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como ahorrar dinero en casa, Living room nocturno con LED, persianas bajadas y regleta apagada
hogar ·#466 ·Lectura 13 min. · Redactor: Redacción Nexuscurioso

¿Como ahorrar dinero en casa?

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Reducir el termostato 3°C puede suponer hasta un 20% de ahorro en la factura de calefacción.

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Cómo ahorrar dinero en casa sin renunciar a tu bienestar

Ahorrar dinero en casa no es un ejercicio de recortar el café del bar, ni una lista de prohibiciones. Es, sobre todo, una forma de organizar la economía doméstica que combina el control de los ingresos, la revisión de gastos fijos, la eficiencia en el consumo de energía y agua, y la automatización del ahorro. Y llega en un momento clave: los precios de la energía se han disparado en todo el planeta, a los desajustes de la pandemia se sumó el conflicto en Ucrania, que tensionó el gas y el petróleo en Europa y arrastró al resto de productos. En España, de los veinte días con el precio medio de la luz más alto desde 1998, dieciocho se registraron en 2022. A ese encarecimiento se suma una sequía persistente en el área del Mediterráneo que empuja a miles de hogares a replantearse cada grifo, cada enchufe, cada radiador.


El primer paso es conocer tu consumo y tu tarifa. Los precios varían según estés en el mercado regulado (tarifa actualizada a diario por el gobierno) o en el libre (tarifa pactada con la comercializadora). Las horas punta son más caras, y en electricidad la potencia contratada es tan determinante como lo que consumes: cuanto más alta, más pagas a final de mes. Un estudio sencillo —sumar las potencias de los aparatos que se usan a la vez— permite contratar el factor adecuado, que incluso puede ajustarse por franjas horarias. Lo más práctico es llamar a la distribuidora con la factura delante y comparar tarifas con herramientas como las de la OCU o la CNMC.


Un ahorro rápido, poco habitual y muy efectivo: ajustar la potencia de la luz. Muchos hogares pagan potencia de más todos los meses sin haberla usado nunca. Suma los electrodomésticos que enciendes simultáneamente, contrata lo justo y pide oferta a tres compañías mirando el consumo real en kWh. Cambiar de comercializadora es legal, rápido y a veces cuesta cero euros.


La calefacción supone cerca del 41% de la energía que consume un hogar en invierno. La primera medida es evitar la pérdida de calor: revisar el sellado de persianas, cortinas, cajas de persiana, burletes de la puerta y ventanas. Cambiar los burletes tiene un impacto directo en la factura y en el confort. Bajar las persianas por la noche, poner alfombras para que el suelo no absorba el calor, dejar entrar el sol subiendo persianas durante el día y aprovechar el calor que desprenden los electrodomésticos al hornear son formas de calefacción gratuita.


MedidaAhorro estimado
Bajar termostato 1°CEntre 7% y 9% en la caldera
Reducir 3°C en la facturaHasta un 20% menos
Aislar ventanas correctamenteEntre 20% y 30% en calefacción

El termostato es el gran regulador invisible. Cada grado que subes se traduce en un incremento de consumo: una caldera puede ver aumentado su gasto entre un 7% y un 9% por grado, y una diferencia de tres grados llega hasta el 20% en la factura. Lo eficiente es mantener una temperatura constante según la actividad, no calentar estancias vacías, y bajar a entre 15 y 17 grados por la noche, cuando ya cuentas con mantas. De día, la referencia recomendada se sitúa entre 19 y 21 grados. Revisa la caldera, limpia el polvo de los radiadores, purga el aire de los de agua, mantenlos despejados y comprueba el estado de las tuberías.


La iluminación representa alrededor del 9% del consumo energético del hogar. Apagar luces que no necesitas puede suponer más de dos euros al mes. Cambiar a bombillas LED, que consumen un 80% menos que las incandescentes y duran mucho más, es una de las medidas más rentables: empieza por cocina y salón. Hacer de día las tareas que puedas —estudiar, planchar, cocinar— reduce el uso de luz artificial. Y si usas fluorescentes, recuerda que consumen mucha energía al encenderse: si vas a apagar durante menos de quince minutos, mejor dejarlos encendidos.


