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como ahorrar con el aire acondicionado en verano, Salón veraniego con persianas, ventilador de techo y aire acondicionado a 26 grados
hogar ·#546 ·Lectura 13 min. · Redactor: Redacción Nexuscurioso

¿Como ahorrar con el aire acondicionado en verano?

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Por cada grado que se baja el termostato, el consumo de energía aumenta un 8%. A 26 ºC está el punto óptimo de confort y ahorro según el IDAE.

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Cómo ahorrar con el aire acondicionado en verano sin renunciar al confort

El calor del verano y los precios de la electricidad convierten el aire acondicionado en uno de los grandes gastos del hogar. El consumo de un aparato de aire acondicionado en los meses de calor puede suponer unos 250 euros mensuales, una cifra que se dispara cuando se usa mal, se programa a temperaturas extremas o se descuida el mantenimiento. La buena noticia es que la alternativa para no pasar calor no es renunciar al equipo, sino usarlo de forma racional y eficiente, aplicando una serie de hábitos que permiten recortar la factura sin sacrificar el confort.


El ahorro empieza incluso antes de encender el aparato, en el momento de la elección del equipo, y continúa en la temperatura que se programa, el mantenimiento, el aislamiento de la vivienda y la tarifa eléctrica contratada. Es decir, hay una cadena completa de decisiones que van desde la compra hasta el uso diario, y cada eslabón suma euros a la factura.


La eficiencia energética del equipo es el primer factor determinante. Entre un aparato con etiqueta A++ y uno con A+++ puede haber un 30% de diferencia en el consumo. Los equipos con etiqueta A+++ o A++ consumen hasta un 50% menos que otros de menor calificación, como los de clase C, gracias a su tecnología Inverter. Comparando dos equipos de 2,5 kW de distinta calificación, el de clase A+++ puede reducir el consumo mensual a la mitad respecto al de clase C, una diferencia enorme a lo largo de la vida útil del aparato.


La tecnología Inverter DC ajusta la velocidad del compresor según la demanda térmica, evitando picos de consumo y manteniendo la temperatura estable. Los equipos con Inverter consumen hasta un 40% menos que los sistemas tradicionales. Casi todos los equipos actuales ya incorporan esta tecnología, así que es un requisito indispensable si se busca un ahorro real. Lo mejor es regular la temperatura deseada en la habitación y dejar al aparato trabajar: si se pone el termostato muy bajo al llegar a casa con calor y después se para porque se siente frío, y al rato se vuelve a conectar a tope, se obliga al equipo a trabajar siempre al 100% y consumirá mucho más.


La potencia del equipo debe ajustarse al tamaño de la habitación. Un aire acondicionado sobredimensionado gastará más de lo necesario, y uno pequeño estará siempre forzado y también consumirá en exceso. A modo orientativo:


Metros cuadradosPotencia recomendada (kW)
Hasta 10 m²1,5 – 2,0 kW
10 – 15 m²2,0 – 2,5 kW
16 – 20 m²2,5 – 3,0 kW
21 – 30 m²3,0 – 3,5 kW
31 – 40 m²3,5 – 4,5 kW
41 – 50 m²4,5 – 5,5 kW

La orientación de la casa influye directamente en la carga térmica. Las viviendas orientadas al oeste o al sur reciben más radiación solar, lo que aumenta la necesidad de refrigeración y el consumo energético, algo especialmente importante en climas cálidos.


En cuanto a la temperatura, la recomendación es regular el aparato alrededor de 8 °C menos que la temperatura exterior: si hace 33 °C fuera, conviene conformarse con 25 °C en lugar de bajar la habitación a 18 °C. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) recomienda mantener una temperatura de 26 ºC, y un rango de entre 24 ºC y 26 ºC es suficiente para garantizar el confort térmico en la mayoría de los hogares. Pasar el termostato de 20 ºC a 24 ºC supone un ahorro considerable: por cada grado más frío que se regule se añade un 10% al coste de funcionamiento, y por cada grado que se baja el termostato el consumo aumenta aproximadamente un 8%.


Uno de los mitos más extendidos es pensar que bajando el termostato al mínimo la casa se enfriará más rápido. En realidad, bajar el aire a 18 °C o 20 °C no enfría la casa mucho más rápido; lo que hace es obligar al compresor a trabajar durante más tiempo para alcanzar una consigna más exigente, aumentando el consumo eléctrico. La recomendación práctica es empezar con 26 °C y, si la vivienda todavía se nota cálida, bajar gradualmente hasta 25 °C o 24 °C, evitando usar 18 °C como modo rápido. Además, si la diferencia con el exterior supera los 12 grados se puede correr el riesgo de sufrir un shock térmico perjudicial para la salud.


