punto de la vuelta anterior, es decir, un punto por debajo del que está en la aguja, y no en el punto de la vuelta actual. Los puntos del revés se tejen del revés, también introduciendo la aguja en el punto de abajo. Este pequeño truco es el que hace que el punto derecho resalte, creando la cresta en relieve y la esponjosidad característica del tejido.
Con este sistema, una vez hecha la vuelta de preparación, la misma vuelta se repite de forma indefinida hasta alcanzar el largo deseado de la bufanda. No hay que memorizar gráficos complejos ni cambios cada pocas vueltas: se repite siempre la misma pasada, lo que hace que, con un poco de práctica, el punto se pueda tejer casi sin mirar y sea apto para principiantes con experiencia básica en derecho y revés. Es un punto muy agradecido, ideal para tejer frente a la televisión o mientras escuchas música.
Para cerrar la bufanda, la recomendación es rematar los puntos de forma holgada, tejiendo cada punto tal y como se venía tejiendo y cerrando sin apretar. Un cierre tenso arruina la elasticidad del punto inglés y hace que el borde tire de la prenda. Una vez terminada, se usan tijeras y aguja lanera para esconder los hilos sobrantes en los bordes, y la bufanda estará lista para estrenar.
“Técnica clave: pinchas la aguja en el punto de la vuelta ANTERIOR, no en el de la actual. Ese es el secreto de la cresta en relieve.”
Dato clave