Cómo Hacer Punto Cangrejo en Ganchillo
El punto cangrejo es una de las técnicas más elegantes y versátiles del ganchillo, y su nombre no es casualidad. Los cangrejos caminan de lado y hacia atrás, avanzando en dirección opuesta a lo que uno esperaría. Exactamente eso hace el tejedor al trabajar este punto: avanza de izquierda a derecha, retrocediendo sobre la labor sin girar la pieza, lo que produce una textura elevada con apariencia de trenza o zigzag diagonal que se distingue al instante de cualquier otro remate.
Para entender la técnica, conviene recordar cómo se teje un medio punto convencional: se inserta el gancho en el siguiente punto, se toma hilo, se saca un lazo y se cierra pasando el hilo por los dos bucles del gancho. El punto cangrejo utiliza exactamente esa misma secuencia de pasos, pero aplicada en orden inverso sobre los puntos de la hilera anterior. Por eso también recibe nombres como punto bajo al revés, punto vareta inverso, punto enano invertido o punto deslizado hacia atrás, todos describiendo esa misma idea de retroceso.
Lo que hace único a este punto es la inversión de dirección. En el crochet habitual se trabaja de derecha a izquierda; aquí se trabaja de izquierda a derecha (para personas diestras; las zurdas invierten las direcciones). Esa simple inversión es la clave que le otorga su aspecto característico, su relieve marcado y su textura en cenefa que transforma por completo el borde de una labor.
El punto cangrejo es especialmente popular como punto de acabado y remate. Su textura elevada lo convierte en un borde decorativo muy vistoso, que aporta un aspecto profesional y pulido a mantas, bolsos, prendas, manteles, cojines, agarraderas y cualquier accesorio tejido. A diferencia de un borde simple de puntos bajos, el cangrejo crea una cenefa firme y en relieve que remata la labor con un acabado mucho más elegante y definido.
Una de sus grandes ventajas prácticas es que evita que los bordes se enrollen. En muchas labores de ganchillo, los bordes tienden a ondularse, estirarse o rizarse, sobre todo en la parte inferior de mangas, vestidos, suéteres o piezas rectangulares. El punto cangrejo reafirma el borde, le da cuerpo y lo mantiene plano y recto, funcionando como un truco muy útil para enderezar esos bordes problemáticos que arruinan la presentación de una prenda terminada.
Además de su función decorativa en bordes, el punto cangrejo tiene una utilidad práctica muy interesante: realizar costuras a ganchillo. Cuando se unen dos piezas tejidas, una costura voluminosa de aguja lanera puede restar valor al proyecto. Tejer las costuras juntas con punto cangrejo permite cerrarlas de forma limpia, resistente y decorativa, mejorando el aspecto general de la prenda y logrando uniones perfectas que quedan a la vista como parte del diseño.
También se emplea para crear tiras, hileras o franjas texturizadas dentro de un proyecto, no solo en los bordes. Combinado con otros puntos, produce un juego de texturas muy atractivo y con un toque chic que enriquece la superficie de la labor. Esta versatilidad es una de las razones por las que ha ganado tanta aceptación en la comunidad de tejedoras y tejedores de todo el mundo.
Otra aplicación destacada es el trabajo en redondo. El punto cangrejo puede tejerse en círculos para obtener resultados sorprendentes, como bordes con volantes en posavasos, manteles individuales, agarraderas o alfombras circulares. En estos casos se suele tejer una base con ganchillo tunecino o con puntos bajos y luego añadir la vuelta de punto cangrejo para formar el volante del borde con un relieve muy marcado.
Para empezar a tejerlo solo se necesitan materiales muy básicos: cualquier hilo y un gancho de crochet adecuado al grosor del hilo. Se recomienda preparar una pequeña muestra de puntos bajos en la última hilera para practicar sobre ella. Es importante que la base esté formada por una fila o ronda de puntos bajos, ya que sobre esa base se va insertando el gancho punto a punto en sentido inverso. No se requiere ningún material especial ni herramientas adicionales.
El primer paso del punto cangrejo es no girar la labor al final de la hilera anterior. Se trabaja de izquierda a derecha. Se introduce el gancho en el punto anterior, es decir, en el punto situado a la derecha del último punto tejido, entrando de adelante hacia atrás. Para facilitar la inserción, se gira el gancho en el sentido contrario a las agujas del reloj de modo que la punta apunte hacia abajo.
En muchas descripciones se indica que, al ser un punto bajo al revés, se inserta el gancho por debajo de ambos bucles del último punto, extendiéndolo de adelante hacia atrás, en lugar de limitarse al bucle superior como en el crochet habitual. Esto asegura que el punto quede bien anclado y que la textura del relieve se forme correctamente a lo largo de todo el borde deseado.
El segundo paso es tomar el hilo con el gancho y sacar un lazo a través del punto, de modo que quedan dos bucles en el gancho. Se debe mantener esos dos bucles del lado derecho para que la labor no se desacomode. Este movimiento es idéntico a la lazada del medio punto normal, solo que realizado en dirección contraria sobre la hilera.
El tercer paso es cerrar el punto: se vuelve a tomar hilo y se pasa a través de los dos bucles que hay en el gancho, completando así un punto cangrejo. A partir de ahí se repiten los pasos anteriores en el siguiente punto de la derecha, avanzando punto a punto por todo el borde deseado. Al llegar al último punto se remata la labor como siempre, cortando y escondiendo el hilo sobrante.
“Su mayor ventaja práctica: evita que los bordes de ganchillo se enrollen, rizan o ondulen, manteniéndolos planos y rectos.”
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