El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) establece el marco de eficiencia energética y seguridad que deben cumplir las instalaciones térmicas. La normativa de ahorro energético ha reforzado la importancia de limitar temperaturas en espacios climatizados para reducir el consumo, y los equipos con tecnologías de regulación automática de la potencia y clasificaciones energéticas más favorables pueden contribuir a optimizar el uso.


Entre las soluciones de climatización más habituales se encuentran el aire acondicionado split con tecnología inverter, que ajusta su potencia a las necesidades de cada momento; el sistema multi-split, que permite climatizar varias estancias con una única unidad exterior; el sistema por conductos con control por zonas, que optimiza el consumo cuando climatiza solo las zonas que se están utilizando; y la aerotermia, tecnología que sirve para calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria y que puede ofrecer niveles elevados de eficiencia en comparación con soluciones convencionales.

“Un ventilador de techo cuesta unos 0,91 € al mes frente a los 78,48 € de un aire acondicionado de 3.000 W. La sensación térmica baja 3-5 °C con solo mover el aire.”

Dato clave
como ahorrar con el aire acondicionado en verano, Manos colocando burletes autoadhesivos en el marco de una ventana
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Manos colocando burletes autoadhesivos en el marco de una ventana

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Estrategias de uso eficiente, aislamiento y mantenimiento para recortar la factura eléctrica

El modo ECO es una de las funciones más útiles: si el sistema cuenta con ella, puede conseguir alrededor de un 30% de ahorro en el consumo energético. Si un aire acondicionado consume 1.000 Wh durante 8 horas al día se pagarían unos 72 euros al mes; activando el modo ECO se ahorraría una tercera parte y se pagarían unos 50 euros. Los modos ECO o automático ayudan a estabilizar el funcionamiento y evitar picos de consumo, y el modo nocturno adapta el funcionamiento a una menor demanda térmica durante la noche. Otras funciones inteligentes, como el control automático del ángulo de las lamas, permiten mantener una sensación térmica agradable ajustando la temperatura hasta 2 °C por encima de la configuración estándar, y los sensores de presencia por infrarrojos dirigen el flujo de aire de forma personalizada solo cuando es necesario, evitando enfriar zonas vacías.


El modo deshumidificador, a menudo identificado como Dry o Seco, es muy recomendable cuando la humedad es alta: elimina el exceso de humedad del ambiente y hace que el calor sea más soportable con menos consumo eléctrico. Al reducir la humedad se puede estar igual de cómodo a temperaturas más altas y, en algunos casos, ni siquiera es necesario encender el aire en modo frío, especialmente por la noche o en días templados. Este modo suele gastar bastante menos energía que el modo refrigeración, por lo que conviene activarlo antes de poner el modo frío.


Evitar que el calor entre en casa es la forma más barata de mantener fresca la vivienda. Un toldo bien instalado puede reducir hasta en 6 grados la temperatura de la fachada, y es fundamental desplegarlo antes de que el sol incida para evitar que absorba el calor. Las cortinas térmicas actúan como una barrera que bloquea hasta un 30% del calor procedente del exterior, creando una cámara de aire aislante que además mejora el confort acústico. Durante las horas de más sol conviene mantener persianas bajadas, cortinas cerradas y ventanas cerradas, colocando estos elementos especialmente en las ventanas orientadas al sur y al oeste. Pintar fachadas o tejados con tonos claros ayuda a reflejar la luz solar y reduce el calentamiento del edificio.


El aislamiento es el pilar de la eficiencia: cerca del 30% de las pérdidas de energía se producen a través de ventanas y cierres mal sellados. Instalar burletes autoadhesivos en las juntas de puertas y ventanas evita las infiltraciones de aire caliente, impide que el aire frío se escape y permite que la temperatura interior se mantenga estable por más tiempo. Es una solución económica y sencilla que no requiere herramientas especiales y que se consigue en minutos.


La ventilación también juega un papel clave. Aprovechar la ventilación cruzada durante las horas más frescas, como la madrugada o el anochecer, permite renovar y enfriar el aire de la vivienda de forma gratuita. Conviene ventilar todos los días abriendo las ventanas con frecuencia, y en los días más calurosos hacerlo en las horas de menos calor. Las madrugadas suelen ser frescas, así que se puede programar el aire acondicionado para que se apague mientras se duerme, y en días muy calurosos es mejor encenderlo temprano en lugar de esperar a que la casa esté muy caliente.


