Cómo aumentar tu pensión de jubilación: métodos legales y estrategias prácticas
La pensión de jubilación en España se calcula en función de la base reguladora media de los últimos 25 años cotizados (300 meses) y del periodo de cotización. Dado que el sistema contributivo asigna un porcentaje de esa base según los años aportados, cualquier estrategia que eleve esos dos parámetros incrementará directamente la cantidad que recibirás cada mes.
La primera y más potente palanca es cotizar por una base superior. Si trabajas por cuenta ajena, intenta negociar un salario más alto o realizar horas extra, ya que sobre ese importe se calculan las cuotas. En el caso de los autónomos, puedes subir tu base de cotización voluntariamente hasta el tope máximo permitido cada año, lo que eleva directamente la media de tus 25 últimos años.
Una segunda vía muy efectiva es retirar el retraso voluntario en la jubilación. Por cada mes que pospongas tu acceso a la prestación más allá de la edad legal (66 años y 3 meses con 38 años y 9 meses cotizados en 2024, subiendo gradualmente), la Seguridad Social aplica un coeficiente reductor positivo. Retrasarte dos años puede suponer un incremento del 44% sobre la base reguladora que te correspondería.
El periodo de cotización voluntaria es otra herramienta clave. Si tienes menos de 300 meses cotizados, puedes realizar aportaciones voluntarias para completar los 25 años. Esto no solo aumenta la base reguladora, sino que te permite alcanzar el 100% del porcentaje aplicable (50% + 1,75% por cada año completo a partir del 15º de cotización). Recuerda que las cotizaciones voluntarias también cuentan dentro de los 25 últimos años de cálculo.
Existen además bonificaciones y complementos que pueden sumar a tu pensión: el complemento por hijo a cargo, el complemento a mínimos (para quienes no alcancen el umbral legal), o la compensación por cotización en trabajos penosos o de riesgo. Consulta siempre tu certificado de cotizaciones en la web de la Seguridad Social para identificar si te corresponde algún complemento no solicitado.
Si aún estás en activo y tienes un plan de pensiones (PP) o un plan de previsión asegurada (PPA), asegúrate de que las aportaciones son suficientes. Estos instrumentos complementan la pensión pública y, al ser de capitalización, el rendimiento acumulado puede ser significativo a largo plazo. Las aportaciones son deducibles en la renta hasta ciertos límites.
El trabajo compatible con la jubilación es otra oportunidad. Desde 2013, quienes se jubilan parcialmente pueden seguir trabajando y cobrando al mismo tiempo una parte de su pensión (el 60% si son parciales). Además, las cotizaciones generadas por ese trabajo posterior se incorporan a tu base reguladora mediante la tasa de consolidación, lo que puede revalorizar la pensión ya en curso.
Por último, no descuides la documentación y los recursos administrativos. Si crees que la base reguladora calculada por la Seguridad Social no refleja correctamente tus cotizaciones (bajas por accidente laboral, errores de base, contingencias comunes vs. profesionales), puedes presentar una reclamación previa. Un error de un solo año mal cotizado puede suponer varias decenas de euros menos al mes durante décadas.
La pensión se calcula con la media de los últimos 25 años cotizados (300 meses), por lo que elevar tu base en los últimos 5-10 años tiene el mayor impacto directo.
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