Punto alto en crochet: la técnica completa del ganchillo esencial
El punto alto, también conocido como vareta o macizo, es uno de los pilares fundamentales del crochet. Su nombre lo dice todo: es un punto que se eleva, que crece, que le da volumen y ligereza a cualquier labor. Se caracteriza por su mayor altura comparado con el punto medio alto y el punto bajo, lo que permite avanzar con rapidez y crear tejidos sueltos, abiertos y con una caída flexible que resulta ideal para prendas ligeras.
La estructura del punto alto se trabaja con una lazada previa y se cierra en dos pasos, algo que le otorga una altura notablemente superior a otros puntos básicos. Esa combinación de lazada y cierre doble es lo que produce una columna vertical elongada, perfecta para proyectos donde el tiempo cuenta y la estética ligera es prioritaria.
En cuanto a sus características principales, el punto alto genera un tejido alargado, de aspecto ligero y con una excelente caída. Su altura equivale aproximadamente a tres cadenetas, un dato clave tanto para calcular el grosor de la labor como para entender por qué se sube con tres cadenas al final de cada vuelta. Gracias a estas propiedades, es un punto que da mucha altura al tejido y resulta perfecto para avanzar rápido en proyectos grandes.
El punto alto se emplea principalmente en
- Chales y mantas ligeras
- Jerséis y bufandas
- Bolsos y puntos decorativos
- Tejidos calados
- Proyectos que requieren rapidez de ejecución
- Amigurumis (en combinación con otros puntos para hojas, alas y elementos decorativos)
No es el punto más adecuado para amigurumis cerrados, ya que deja el tejido más abierto y puede dejar ver el relleno interior. En esos casos conviene usar punto bajo o punto medio alto.
Antes de empezar a tejer, la preparación es fundamental. Se realiza una cadeneta de inicio del largo deseado y se añaden tres cadenas de subida que cuentan como la altura del primer punto alto de la vuelta. Mantener una tensión uniforme desde el principio es esencial para que la labor quede regular y no se deforme.
En cuanto a materiales, te recomiendo una lana de grosor medio, tipo Sport o DK, y una aguja adecuada a ese grosor, por ejemplo de 7 mm. Los marcadores de puntos resultan imprescindibles para no perder puntos en los laterales, especialmente si eres principiante.
El procedimiento clásico comienza por hacer una lazada en el ganchillo, de modo que queden dos bucles en la aguja. A continuación se introduce el ganchillo en el punto o cadena correspondiente, que en la primera fila suele ser la tercera o cuarta cadena contando desde la aguja, es decir, se saltan tres puntos de la cadeneta de base.
El siguiente paso es coger el hilo y extraerlo a través del punto, de forma que queden tres bucles en el ganchillo. Este es el momento clave del punto: el hilo ha entrado en el punto de base y ha salido con la lazada previa, formando la columna vertical del punto alto.
Después se coge el hilo nuevamente y se extrae a través de los dos primeros bucles que hay en la aguja, cerrando así la primera mitad del punto. Quedan entonces dos bucles en el ganchillo.
Finalmente se vuelve a coger el hilo y se extrae a través de los dos bucles restantes. Con ese último movimiento el punto alto queda completo. Es importante no cerrar todos los bucles de una sola vez, ya que eso produciría un punto medio alto y no un punto alto.
Para tejer el segundo punto alto y los siguientes de la fila, se repite el mismo ciclo en cada punto de la hilera, trabajando siempre en el mismo orden. Al final de cada hilera se hacen tres puntos de cadena, se gira la labor y se comienza la vuelta siguiente picando en el cuarto punto contando desde el ganchillo.
“Se recomienda lana Sport o DK con aguja de 7 mm para practicar el punto alto. Tres cadenas de subida al inicio de cada vuelta cuentan como el primer punto alto.”
Dato clave