El ventilador es un gran aliado del aire acondicionado. No enfría el aire, pero el movimiento del aire produce que la sensación térmica disminuya entre 3 y 5 grados, y ayuda a distribuir el aire frío de manera más uniforme por la estancia. Esto permite subir el termostato unos 2 o 3 ºC, por ejemplo de 23 ºC a 26 ºC, manteniendo la misma sensación de frescor, lo que puede generar un ahorro de entre un 20% y un 30% en el consumo eléctrico total. Como referencia de costes:


EquipoPotenciaCoste/horaCoste/mes (8h/día)
Ventilador de techo35 W≈ 0,0038 €≈ 0,91 €
Aire acondicionado3.000 W≈ 0,327 €≈ 78,48 €

El mantenimiento es el mejor aliado para evitar sobrecostes. Un equipo sucio tiende a ser más ineficiente: cuando el polvo obstruye el sistema, la máquina debe trabajar mucho más para enfriar, lo que dispara el consumo. Se aconseja limpiar los filtros al menos dos veces al año, al inicio y al final de la temporada, ya que unos filtros sucios pueden incrementar el consumo hasta en un 20%. También se debe revisar la unidad exterior para que no haya obstrucciones de hojas, suciedad, plantas u objetos, y no tapar la entrada y salida de aire de los splits. Si se notan ruidos extraños, goteos o que el equipo no enfría como debería, podría tratarse de una fuga de gas, y conviene una revisión experta.


Los electrodomésticos también calientan la casa. El horno y la vitrocerámica generan altas temperaturas, por lo que se recomienda evitar su uso en las horas de más calor o sustituirlos por el microondas o la olla a presión. La secadora se puede sustituir en verano secando la ropa al sol, las bombillas incandescentes o halógenas deben reemplazarse por LED, y dispositivos como televisores o consolas en modo espera emiten un calor innecesario que suma euros a la factura anual.


Durante una ola de calor es útil seguir una checklist rápida:

  • Bajar persianas y cerrar cortinas para lograr oscuridad total, especialmente si el sol incide en la fachada.
  • Activar el modo ECO.
  • Colocar cuencos con agua fría o hielo delante de los ventiladores para aumentar la sensación de frescura.
  • Apagar todos los aparatos electrónicos que no se estén usando para reducir emisiones de calor.
  • Ducharse con agua templada, porque el agua excesivamente fría puede provocar que el cuerpo genere calor para compensar, siendo el agua tibia más efectiva a largo plazo.

La tarifa eléctrica también influye en el ahorro. Con una tarifa con discriminación horaria conviene aprovechar las horas valle, cuando el precio del kWh es significativamente más bajo, por ejemplo entre las 00:00 y las 08:00 y los fines de semana completos. La clave está en enfriar la casa a una temperatura ligeramente inferior en esas franjas y usar funciones de programación para que el equipo trabaje al mínimo durante las horas punta. Una tarifa de precio estable las 24 horas aporta previsibilidad y es recomendable para quien teletrabaja, familias con niños, personas mayores, hogares con mascotas y segundas residencias con uso irregular.


El autoconsumo solar puede merecer la pena si el consumo de aire acondicionado coincide con las horas de mayor producción solar. En verano la generación fotovoltaica es elevada precisamente durante las horas de más radiación, que coinciden con una mayor necesidad de refrigeración. Las placas producen electricidad durante el día, el hogar consume parte en tiempo real y el aire acondicionado puede utilizar energía solar si está funcionando durante la producción, reduciendo la energía comprada a la red. El ahorro depende del tamaño de la instalación, la orientación, las horas de uso del aire y la tarifa contratada, y será mayor si el aire se usa durante horas solares y la vivienda tiene buena orientación.

Conclusión:

¿como ahorrar con el aire acondicionado en verano?

Usar bien el aire acondicionado no consiste en apagarlo todo el día ni en sufrir calor a cambio de unos euros. Se trata de combinar decisiones pequeñas que se repiten cada verano: elegir un equipo Inverter con la potencia justa para tu habitación, programar el termostato a 26 ºC, bajar persianas antes de que el sol apriete, limpiar filtros dos veces al año y apoyarte en un ventilador de techo para subir dos grados más la consigna. Cada uno de esos gestos suma, y juntos pueden recortar la factura de los meses calurosos de forma notable sin que nadie pase calor de verdad. Y si el sol da mucho en tu fachada, plantear placas solares es una forma de que el propio verano pague parte de su propio aire.

Redacción: Redacción Nexuscurioso · Actualizado en: 15/10/2026
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