El consumo vampiro es un enemigo silencioso. Televisores en standby, consolas, equipos de música, microondas, cargadores enchufados sin cargar nada o el router siguen gastando electricidad cuando parecen apagados. Mantener la televisión en modo espera consume hasta un 15% de lo que gasta en uso, y los aparatos en standby pueden llevarse entre el 7% y el 11% de la factura eléctrica. Los pequeños equipos desenchufados ahorran entre un 5% y un 8% al año. La solución barata: regletas con interruptor en el mueble de la tele y el escritorio, para apagar de un clic al salir de casa.


Los electrodomésticos de calificación energética baja generan ahorros importantes, y si no puedes renovar el parque, optimiza el uso. Poner lavadora y lavavajillas solo cuando estén llenos, lavar con agua fría o a 30 grados (el 80% de la energía de una lavadora se emplea en calentar el agua), centrifugar al máximo antes de usar la secadora —porque el centrifugado consume mucho menos que el secado—, y descongelar alimentos en el compartimento refrigerador para que el frigorífico aproveche ese frío. El ordenador se apaga si la ausencia supera los treinta minutos; si no es posible, al menos la pantalla, que es el componente que más gasta.


En la cocina hay trucos muy eficaces. Las ollas a presión ahorran tiempo y energía hasta un 80%, y el microondas entre un 60% y un 70%. Abrir el horno implica perder un 25% de la energía acumulada cada vez que se abre la puerta. Usa el agua estrictamente necesaria: cuanta más agua, más calor para calentarla. Emplea recipientes con fondo difusor ligeramente superior a la zona de emisión. Y en agua caliente, que consume el 26% de la energía del hogar, ajusta la temperatura entre 30 y 35 grados e instala perlizadores o aireadores en los grifos: inyectan aire en la salida del agua, mantienen la sensación de caudal y reducen el consumo hasta un 60%, también la energía para calentarla.

“Aislar correctamente las ventanas ahorra entre un 20% y un 30% en gastos de calefacción.”

Dato clave
como ahorrar dinero en casa, Cocina con olla a presión, menú semanal y lista de compra manuscrita
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Cocina con olla a presión, menú semanal y lista de compra manuscrita

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De la factura energética al presupuesto mensual: cada euro cuenta

El ahorro de agua tiene medidas concretas que van más allá del buen sentido. Una ducha gasta entre dos y cuatro veces menos que llenar la bañera, y ducharse en lugar de bañarse puede ahorrar hasta 150 litros cada vez. Cerrar el grifo durante el enjabonado, el cepillado de dientes o el afeitado ahorra hasta diez litros por gesto. Las cisternas de los inodoros tienen de media diez litros: instalar cisternas de doble descarga y evitar descargas innecesarias reduce el consumo de forma notable. Lavar en el lavavajillas también ayuda: un lavado completo consume entre 10 y 12 litros según la OCU, mucho menos que dejar el grifo abierto fregando a mano. Poner lavadora y lavavajillas llenos es donde más agua se ahorra, y colocar difusores y aireadores cuesta poco y reduce el consumo sin que apenas se note.


Si teletrabajas, el perfil de consumo del hogar ha cambiado por completo. Viviendas que antes estaban vacías la mayor parte del día ahora tienen luces, calefacción y dispositivos funcionando más de ocho horas. La disciplina importa: el tiempo de teletrabajo no debe exceder el del trabajo presencial. Si tu actividad se limita a una habitación, no hace falta calentar toda la vivienda; sale más a cuenta un punto de calor individual. Y vestirse como si fueras a la oficina ayuda a regular la temperatura corporal y a no exigir de más al consumo energético.


En el plano estrictamente financiero, el primer paso es poner los números sobre la mesa. Calcula todo lo que entra en casa —nómina, ayudas, rentas de alquiler, dividendos, pagas extra prorrateadas— y anota todos los gastos durante dos meses, hasta el café de 1,40 euros. Después clasifícalos en tres columnas:


  • Gastos fijos: vivienda, suministros, seguros, créditos, colegio, transporte.
  • Gastos variables: compra, ocio, ropa, regalos.
  • Gastos hormiga: el café del bar, los snacks, las comisiones, el envío exprés.

La fórmula es sencilla: ingresos menos gastos fijos menos variables imprescindibles igual a capacidad de ahorro. Elegir una herramienta de control —planificador, hoja de cálculo o papel y boli— es imprescindible para sostener el hábito mes tras mes. Escribir a mano cada gasto, además, frena la compra impulsiva.


