Punto granny en crochet: la guía completa para tejer tu primer cuadrado
El granny square, al que muchas tejedoras españolas llaman punto granny o cuadradito de la abuela, es probablemente el motivo más querido del crochet. Sencillo, colorido y adictivo, se teje en rondas desde un centro hacia afuera y funciona como primera pieza para quien empieza a manipular un gancho por primera vez. Una vez lo dominas, el horizonte se abre: varios grannys unidos dan forma a mantas enteras, cojines, bolsos de verano, blusas, caminos de mesa e incluso prendas completas. Es ese cuadrado que la abuela tejía con sobras de lana y que hoy vuelve a ser tendencia en redes y ferias de artesanía.
Para arrancar necesitas muy poco. Un ovillo de hilo dk weight (ligero) o aran / worsted (medio) en algodón, lana o acrílico; un gancho que acompañe ese grosor, habitualmente 5 mm (US H-8), que con hilo medio produce un cuadrado de unos 11,5 × 11,5 cm; una aguja lanera para esconder hebras y unas tijeras pequeñas. La etiqueta del ovillo casi siempre indica el tamaño de gancho recomendado, así que si tienes dudas, confía en ella. El tamaño final siempre depende de tres factores: grosor del hilo, medida del gancho y número de vueltas que tejas.
Los puntos que necesitas son solo tres, y con ellos ya puedes tejer cualquier granny: cadeneta, punto alto (double crochet) y punto enano o raso (slip stitch). El tejido se hace siempre en rondas, con el lado derecho mirando hacia arriba, y cada vuelta se cierra uniendo la última cadena de inicio con un punto enano.
El arranque más limpio es el anillo mágico. Dentro del anillo tejes la primera vuelta así: 3 cadenetas (que sustituyen al primer punto alto), 2 puntos altos, 2 cadenetas, y a continuación tres grupos de 3 puntos altos separados cada uno por 2 cadenetas. Esas cadenetas de separación forman los huecos que se convertirán en las cuatro esquinas del cuadrado. Cierra la vuelta con un punto enano en la tercera cadeneta inicial.
Una variante clásica, muy detallada en guías como las de Joy of Motion, arranca con un nudo corredizo y una anilla de 6 cadenetas unidas con punto enano. En la primera vuelta se tejen: 3 cadenetas, 2 puntos altos, 3 cadenetas, 3 puntos altos, 3 cadenetas, 2 puntos altos y 3 cadenetas, cerrando con punto enano. Todas las cadenetas van en el centro del aro, no sobre los puntos, lo que mantiene el centro abierto y plano.
La segunda vuelta es donde el cuadrado empieza a tomar forma de verdad. Comienzas con un punto enano hasta el siguiente hueco de cadenetas de la vuelta anterior, o con un nudo corredizo del nuevo color si vas a cambiar de hebra. En cada hueco de esquina tejes el grupo característico: 3 puntos altos, 2 cadenetas, 3 puntos altos en el mismo hueco. Entre esquina y esquina van grupos de 3 puntos altos separados por cadenetas. Al terminar la vuelta quedan las cuatro esquinas definidas y cierras con un punto enano sobre el primer punto alto.
La tercera vuelta repite la misma lógica: te desplazas hasta la esquina, tejes (3 puntos altos, 2 cadenetas, 3 puntos altos, 2 cadenetas) en cada esquina, y entre esquina y esquina un grupo de 3 puntos altos con 2 cadenetas en cada hueco. En versiones de 3 cadenetas de esquina, tejes 1 cadeneta sobre cada grupo de puntos altos del borde y 3 cadenetas en la esquina. A partir de aquí basta con repetir esa tercera vuelta tantas veces como quieras hasta alcanzar el tamaño buscado.
El cambio de color es una de las grandes virtudes del granny. Lo más habitual: cortas la lana al terminar cada vuelta y empiezas la siguiente con un nudo corredizo del nuevo color, insertando el gancho en la tercera cadeneta de la última esquina, tejiendo 3 cadenetas, 2 puntos altos y continuando el patrón. Si prefieres un granny de un solo color continuo, simplemente no cortas: al empezar la vuelta siguiente tejes 2 cadenetas en lugar del primer punto alto.
Al terminar, cortas la lana dejando una cola de 5 a 7 cm, la pasas por el último punto y aprietas. Escondes las colas (la del final y la del centro) con la aguja lanera, pasándolas por puntos existentes dentro de un hilo del mismo color para que no se noten. Junto con el bloqueo, este paso da el acabado profesional.
Y para que el cuadrado quede parejo y plano, tres consejos de oro: tensión constante, contar puntos al final de cada vuelta o lado, y revisar las esquinas en cada ronda. Si se riza, la causa más frecuente es un gancho demasiado grande o demasiado pequeño; sube o baja la medida, o ajusta el número de cadenetas entre grupos. Bloquear los cuadrados terminados ayuda especialmente cuando vas a unir varios.
“Si el cuadrado se riza, la causa más habitual es un gancho inadecuado: bájalo o reduce una cadeneta entre grupos de puntos altos para recuperar la planitud.”
Dato clave