Alimentos y compuestos que pueden aumentar la proteína Klotho
La proteína Klotho es una molécula descubierta en 2005 por el equipo del Dr. Masaki Kuro-o, que funciona como hormona y cofactor enzimático en múltiples tejidos, especialmente riñón, cerebro y piel. Su nombre proviene de la diosa griega Klotho, quien determinaba la duración de la vida de los mortales. Niveles adecuados de Klotho se asocian con protección neurodegenerativa, mejora de la función renal, reducción de la inflamación sistémica y ralentización del envejecimiento celular. Por el contrario, niveles bajos se correlacionan con diabetes, enfermedad cardiovascular, sarcopenia y deterioro cognitivo. Aunque no existe un alimento que 'contenga' Klotho directamente (ya que es una proteína producida por nuestro organismo), sí existen compuestos bioactivos que la literatura científica ha asociado con la up-regulación de la expresión del gen KL o con el aumento de los niveles séricos de Klotho circulante. La investigación sigue activa, pero hay varias familias de compuestos con evidencia más sólida. El resveratrol, un polifenol presente en la piel de las uvas rojas, arándanos, frutos rojos y el vino tinto, es probablemente el compuesto con mayor evidencia. Estudios in vitro y en modelos animales han demostrado que puede activar la vía SIRT1/PGC-1α, lo cual se traduce en un aumento de la transcripción del gen Klotho. Se recomienda consumir uvas enteras (no solo zumo), arándanos frescos o liofilizados, y con moderación vino tinto (un vaso al día como máximo). La curcumina, principio activo de la cúrcuma (cúrcuma longa), ha mostrado en múltiples ensayos la capacidad de elevar los niveles séricos de Klotho. Su mecanismo implica la inhibición de NF-κB y la activación de Nrf2, rutas que convergen en la transcripción de KL. Para mejorar su biodisponibilidad, se recomienda cocinar con una pizca de pimienta negra (piperina) y con una grasa saludable como aceite de oliva virgen extra. La quercetina, flavonoide abundante en cebolla roja, manzanas con piel, fresas, té verde y brócoli, también ha mostrado en estudios preclínicos la capacidad de modular positivamente la expresión de Klotho. Su efecto antioxidante y antiinflamatorio crea un entorno celular favorable para la producción de esta proteína. Los ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA), presentes en pescados azules como salmón, sardinas, caballa y anchoa, se asocian con niveles más altos de Klotho en estudios epidemiológicos. El consumo regular (2-3 porciones semanales de pescado azul) se vincula con menor inflamación crónica de bajo grado, un factor que de otro modo suprimiría la expresión de KL. La vitamina D merece una mención especial: varios metaanálisis han encontrado correlación entre niveles séricos de 25-hidroxivitamina D adecuados (30-50 ng/mL) y mayores concentraciones de Klotho. Aunque la vitamina D no es un alimento en sí, su ingesta se logra mediante exposición solar moderada (15-20 min diarios), yugos, hígado de res, yema de huevo y suplementación si los análisis lo indican. El berberina, alcaloide presente en plantas como Coptis chinensis y Berberis vulgaris, ha mostrado en estudios con ratones la capacidad de elevar Klotho a través de la activación de AMPK. En la práctica, se encuentra en suplementos estandarizados (500 mg, 2-3 veces al día) más que en alimentos comunes, aunque se asocia tradicionalmente a platos astringentes de la cocina asiática. La restricción calórica intermitente (dietas tipo 16:8 o 5:2), aunque no es un alimento concreto, ha demostrado en múltiples ensayos aumentar los niveles de Klotho circulante. El ayuno intermitente activa las vías de autofagia y SIRT3, que convergen en la transcripción de KL. Combinar esta estrategia con una dieta mediterránea rica en los compuestos mencionados potencia el efecto. El ejercicio físico regular (aeróbico de intensidad moderada, 150 min/semana) es otro factor no dietético con evidencia sólida de elevación de Klotho. El impacto mecánico sobre el tejido muscular y la mejora de la sensibilidad a la insulina activan señales que estimulan la producción renal y cerebral de esta proteína.
Niveles séricos bajos de Klotho se asocian con mayor riesgo de diabetes tipo 2, insuficiencia renal crónica y deterioro cognitivo relacionado con la edad.
Dato clave