Los gastos fijos son los más rentables de negociar, porque una revisión hecha una vez ahorra durante doce meses: una tarde de llamadas puede valer más que un año entero renunciando al café. Conviene revisar la hipoteca comparando con el mercado y valorando subrogación o novación, pidiendo al menos tres ofertas y mirando el TAE completo, no solo el diferencial, porque las vinculaciones con seguros, tarjetas y alarmas son las que encarecen la cuota. En alquiler, la referencia sana es no destinar más del 30% de los ingresos netos a vivienda, e informarse de ayudas autonómicas y del bono de alquiler joven. Al elegir vivienda, la zona y la orientación importan: una casa que recibe el sol ahorra cientos de euros en calefacción cada invierno.


También hay que pagar solo el móvil que se usa: revisar el consumo de datos de los últimos tres meses, comparar y renegociar al acabar la permanencia, usando la portabilidad como argumento de negociación. Renegociar la fibra es igual de importante, porque la mayoría de hogares paga por megas que no usa. Revisa cada año los seguros de coche, hogar, vida y salud antes de la renovación automática, usa ofertas de la competencia para negociar y comprueba que no haya coberturas duplicadas. Elimina comisiones bancarias por mantenimiento, tarjeta o transferencias, y cambia de banco si no hay manera de quitarlas.


En el día a día, planificar el menú semanal y hacer la compra en función de él acaba con las cenas pedidas al móvil y con tirar comida. Ir al supermercado con lista cerrada y estómago lleno evita compras caras e impulsivas, y revisar la despensa antes de salir impide comprar lo que ya tienes. Cocinar el doble y congelar dos o tres raciones para los días imposibles es el seguro antipedido a domicilio. Usar cupones, productos de marca blanca —que en muchas categorías sale de la misma fábrica que la marca líder—, producto de temporada y alimentos con fecha de caducidad próxima al 50% de descuento abarata la compra. Llevarse la comida de casa con un táper y un termo se amortiza en una semana, y con tres días de cinco ya se nota la diferencia.


Dejar el coche siempre que puedas reduce notablemente el gasto en vehículo. Usar transporte público, bici o patinete, compartir coche con compañeros y conducir de forma eficiente —comparar precios de gasolinera, mantener la presión correcta de los neumáticos, quitar la baca, marchas largas y bajas revoluciones, respetar los límites de velocidad porque el consumo cae por encima de 60 mph y reducir peso del maletero— suma euros cada mes.


Auditar las suscripciones es uno de los ahorros más inmediatos: abre el extracto del banco, busca todos los cargos recurrentes de plataformas de streaming, apps, gimnasio, nube o revistas, y pregúntate uno a uno si se han usado ese mes. Las renovaciones automáticas de servicios olvidados son dinero pagando de más. El método de bola de nieve aplicado a las deudas —empezar por la más pequeña y avanzar hacia la mayor— libera cuota cada vez que se elimina una deuda. Refinancia el préstamo del coche si hay una tasa mejor, revisa la póliza para no pagar coberturas que nunca usarás, y usa un taller local en lugar del concesionario para el mantenimiento rutinario, algo que no afecta a la garantía.


El ahorro se consolida cuando se automatiza y deja de depender de la fuerza de voluntad. Hazte un presupuesto doméstico con límites por categorías, aplícate el preahorro —pagarte a ti primero con una transferencia programada el mismo día que cobras—, crea un fondo de emergencia de entre tres y seis meses de gastos fijos en una cuenta separada y disponible, aparta una cantidad mensual para imprevistos previsibles (caldera, dentista, revisión del coche, una boda), huye de microcréditos y créditos al consumo, y separa el dinero en cuentas distintas: una para gastos fijos, otra para ahorro y otra para caprichos. Establecer objetivos de ahorro realistas, a corto y largo plazo, y hacerlos asunto familiar refuerza la motivación.

Conclusión:

¿como ahorrar dinero en casa?

Cada pequeño gesto cuenta, un café aquí, una persiana bajada allá, un grifo cerrado, una suscripción cancelada. La clave final es la misma de siempre: cuidar los gastos pequeños, porque un pequeño agujero hunde un barco, y gastar menos de lo que se gana, automatizando el resto para que el ahorro no dependa de tu fuerza de voluntad cada mes.

Fuentes: 1º bbva.com, 2º naturgy.es, 3º ahorradoras.com, 4º incharge.org
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Redacción: Redacción Nexuscurioso · Actualizado en: 18/10/2026
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